Un proyecto de La Libertad Avanza para implementar armas no letales en la Policía de la Ciudad

Por Rebeca Fleitas. Se trata en cambio de una discusión de carácter urgente y fundamental para la ciudadanía y los integrantes de las fuerzas de seguridad.

En mayo pasado presenté junto al diputado Oscar Zago de nuestro bloque La Libertad Avanza en la Legislatura porteña, un proyecto de ley para implementar el uso de armamento, equipamiento, o cualquier otro elemento análogo de carácter no letal para su respectiva utilización de forma exclusiva por parte de los efectivos de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Pero, ¿qué son las armas no letales? El proyecto las define como “los elementos diseñados para el ataque y la defensa por parte de los integrantes de las fuerzas de seguridad respecto de individuos particulares, que a los efectos de su empleo convencional no puedan provocar la muerte, ni afectar de manera permanente la salud o la integridad de las personas, ni ocasionar lesiones graves o gravísimas a quien fuera objeto de su uso y que tengan como finalidad la mera inmovilización transitoria de individuos con el objeto de su detención o de hacer cesar una acción violenta ilegítima”. Esta definición comprendida dentro de un marco normativo, en si misma representa un antecedente único, ya que como tal, el concepto de lo que es un arma solo se presenta a los fines de doctrina y jurisprudencia, y no en la faz positiva de una ley; generando una innovación que busca acercar concepciones técnicas que reducen la interpretación y la discrecionalidad.

El proyecto comprende dos partes fundamentales, la primera de ellas prevé la designación y las definiciones propias de las armas no letales, y enumera una serie de requisitos tanto jurídicos como técnicos con las cuales deben contar para ser elegidas, es decir no se dice a la autoridad de aplicación con que debe equipar, pero si plantea requisitos con los cuales esos elementos deben cumplir. En la segunda parte del proyecto se establece la creación de un protocolo de uso, algo tan importante como la autorización en sí misma, donde este no sea una mera resolución ministerial que podría presentarse antojadiza o discrecional del oficialismo de turno, sino que por el contrario, nazca de un comité especial compuesto por los principales actores involucrados en la problemática, es decir, el Poder Judicial;  los legisladores con una representación proporcional a las fuerzas políticas a las que pertenecen; representantes del Ministerio de Justicia y Seguridad; y asociaciones civiles versadas en la problemática; con el fin de que el resultado de dicho protocolo sea producto de la pluralidad de intereses. Es fundamental entender que esta problemática interrelaciona no sólo a las fuerzas policiales, sino también al mismo ciudadano para prevenir que realice una acción ilegitima, y a la sociedad en su conjunto que se ve expuesta a estas situaciones de riesgo en intervenciones en la vía pública; por ello es inestimable aprovechar las experiencias cosechadas durante décadas en esta problemática a nivel internacional, ya que ahorra muchísimos recursos en políticas públicas en una materia tan sensible como la seguridad.

Debatir el uso de elementos no letales por parte de la Policía de la Ciudad no tiene un fin ideológico; se trata en cambio de una discusión de carácter urgente y fundamental para la ciudadanía y los integrantes de las fuerzas de seguridad. Nuestro deber como legisladores es velar tanto por la seguridad de los ciudadanos así como también de la fuerza policial, frente a hechos de violencia que se solucionarían de forma pronta y eficaz, sin poner en riesgo la vida de los involucrados. Pueden citarse diversos ejemplos de hechos que terminaron en un desenlace fatal por no contar con este tipo de instrumentos. Un claro ejemplo, por señalar solo uno, fue el caso del Inspector Juan Carlos Roldán quien en septiembre de 2020, murió apuñalado en el barrio de Palermo por una persona que padecía trastornos mentales. Roldán no usó su arma de fuego provista, puesto que las condiciones operativas y el escenario que se le presentó al efectivo era de extremo riesgo para terceros, lo que podría haber provocado heridas graves a los transeúntes a su alrededor, sumado al hecho de que los efectos balísticos de su munición no hubieran podido detener al agresor sin ocasionarle la muerte a este.

