Bariloche, capital nacional de la Ciencia, Investigación y Tecnologías 

Por Silvina García Larraburu, senadora nacional por Río Negro. La autora señala la necesidad de continuar en el nuevo modelo de desarrollo que proponen las principales potencias del mundo.

Hoy, en el marco de la Inauguración del nuevo edificio del INIBIOMA, el presidente anunció que promoverá a San Carlos de Bariloche como Capital Nacional de la Ciencia y Tecnología. Con orgullo y emoción, puedo afirmar que estas palabras no hicieron más que sostener y profundizar la iniciativa del proyecto de ley que presento desde el año 2020 (Exp. 421/22 Proyecto de ley que declara Capital Nacional de la Ciencia, Investigación y Desarrollo de Altas Tecnologías, a la loc. de San Carlos de Bariloche, prov. de Rio Negro). 

Desde el inicio de mi trabajo en la función pública, vengo articulando con los diferentes sectores e instituciones vinculadas a la Ciencia y la Tecnología. Ahora más que nunca, el Estado volvió a poner en valor la actividad, con los Ministerios y áreas del ejecutivo abocados a la temática, por eso seguimos trabajando en expandir la actividad científica, en todos sus niveles, y consolidar la trayectoria en la provincia de Río Negro y en el país en general. La Argentina del mañana nos debe encontrar trabajando en pos de un país soberano y desarrollado. Tenemos que identificar hoy los sectores estratégicos que necesitan una planificación nacional a largo plazo, y la ciencia y técnica es sin lugar a dudas uno de ellos.  

El trabajo ejemplar que desde 1950 realiza la Comisión Nacional de Energía Atómica, se reforzó y articuló con la Fundación Bariloche (1963), la creación de las Universidades Nacionales Comahue (1971) y Río Negro (2009), el INVAP (1976), y recientemente con la puesta en funcionamiento del Parque Industrial Tecnológico Bariloche. La ciudad andina es un polo científico y tecnológico que debemos reconocer e impulsar. 

Estoy convencida que toda la sociedad sueña con un mañana de prosperidad, justicia y desarrollo. La Argentina necesita de un proyecto de país diferente al especulativo financiero. Necesita generar valor, trabajo calificado, desarrollo nacional y soberano en múltiples sectores de la actividad económica. Ahora bien, el científico y tecnológico no solo es necesario, sino estratégico para consolidar la estructura productiva de este Siglo XXI. 

Sabemos que la revolución tecnológica vino para quedarse, es el nuevo modelo de desarrollo que proponen las principales potencias del mundo. Tenemos que continuar ese camino en lo nacional y buscar los nichos de actividad en los cuales somos competitivos, como en la fabricación de satélites, reactores nucleares, para consolidarlos y dotarlos de los instrumentos necesarios. Necesitamos fortalecer la cooperación pública-privada, INVAP, el CONICET y las Universidades Nacionales. Todos los países occidentales que desarrollaron tecnología de punta, lo hicieron de esta manera. En nuestro horizonte, tenemos un modelo de desarrollo integrado, sustentable e inclusivo. 

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