Una nueva sociedad de brazos extendidos  

Por Ana Fabiola Aubone, diputada nacional y exministra de gobierno de San Juan. La autora recuerda el terremoto ocurrido en San Juan en 1944 y reflexiona sobre cómo salió la sociedad frente a esa tragedia.

El 15 de enero de 1944 un feroz terremoto sacudió la tierra del sol y el buen vino. Unos 10.000 sanjuaninos perdieron la vida en uno de los eventos naturales más destructivos de la Argentina. 

Pero si algo se puede rescatar de esta tragedia es que el sismo dio paso a una nueva sociedad, más solidaria, de brazos extendidos.  

El terremoto que agitó con furia los cimientos de nuestra ciudad, consolidó mediante el esfuerzo conjunto los vínculos humanos 

La sociedad se reconstruyó a partir de un momento de dolor. Los sanjuaninos renacimos en una sociedad más justa, solidaria y amable tanto con el vecino como con quien llega. 

Vale decir que hoy los sanjuaninos hemos perdido el miedo porque tenemos una ciudad moderna y antisísmica. Prueba de ello es que, en el terremoto de 2021, si bien hubo daños materiales, no hubo víctimas humanas.  

La experiencia nos permitió dar pronta respuesta a las urgencias del momento. 

Y después del apremio, vino el esfuerzo de un estado presente, ya que a fines de 2022 se pudo hacer entrega de más de 800 viviendas a las víctimas del último terremoto. Esta acción tendrá pronto su correlato para dar respuesta a más víctimas. 

En suma, revivir la tragedia de 1944 nos tiene que llevar a la reflexión y la acción.  

No solo se levantan los ladrillos trabajando en forma mancomunada, sino que hay que recordar que es posible alcanzar una sociedad más elevada, con mejores vínculos sociales y donde prevalezca la paz, la hospitalidad y la unidad. 

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