En relación con las denominadas armas de electrochoques —más conocidas como Taser por la marca de fabricación­ —, que suele ser lo primero en que pensamos al referirnos a las armas no letales, cabe destacar que son utilizadas por las fuerzas policiales de todo el mundo, lo que demuestra su alta eficacia para resolver situaciones de riesgo sin la necesidad de comprometer la vida de terceros.  Por este motivo, es incomprensible que organismos de DDHH aseguren que su uso representaría un retroceso. En el mismo sentido, el propio ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, afirmó el año pasado que “el país no está preparado para su uso”. — ¿Quizás prefieran que los hechos delictivos se solucionen con armas de fuego, donde inocentes y policías pueden perder su vida?—.

En la actualidad hay una amplia variedad de armamento no letal y no solo pistolas de electrochoques, diseñados para uso policial, que demuestran ventajas frente a diversos escenarios. El uso de elementos no letales es un tema sensible que merece un tratamiento serio. Aprendamos de las experiencias de los países que están utilizando este tipo de armamento y analicemos las estadísticas respecto de su efectividad. Es nuestro deber, como legisladores, proveer al personal policial de las mejores herramientas para hacer frente a hechos delictivos, sin la necesidad de poner vidas en riesgo.

A fin de brindar algunos ejemplos de armas no letales usados por las policías del mundo y con comprobada eficacia, que podrían implementarse, se puede mencionar la denominada pistola PepperBall “que impulsa con gas comprimido un proyectil no letal sin poder de penetración, que al impactar sobre un cuerpo su cubierta se desintegra exponiendo el contenido de un agente urticante de origen orgánico que irrita los ojos y las vías respiratorias de manera transitoria —con un efecto similar a sus equivalentes más conocidos en spray— dando tiempo y alcance al operador para tomar decisiones críticas”. Este tipo de proyectiles en algunos casos tiene la posibilidad de marcar con un elemento tintado o colorante a un sospechoso en fuga para una posterior identificación. Otro de los elementos que se puede destacar es la, Bola Wrap un dispositivo portátil de pequeñas dimensiones, que cabe en cualquier cinturón de trabajo o chaleco, “creado para la contención remota de un individuo, descarga una cuerda fina de Kevlar similar a un cordón de zapatos, la cual se enrolla de forma segura sobre el mismo, permitiéndole al agente del orden reducirlo desde una distancia segura, priorizando la integridad física de ambos como así también de terceros”. Hay más ejemplos y variedades para no centrar la discusión en la Tasers.

Hace unas semanas el ministro de Seguridad y Justicia porteño Marcelo D’Alessandro, afirmó estar en plena discusión con la Justicia sobre el ingreso de las Tasers al país, pero en la práctica no vemos un interés real en el tema, dado que ya han pasado tres meses desde la presentación del proyecto de ley para la implementación de armamento no letal para las FF.SS, y este aún no ha sido tratado en la Comisión de Seguridad de la Legislatura, paso necesario para llegar a debatir el tema en el recinto. Es preciso poner en perspectiva que la variedad de propuestas de armamento no letal presentado en el proyecto, evidencia que hay opciones aún más accesibles que las pistolas Taser.

Es imprescindible que los efectivos de la Policía de la Ciudad que cumplen funciones de prevención diaria en la vía pública, estén debidamente equipados para poder afrontar episodios de violencia, como los que acontecieron el día de ayer frente al domicilio de la vicepresidente Cristina Fernández, donde una movilización sin freno, se adueño de las calles del barrio de Recoleta y las fuerzas de seguridad al no contar con el equipamiento adecuado se vió superada y con la imposibilidad de identificar a los agresores que dejaron un saldo de 12 efectivos heridos. Este tipo de hechos garantiza la impunidad de la violencia perpetrada por manifestantes que destrozan y alteran el orden y la paz social, perjudicando además a terceros damnificados, como los vecinos de la ciudad.

La discusión y tratamiento del proyecto se vuelve de vital importancia frente a los incontables hechos de violencia que atravesamos actualmente, pues no podemos ser libres, si no se garantiza en primera instancia la seguridad de aquellos que deben cuidarnos.

Proyecto-declaracion-Parlamentario

Rebeca Fleitas es diputada por La Libertad Avanza (CABA)

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