Tras un discurso muy duro con la oposición, CFK pidió a sus militantes retirarse a descansar

Al cabo de un día muy intenso la vicepresidenta de la Nación se dirigió a la militancia en un discurso cargado de críticas hacia la oposición, que concluyó con un pedido a sus seguidores a retirarse a descansar.

“Yo solo les pido que no abandonemos nuestras convicciones nunca y sobre todo ese indestructible amor a la Patria que nos une a todos”, dijo este sábado por la noche la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando se aproximaba a cerrar su discurso y ya se presumía un pedido para liberar la calle.

Así, luego de que la militancia coreara una vez más el nuevo hit “Cristina presidenta”, ella culminó: “Quiero decirles gracias y pedirles que vayamos a descansar un poco porque ha sido un largo día… Los quiero mucho, siento que cada uno de ustedes es un poco hijo mío y yo también me siento madre un poco de ustedes. Los quiero mucho de corazón”, cerró.

La presencia más esperada

Pasados diez minutos de las 22, de un sábado de mucha acción, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kircherse encaramó en el escenario habilitado para que pudiera hacer uso de la palabra.

“Muchas gracias a todos y a todas en este día tan especial”, arrancó saludando la vicepresidenta, que a continuación recordó que “desde el día martes, cuando el Partido Judicial pidió 12 años de condena por cada año de los mejores doce años que tuvo el pueblo argentino… desde ese día se produjeron a lo largo y ancho del país manifestaciones espontáneas de compatriotas”.

En rigor, el discurso de la titular del Senado contó con algunas inexactitudes, algunas nimias, como esa del principio, pues el pedido de condena fue expresado el lunes pasado.

Sí fue que el martes pasado se registraron en ese mismo lugar los primeros incidentes. Y a eso ella se refirió, al señalar que allí, el martes y este sábado, “fue el único lugar donde hubo escenas de violencia. Aquí en la Ciudad de Buenos Aires y en la puerta de mi casa, provocadas por lo que yo llamo el odio hacia la alegría y el amor peronistas”.

“Odian al amor y la alegría de los peronistas que siempre hemos sido objeto de la violencia”, resumió CFK.

A continuación repitió algo que ya había mencionado en las redes sociales: cuando tras dejar el poder en 2015, al regresar a su domicilio no pudo ingresar porque “este lugar estaba rodeado de simpatizantes del nuevo gobierno, del macrismo, que insultaban, agredían, y tuve que irme a dormir a la casa de mi hija, al barrio de Monserrat. Desde ese día hasta el martes, esta esquina y en particular quien habla, ha sufrido el permanente hostigamiento de gente que viene a insultar, agraviar y amenazarme de muerte”.

Y tal cual había escrito en Twitter, apuntó: “Nunca vi a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires intervenir para evitar ese hostigamiento”, tras lo cual a voz en cuello exclamó: “¡Soy ciudadana y pago todos mis impuestos igual que todos los que están acá! ¡Tengo el mismo derecho!”.

“Y después dicen que los violentos somos nosotros”, dijo y repitió más de una vez, para emprenderla contra la oposición, endilgándole haber quemado barbijos, violado la cuarentena sin que les importara “nada de nada” durante la pandemia. “Nunca hubo un solo policía, ni Federal, ni de la Ciudad, que pudiera siquiera molestarlo aun cuando estaba violando la ley, porque creemos que en una democracia la libertad de expresión es fundamental”.

Desde el numeroso público acababan de entonar el cántico “Larreta, basura, vos sos la dictadura”, y ahora entonaban el “Si la tocan a Cristina, qué kilombo se va a armar”.

La vicepresidenta se sonrió y continuó: “Los hemos visto también colgar bolsas mortuorias en las rejas de la Casa de Gobierno, con las caras de nuestros dirigentes, pero los violentos somos nosotros… Colgar horcas y poner guillotinas en las principales plazas, pero los violentos somos nosotros… Es increíble el grado de cinismo y perversión que pueden unirse de hacerse cargo de lo que quieren: exterminar el peronismo, que fue siempre lo que quisieron desde siempre”.

A continuación, Cristina vinculó a la oposición con la represión: “Pero miren, han intentado las peores violencias… La desaparición de miles y miles de compatriotas, porque no aceptan que el pueblo pueda expresarse y pensar cosas diferentes a las que ellos pueden darle”.

Entonces le pidió a la oposición, sobre todo cuando está por comenzar una nueva campaña electoral, “que dejen de competir entre sí para ver quién odia más y quién le pega más a los peronistas. Se lo recomiendo como ciudadana: esas competencias para ver quién es más duro nunca llegaron a buen puerto, tienen muy mala historia. No repitan experiencia de la que después todos tenemos que lamentarnos”.

“Ha habido demasiada sangre en la Argentina para que sigan amenazando con tiros, balas, gas lacrimógeno a los que piensan diferente”, sostuvo.

Promediando su discurso, Cristina Fernández negó que durante esos cinco días los militantes hubieran estado acampando en el lugar. Por el contrario, dijo que solo estaban a la mañana, cuando salía para el Senado, y después a eso de las 19, cuando ella regresaba. Negó que hubieran insultado a alguien, afirmando que simplemente lo hacían “para apoyar humildemente a un espacio político que tantas cosas ha logrado para la Argentina, por más que intenten disimularlo desde sus construcciones mediáticas”.

“Por eso yo quiero decirles a todos ustedes que aunque viviera mil años, nunca me va a alcanzar para agradecerles el amor, la solidaridad y la lealtad de todos ustedes. Créanme que a esta altura de mi vida no hay nada más importante que eso”, remarcó, y arrancó el clásico: “Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación”.

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