Pesce estimó que en 2023 habrá “un proceso de desaceleración inflacionario”

A pedido del interbloque de JxC, el titular del Banco Central se hizo presente ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados. En su ponencia lamentó que “el problema económico más grande que tiene el país es la pobreza y la desigualdad”.

Solicitado por el interbloque de JxC, se hizo presente este martes ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados -a cargo del oficialista Carlos Heller– el titular del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, para explicar algunos aspectos del proyecto de Presupuesto 2023 respecto del que adelantó que “habrá “un proceso de desaceleración inflacionario”.

Previo a la exposición del funcionario, Heller aclaró que el Banco Central “no es parte del Poder Ejecutivo” y que “tampoco es un punto preciso del presupuesto, pero las cuestiones financieras tienen un punto de amplitud que lo ameritaban tener su presencia”. “Hemos hecho todo el esfuerzo y hemos contado con la colaboración teniendo en cuenta las dificultades de la gestión y los horarios, así y todo, logramos que el presidente del BCRA venga”.

Al tomar la palabra, Pesce remarcó que el directorio del Banco Central “ha fijado públicamente los lineamientos de la política monetaria, cambiaria y financiera. Lo hicimos al comienzo de la gestión en enero de 2020, luego en octubre revisamos esos puntos y ene Nereo de este año volvimos a revisarlos, pero no en el fondo de la cuestión”.

Lo que planteamos es que el Banco Central tiene que tener un rol activo en la economía comenzando por el tema financiero”, resaltó el funcionario y recordó que en la gestión anterior en el BCRA “se había desarrollado una línea de inversión productiva orientado a las PyMes que en el 2016 se abandonó y la recuperamos en el 2020, lo que ha permitido desembolsos  de financiamientos a las PyMes por 2.8 billones de pesos y hoy cuenta con un saldo de 900 mil millones de pesos lo que representa más del 30% el financiamiento comercial a empresas”.

A su vez, indicó que plantearon “la necesidad de que la economía argentina contara con tasas de interés que remuneraran al ahorro, de tal manera, que se pudiera compensar la inflación y también que era necesario evitar atrasos en el tipo de cambio para mantener la competitividad del país”.

En ese sentido, reconoció que esos planteos “cambiaron con la presencia de la pandemia”, al criticar la gestión de Cambiemos porque “veníamos de un proceso inflacionario fuerte entre los años 2018 y 2019 acompañado de un proceso recesivo. La pandemia la recibimos en esas condiciones”, y agregó: “Con la necesidad de reestructurar la deuda privada externa del país y también con el FMI con el cual teníamos vencimientos en el 2022 y 2023 que eran absolutamente inabordables”.

“El modo de afrontar la pandemia en esas situaciones era solo uno: a través del financiamiento monetario por eso alcanzó un récord en el 2020, pero superada la situación de pandemia al superar la situación de pandemia volvimos a plantear la posibilidad de que el Estado se financiara a través del mercado de capitales y menos a través de la emisión monetaria”, explicó Pesce y precisó que el financiamiento monetario “se redujo” en el 2020 y adelantó que “se reducirá en el 2022 y está previsto reducirlo en el 2023 en niveles que son más bajos que se presentaron en el 2015 con excepción del 2018, la monetización del déficit va a ser menor”.

Por otro lado, destacó que el tema inflacionario y volvió a recordar que “recibimos la gestión con niveles de inflación altas del 53% en el 2019 y cerca del 50% en el 2018”. “Cuando uno ve las experiencias de reducción inflacionarias hay dos mecanismos clásicos: uno es generar procesos recesivos y otro es la apertura económica y otra, más complejo de abordar, es el crecimiento económico en un país que tiene 36% de pobreza, niveles de desocupación de 6,9%. El camino de contraer la demanda a través de procesos recesivos tiene consecuencias sobre el tejido social que en nuestro país es muy delicado y el camino de la apertura económica es imposible de recorrer para la argentina porque no cuenta con financiamiento externo”, explicó.

En esa línea, Pesce señaló que el camino que queda por recorrer “es el sendero del crecimiento y en el corto plazo ir revisando aquellos impulsores de la oferta y de la demanda y, también, buscar acuerdos de precios con aquellas empresas que son proveedores de bienes salarios de consumo masivo. Este es el camino para resolver el problema inflacionario en la Argentina, es difícil de llevar adelante, pero los otros dos caminos clásicos utilizados no podemos recorrerlos incluso cuando quisiéramos por las dificultades sociales que traería y que tenemos que tener presente”.

“El problema económico mas grande que tiene el país es la pobreza y la desigualdad y no podemos tomar políticas económicas que afecten aún más esa situación”, planteó el presidente del BCRA. Asimismo, avizoró que para el 2023 “no esperamos shocks externos en el tema inflacionario, lo que sufrimos en el primer trimestre del 2021 y 2022 no hay previstas modificaciones bruscas del tipo de cambio que es otro elemento que potencia la inflación en el país. Va a haber un proceso de desaceleración inflacionario que esta reflejado en el presupuesto con esa estimación del 60% de inflación y una devaluación acorde con esos niveles de inflación”.

Por otro lado, sobre el crecimiento sostuvo que “hay que hablar de las limitaciones que presenta” al señalar que desde la década del 50’ el país “presenta restricciones desde su balanza de pagos y desde el sector energético”, y siguió: “Siempre que se iniciaron procesos de crecimiento, han chocado contra la barrera de provisión de energía o de la balanza de pagos, o combinación de ambas situaciones. Esto fue lo que dificultó el crecimiento del país a partir de principios de la década pasada cuando pasamos de exportar 85 mil millones de dólares a exportar 60 mil millones de dólares y a partir de allí se inició un proceso de crecimiento y caída del producto año contra año, salvo lo que ocurrió en el 2018-2019 y 2020 donde tuvimos tres años seguidos de caída del producto”.

“Argentina esta exportando ahora 70 mil millones de dólares el año pasado y este año seguro llegaron a los 90 mil y el próximo año lo superaremos”, estimó Pesce y subrayó que este año “se nos presentó una situación compleja porque no se había desarrollado la infraestructura para la provisión de energía a través de gas e hidrocarburo en Vaca Muerta y tuvimos que importar con la guerra de Ucrania mediante que disparó los preciso generando importaciones adicionales”.

En esa línea, avizoró: “El año que viene en la primera etapa de desarrollo de gasoductos y oleoductos va a estar terminada, seguramente vamos a tener una importación de energía, va a permitir que la economía pueda crecer y contribuir a la desaceleración de la inflación”, y remarcó: “El año que viene vamos a tener el índice más bajo de monetización fiscal desde el año 2015”.

En otro tramo de su ponencia, hizo referencia a la expansión de las herramientas de esterilización del BCRA que “han cambiado de significado a partir de nuestra gestión. Anteriormente se había permitido que fondos de inversión extranjeros comprar las lebacs letra del banco llegando a un pico de instrumentos de más de 11 puntos del producto en el primer trimestre del 2018”.

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