Una tropa de radicales, ausencia del Pro y la palabra “odio” a la que renunció el FdT en el proyecto

Pasado el mediodía de este sábado, la Cámara de Diputados aprobó un repudio sobre el atentado contra Cristina Kirchner en una sesión calma, que tuvo momentos picantes con las intervenciones de los extremos. Quiénes dieron quórum, quiénes no, y los que se fueron del recinto.

Por Melisa Jofré

El oficialismo logró este sábado su objetivo de que la Cámara de Diputados apruebe un proyecto de repudio al atentado que sufrió la vicepresidenta Cristina Kirchner, en una sesión que transcurrió por aguas calmas, pues los legisladores del Frente de Todos y la principal oposición se mantuvieron contenidos en sus discursos.

Los momentos más picantes se dieron con la intervención de los diputados de los extremos: la izquierda, que se abstuvo en la votación, porque tenía su propio texto; y los libertarios, que no levantaron la mano pero sí hablaron.

En el acuerdo que se alcanzó en la reunión previa que la presidenta del cuerpo, Cecilia Moreau, y los jefes de bloques tuvieron en su despacho, se pactó que no hubiera exacerbaciones y tampoco referencias con nombre y apellido a dirigentes o, incluso, figuras judiciales.

Las palabras a la prensa que dio por la mañana al ingresar al Congreso Germán Martínez, presidente de la bancada oficialista, hacían pensar que la intención no era cambiar el texto del proyecto de resolución para el cual habían convocado a la sesión.

Sin embargo, el Frente de Todos accedió a la propuesta que Juntos por el Cambio le llevó este sábado por la mañana: una redacción similar al comunicado que el jueves por la noche habían emitido los senadores de todos los bloques. El texto no contuvo entonces los conceptos de “violencia política” y “discursos de odio”, algo de lo que finalmente se habló durante todo el debate.

“Nunca pensé que esta iba a ser la primera sesión que me tocara presidir, habiendo nacido en democracia”, dijo Moreau en el arranque. Al cierre de la jornada, desde el oficialismo destacaban su rol por haber llevado adelante una “tarea muy ardua de negociación”.

La aprobación del proyecto antes de los discursos fue otra pretensión a la que el Frente de Todos tuvo que ceder. Un puñado de diputados del Pro ingresó una vez que la reunión había comenzado y se fue inmediatamente después de avalar a mano alzada la iniciativa.

En el macrismo hubo muchos legisladores que se negaron a ir y aseguran que, en esas decisiones, habría influido fuerte la líder del partido, Patricia Bullrich. Entre los que bajaron únicamente para votar el proyecto estaban el jefe del bloque Cristian Ritondo -que dejó sentada la postura-, Silvia Lospennato, María Eugenia Vidal, Diego Santilli, Hernán Lombardi, Alejandro Finocchiaro, Pablo Torello, Gerardo Milman, Álvaro González, Gabriel Chumpitaz, Victoria Morales Gorleri, Dina Rezinovsky y Soher El Sukaria. El bonaerense Waldo Wolff entró apenas un minuto. A diferencia de su bancada, Alberto Asseff fue el único que dio quórum.

Por el principal interbloque opositor tampoco estuvieron los monobloquistas Ricardo López Murphy, Paula Omodeo y Carlos Zapata.

En cambio, sí asistieron y permanecieron todo el tiempo una docena de diputados de la UCR, la mitad del bloque Evolución Radical, los dos “lilitos” Juan Manuel López y Maximiliano Ferraro, y los cuatro de Encuentro Federal, comandado por Margarita Stolbizer, la primera que se sentó en el recinto este sábado.

Para dar número en el arranque de la sesión aportó la izquierda, aunque Myriam Bregman no estaba sentada al momento de la apertura; el interbloque Federal, al que le faltaron dos de sus miembros; el interbloque Provincias Unidas y el neuquino Rolando Figueroa. A la bonaerense Graciela Camaño, del Interbloque Federal, se la vio activa junto a Moreau en el comienzo, pero participó muy poco del debate.

Los “libertarios” Javier Milei y Victoria Villarruel (La Libertad Avanza), y José Luis Espert junto a Carolina Píparo (Avanza Libertad) arribaron al recinto mientras Juan Carlos Vassallo, tenor que días atrás fue a cantarle a la vicepresidenta a la puerta de su casa, entonaba las estrofas del Himno Nacional.

Espert fue el segundo en hablar y sus palabras despertaron los gritos de Victoria Donda, la titular del INADI, que estuvo entre los invitados. Pero más tarde se sumó la diputada Agustina Propato, esposa de Sergio Berni, a la que Paula Penacca, la camporista que es la secretaria parlamentaria del FdT, le pidió que se contenga. Un gesto para no embarrar la discusión y cumplir con la palabra. Quienes conocen a los legisladores camporistas afirman que estaban dispuestos a callar porque por encima tienen un interés superior: Cristina. En tanto, el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, fue uno de los principales ausentes.

Otro que la agitó fue Milei, quien había permanecido callado desde que ocurrió el hecho. Se cruzó con Moreau al llamarla “señora presidente”. “El español me lo permite”, le contestó a la presidenta ante el reclamo de ella, que al final de su discurso le devolvió: “Gracias diputada”. El misionero Héctor Bárbaro empezó a vociferar contra el libertario cuando éste agarraba su mochila para el retiro. “Casta, casta, ustedes se creen que son más que la gente”, se fue gritando.

Entre los invitados estuvieron los ministros Martín Soria (Justicia y Derechos Humanos), Jorge Taiana (Defensa), Alexis Guerrera (Transporte), Juan Cabandié (Ambiente); la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla; la titular del INADI, Victoria Donda; el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa; el secretario parlamentario del Senado, Marcelo Fuentes; el presidente de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella; la parlamentaria de Mercosur Julia Perié; el senador nacional oficialista Carlos Linares; intendentes, jefes de las Fuerzas Armadas, embajadores y referentes religiosos.

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