“Este presupuesto nos da una mejora en el orden fiscal y nos posibilita hacer realista la inflación del 60%”, afirmó Rubinstein

El secretario de Programación Económica del Ministerio de Economía expuso los lineamientos de la “Ley de leyes”. Además, alertó que “estamos en un proceso de caída de la demanda de dinero que alimenta permanentemente a la inflación”.

La Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, arrancó este miércoles el debate sobre el proyecto de Presupuesto 2023 con la exposición de diversos funcionarios del Ministerio de Economía, el primero de ellos fue Gabriel Rubinstein, secretario de Programación Económica, quien remarcó que “este presupuesto nos da una mejora en el orden fiscal y nos posibilita hacer realista la inflación del 60%”.

Al comienzo de su presentación, Rubinstein agradeció la invitación a la Cámara alta y se refirió a aspectos de tipo macroeconómico del proyecto, respecto del que explicó que han asumido “niveles de crecimiento del PBI para este año del 4% y 2% para el año que viene”, pero aclaró que son “estimaciones” que están sujetas a revisión porque “es posible que este año termine más alto y eventualmente puede haber algún crecimiento mayor”.

“Algunos han estimado que ese 2% viene más bajo, peor lógicamente son conjeturas que recogen el espectro de situaciones, cómo vemos que se desenvuelve el comercio exterior, como se lleva el comercio internacional que está más difícil, qué pasa con la sequía, etc. Todas las estimaciones que van cambiando permanentemente, pero creemos que es suficientemente realista y que da un buen marco de lo que podría llegar a ser la actividad económica que viene con un arrastre positivo del año pasado, pero que se espera un arrastre negativo de las bajas de actividades de los últimos meses de este año”, explayó el secretario de economía.

Respecto a la inflación que se contempla de un 95% para este año reconoció que “estará en ese orden”, y del 60% para el 2023. “Un nivel de ingresos del PBI para el año que viene que baja de 17,6% a 16,8% hay una baja de 0.7; y una baja de gastos del 20,0% al 18,7% del PBI con una caída del 1,8”, alertó.

De los supuestos macroeconómicos, Rubinstein manifestó que “el que genera más dudas es el de la inflación del 60%, uno puede preguntarse si es realista una inflación del 60% cuando venimos con una inflación más alta, y ajustes en tarifas, y en general cuando las consultoras locales e internacionales están previendo una inflación del 90 o 100% o incluso más”.

 “Ahí caben varias apreciaciones porque si el Congreso vota este Presupuesto, para nosotros es realista ese nivel de inflación porque es muy importante en los niveles de déficit que vote finalmente el Congreso para hacer las estimaciones financieras y monetarias que le dan el marco general a la inflación”, explicó el funcionario.

Por otro lado, retomó las explicaciones de Sergio Massa sobre el orden fiscal y aclaró que “el orden fiscal es diferente para cada país, para cada situación dentro de cada país. El orden fiscal tiene que ver con las formas de financiamiento sobre ¿qué posibilidades hay de endeudamiento externo de un país?”, y ejemplificó: “Uruguay acaba de renunciar a un bono que coloca 1,20% adicional, una tasa muy baja y nosotros no podemos ni siquiera acceder porque estamos con bonos que rinden 30% van fluctuando en valores de un riesgo país del 2.600% entonces no tenemos esa posibilidad porque hay bajísimos niveles de reservas”.

“Hemos vivido un stress muy grande en junio que hemos superado felizmente, pero la situación no es fácil, no es para nada holgada, entonces lo que queda es la emisión monetaria. Algo puede acompañar el crecimiento del producto en un 2 o 3%, no crece el 50%. Lo que queda es ver si hay demanda de dinero porque a veces hay situaciones donde hay demanda de dinero”, sumó a su disertación.

En ese sentido, siguió: “Se dice que al emitir es una causa de la inflación porque aumenta la demanda de dinero. En la pandemia aumentó la demanda de dinero de la gente porque no la gastaba”, y agregó: “En los planes de estabilización exitoso como el Plan Austral aumentó la demanda de dinero, pero nosotros tenemos los casos que cae la demanda de dinero le pasó al gobierno en 2018-2019 que por más que intentó un control monetario por las devaluaciones y la crisis financiera, hay un desequilibrio monetario que convalidaba tasas de inflación altas y lo mismo pasó en momentos de hiperinflación que se define como una violenta caída de demanda de dinero”.

“Eso nos está pasando ahora”, alertó el secretario y continuó: “En un año la relación base monetaria- PIB era de 6 puntos y ahora está en 4.5 estamos en un proceso de caída de la demanda de dinero que alimenta permanentemente a la inflación”.

Asimismo, planteó que el orden fiscal tiene que ver con “la situación que uno enfrenta y, en este caso, significaría tener el menor déficit posible que es idealmente 0 e idealmente ir hacia el superávit fiscal. Nuestra estimación para este año con un déficit primario del 1,9% considerando todos los aspectos financieros y el financiamiento, nos da esa posibilidad de decir que podemos tener una inflación del 60% incluso menos, pero no 100% porque eso significaría con un proceso de continuidad fuerte de la caída de demanda de dinero que no podamos contener”.

Por otro lado, se refirió al desorden fiscal al que definió: “Cuando un déficit desfinanciado por el impuesto inflacionario que es la permanente desvalorización del dinero”, y relató: “Hace tiempo antes salíamos a la calle con un billete de 100, después salíamos con 500, 800, después con mil, tres mil. Uno si no tiene 10 mil siente que se queda sin plata”.

Este Presupuesto nos da la posibilidad de tener una inflación del 60%, incluso menos”.

“Por eso la emisión monetaria que no tiene contrapartida en un aumento de la demanda real de dinero, es netamente inflacionaria. Esto no es ni de derecha ni de izquierda, ni liberal ni marxista”, aclaró Rubinstein y agregó: “Si uno tiene 1,9% de déficit, la base monetaria es 4,7% del PBI, no hay posibilidad de financiamiento externo, no hay posibilidad de financiamiento con reservas, el financiamiento interno es un rollover de la deuda, la inflación va a ser del orden del 50% y si se quiere manejar eso con controles, no va a funcionar”.

Sin embargo, aseguró que “las políticas de ingresos, de precios, salarios, tipo de cambio, pueden ayudar para acomodar las cosas a una inflación de financiamiento macroeconómico. Pueden hacer su trabajo para que baje la inflación en un 4%”.

“Para bajar el impuesto inflacionario lo más importante es bajar el déficit todo lo que sea necesario”, resaltó el funcionario y sumó: “Esto lo vemos como un presupuesto de transición en este orden fiscal, tener la situación más ordenada fiscalmente, menos impuesto inflacionario, más impuestos legislados por el Congreso”.

En suma, bregó por tener la macroeconomía de hace 20 años atrás que “logramos tener un superávit fiscal primario del 3% del PBI donde ese ahorro del sector público se traducía en el ahorro externo, con un tipo de cambio unificado sin brechas, sin controles de cambio. En esa situación logramos una inflación del 5% anual”.

“Volver a esos índices macroeconómicos está bien y la economía crecía. Este presupuesto es una transición en ese camino, una mejora fiscal, un orden fiscal, que nos debería posibilitar hacer realista esa inflación del 60% y una macroeconomía para que florezca la inversión, el crecimiento y el empleo”, cerró.

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