El debate pendiente: la inversión en educación y las metas a alcanzar 

Por Guillermo Suárez, VP de la Cámara Argentina de Formación Profesional y Capacitación Laboral. El autor advierte la necesidad de promover nuevas políticas públicas y de inversión en educación.

Históricamente la educación ha sido el principal motor de cambio y desarrollo, tanto en Argentina como en el Mundo, y eso no ha cambiado sino que se ha profundizado producto de la Era Digital y las demandas de mercado. Ahora, más que nunca, la educación se ha vuelto la única variable constante de ascenso social y crecimiento económico. 

Como gran parte de los países, Argentina suscribió a la Agenda 2030. Estas son una serie de metas a alcanzar como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  Una de las más importantes implica garantizar educación inclusiva de calidad en menos de una década. 

Sin embargo, en materia educativa tenemos varios objetivos pendientes, con resultados que hacen dudar que podamos cumplir con las metas acordadas. Hoy, la realidad muestra que más del 50% de los argentinos no finaliza sus estudios secundarios, el 30%, entre los 18 y 24 años no estudian ni trabajan, y sólo el 4,5% ingresa a la universidad. Sumado a ello, la transformación digital produjo una revolución en los modos y formas de trabajo. En los próximos años el 50% de los puestos laborales van a cambiar demandando capacidades que aún no son consideradas en términos educativos. 

La demanda de formaciones cortas, de 2 meses a 2 años, de rápida inserción laboral es la tendencia en materia educativa. Por su cualidad como principal generador de saberes en oficios, habilidades y competencias, la Educación No Formal (conocida como Educación Permanente) crece a una tasa del 600% en Argentina. Destaca por ser la alternativa más inclusiva que además engloba formatos diversos, tanto presencial como virtual, y no distingue edad ni conocimiento previo. 

La Educación Permanente no excluye la necesidad de incrementar espacios y alternativas de educación formal accesible e inclusiva, es complementaria a la formación académica a la vez que actualiza el conocimiento. Asimismo, toda la Educación Formal Superior, tanto terciaria como universitaria está ampliando su oferta de educación continua, de trayectos cortos, buscando adaptarse a esta coyuntura que no es ajena a lo que sucede en el Mundo. 

En este contexto, la formación y la actualización permanente resultan un excelente recurso para el crecimiento y permanencia laboral. Así como también, en esta acelerada coyuntura que estamos viviendo, la Educación permanece como el motor de cambio por excelencia y la única variable “constante” que permite la formación continua en habilidades y competencias que exige el mercado, e incluso para las que se vienen. 

La promoción de políticas públicas y la inversión en educación, tanto privada como pública, implicarán un compromiso con el desarrollo sostenible y permitirá acercarnos a las metas planteadas en la Agenda 2023. Mejorando la calidad de vida, el empleo y los recursos económicos, algo que anhelamos los ciudadanos y a lo que aspiran alcanzar los decisores políticos. 

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