Realizan un simbólico reconocimiento a las primeras legisladoras bonaerenses

En el marco de la presentación del programa “Muchachas bonaerenses”, quedó renombrado con el descubrimiento de una placa alusiva el hall de acceso del Anexo de la Cámara de Diputados como “Primeras Legisladoras”.

El acto estuvo encabezado por la presidenta del Instituto Cultural, Florencia Saintout, la diputada Viviana Guzzo y la historiadora Julia Rosemberg. Además, contó con la presencia de las diputadas Natalia Sánchez Jáuregui, Soledad Alonso, Luciana Padulo, Berenice Latorre y Mariana Larroque, entre otros y otras funcionarias.

También estuvo presente el diputado y titular de la Cámara baja Fernando Otermín que firmó un convenio de colaboración entre la Cámara y el Instituto Cultural para el “intercambio de experiencias, la implementación de procesos para el mejor cumplimiento de las acciones vinculadas a las competencias propias de ambos organismos y a los fines del fortalecimiento institucional mutuo”.

Asimismo, celebró el rescate de la labor de las legisladoras y el trabajo en pos de una Legislatura más igualitaria: “Sabemos que tenemos mucho que aprender y que el debate permite que nos cuestionemos ideas que teníamos naturalizadas”, sostuvo.

La nueva designación del hall fue impulsada por la diputada Guzzo -y votada por todo el Cuerpo en la última sesión- con el fin de conmemorar a las primeras mujeres electas legisladoras a partir de la sanción, en 1947, de la Ley Nacional de Derechos Políticos de las Mujeres, iniciativa que permitió no sólo el voto, sino la participación política femenina.

Designar con este nombre “es una forma de retribuir y de poner luz en agradecimiento a la lucha de estas mujeres que han abierto el camino al reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres para que hoy transitemos el camino de la paridad” argumentó la legisladora.

El programa “Muchachas Bonaerenses” que está llevando a cabo el Instituto Cultural está dirigido por la historiadora Julia Rosemberg y tiene como objetivo investigar las huellas de las primeras legisladoras de la provincia, que asumieron sus bancas a partir de 1952 y que desarrollaron sus trabajos legislativos hasta el golpe de Estado de 1955, con el fin de reconstruir la historia y el rol político de las 35 mujeres legisladoras “sobre las que no se sabe absolutamente nada”.

En este sentido, Florencia Saintout, aseguró que la iniciativa “apunta a dar vuelta una historia de políticas de olvido, que siempre son políticas de odio, de opresión, clasistas, machistas y racistas” y destacó la importancia de recuperar las historias de lucha de los pueblos “para saber quiénes somos y a dónde queremos ir”.

Con este proyecto “desde los poderes legislativo y ejecutivo pensamos poder contar quiénes fueron estas mujeres, qué defendieron, sobre qué legislaron, cuáles fueron sus posiciones y ver también qué de todo eso habita aún los proyectos de nuestras legisladoras, muchas veces sin saberlo y otras sí, honrando una memoria y una historia”.

Placa donde se puede leer la nueva designación del acceso al edificio.

A su turno, la licencia Rosemberg, autora de “Eva y las mujeres: historia de una irreverencia”, trazó el recorrido que viene haciendo la investigación y los objetivos que se plantea.

Por un lado, aseguró que “este proyecto viene a intentar desocultar una historia. El foco puesto en la excepcionalidad de Evita contribuyó a invisibilizar al enorme colectivo de mujeres con el que Eva hizo todo lo que hizo. Ese colectivo está absolutamente olvidado y este programa se dedica a traer a la memoria, a quitar de ese ocultamiento a esas mujeres que entre las elecciones del ’51 y las del ’54 formaron parte de las primeras mujeres representantes políticas”.

Las fuentes sobre estas mujeres no abundan, y la mayoría de las halladas en la investigación son los documentos judiciales posteriores al derrocamiento de Perón, que incluyen sus propias declaraciones.

“La dictadura del ’55 ha querido borrar la vida de estas mujeres, esta experiencia política que inaugura Eva Perón. No hay fuentes sobre sus vidas, estas mujeres han sido silenciadas y los documentos que nos quedan son mayormente los del disciplinamiento, tamizadas por el filtro de sus verdugos”.

Pero también se encontraron con sus discursos en el recinto, atesorados por la Cámara: “este programa intenta recuperarlas no desde las voces de los verdugos sino desde las suyas propias”, contó.

“En momentos en que la lengua política parece haber quedado tan vacía, volver a nuestro pasado es una tarea casi urgente. No sólo por una cuestión de reparación histórica para con estas mujeres que lo necesitan y merecen -porque el disciplinamiento que se les impuso en el ’55, mientras sus nombres no sean recordados es un disciplinamiento que se perpetúa- sino también porque en este presente es interesante pensar qué desafíos políticos nos damos que estén a la altura de esta memoria”, concluyó.

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