La falta de diálogo y actitudes hostiles, como un escrache impulsado contra legisladores opositores, conspira con esa posibilidad. Pero sobre todo el tipo de temas “institucionales” que fueron sumados al temario.
Si bien en las últimas horas comenzaron a circular nuevamente versiones sobre una eventual sesión en la Cámara baja para la próxima semana, no hay señales concretas de que la situación imperante se haya destrabado.
La realidad es que el Frente de Todos ha conseguido poner en marcha las comisiones para atender el temario de extraordinarias enviado por el Poder Ejecutivo, más no hay visos de que eso pueda traducirse en una apertura del recinto, en tanto y en cuanto se mantiene la decisión de Juntos por el Cambio de no prestar quórum a ningún tema mientras el oficialismo mantenga su decisión de avanzar con el enjuiciamiento de los integrantes de la Corte Suprema.
La realidad es que con los aliados habituales no le alcanza al Frente de Todos para abrir las sesiones. A los 118 diputados con que cuenta el oficialismo puede sumar a los 4 de Provincias Unidas; suele contar con Claudio Vidal (SER); también con el diputado del MPN, y eventualmente con los 4 diputados de la izquierda, que se sentarían si se les propone hacerlo para votar la moratoria previsional y la creación de universidades, por ejemplo.
Si todos esos estuvieran sentados, le faltaría al oficialismo un diputado para conseguir el quórum.
Sí o sí necesitan contar al menos con parte del interbloque Federal (8 diputados), donde han dicho que no bajarán a dar quórum hasta tanto no se pongan de acuerdo en sesionar el Frente de Todos y la principal oposición.
Ahora bien, ¿es homogénea esa postura? Surgieron dudas cuando la diputada Graciela Camaño aclaró que no iban a “paralizar el Congreso”.
El amplio temario enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso incluye algunos tendientes a poner incómoda a la oposición por su rechazo a sentarse a tratarlos. En primer lugar figura el plan de pago de deuda previsional, y en ese sentido es que desde el oficialismo se insiste en endilgarle a la oposición que por su culpa, miles de personas no pueden acceder a la jubilación.
¿Puede ese tema convertirse en el llamador que active una modificación en la conducta de los integrantes del interbloque Federal? La realidad es que en su momento, Alejandro “Topo” Rodríguez firmó el dictamen, acompañando con una disidencia que ya fue aclara entre las partes. Tampoco Graciela Camaño ha mostrado objeciones al tema y los cordobeses están de acuerdo, como ya lo demostró el voto en el Senado de Alejandra Vigo. Similar actitud se espera de parte de los socialistas. Todo lo cual debería abonar el optimismo oficialista en que ese sector pueda acompañar al menos esa ley.
De hecho, esos diputados estuvieron sentados inicialmente en sus bancas en diciembre pasado en aquella sesión que terminó de manera escandalosa y en la que oficialismo y oposición cerca estuvieron de irse a las manos. Para la sesión siguiente ya no buscó el oficialismo el apoyo de ese interbloque, sino que trabajaron el quórum con una parte de Evolución Radical, a partir del tratamiento de la creación de universidades. Sin embargo esos diputados de JxC terminaron no dando quórum, y la sesión se cayó.
Pero no fue solo la oposición la que estuvo ausente esa vez. También faltó ese 21 de diciembre el diputado oficialista Roberto Mirabella, quien se mostró molesto entonces con su bancada por la agenda parlamentaria. “Estamos cansados de que la agenda sean solo los problemas de Buenos Aires, cuando nuestras prioridades acá son otras”, dijo tras esa sesión fallida.
El temario posterior anunciado por el Poder Ejecutivo generó inquietud en la oposición en su conjunto, pues incluyó proyectos de carácter institucional que despiertan recelo ya no solo en JxC, sino en otras bancadas opositoras. “Al poner en el temario proyectos de carácter institucional, se han complicado la vida”, dijo a parlamentario.com un legislador en referencia al oficialismo.
Esas prevenciones tienen que ver con la posibilidad de que en una sesión que incluya la moratoria previsional pueda sumarse eventualmente, por ejemplo, la ampliación de la Corte Suprema, para cuya aprobación no necesitaría ni siquiera 129 votos.
El tratamiento de cualquier tema “imprevisto” puede ser habilitado por los dos tercios de los presentes. Si el oficialismo lo tuviera, en cualquier momento de una sesión, podría ponerse la cámara en comisión y tratar uno de los temas controvertidos incluidos en estas extraordinarias. “No hay ninguna posibilidad de que actuemos de esa manera”, aclaró enfáticamente ante este medio una fuente oficialista consultada. Sin embargo esas prevenciones son expresadas por miembros de la oposición y no necesariamente de JxC.
De tal manera, una eventual sesión necesitaría un temario absolutamente acordado y un compromiso de que “no haya sorpresas”.
En contra de apaciguar los ánimos opera una campaña de escrache que se está registrando en las delegaciones y locales de la ANSeS de todo el país. En los mismos aparecen carteles con la cara de todos los legisladores de la oposición y esta leyenda: “Buscalos. Pueden ser tus vecinos. Legislan para un pueblo que odian”.
“El escrache es una práctica repudiable que con el tono amenazante ‘Buscalos’ solo alimenta a la violencia”, se quejó el diputado socialista Enrique Estévez.
En esos carteles han sumado incluso al neuquino Rolando Figueroa, que como hemos dicho muchas veces es aliado del oficialismo. Excluyen en cambio a los diputados de Provincias Unidas y “tampoco está el diputado Mirabella, que no estuvo en esa última sesión”, alertó un legislador opositor que estaría dispuesto a votar el plan de pago de deuda previsional.
La citada campaña es realizada por uno de los sindicatos de la ANSeS, pero ese organismo es considerado por los diputados corresponsable, por haber autorizado las pegatinas.
Tampoco ayudó a aplacar ánimos el ataque en el inicio del debate del juicio político a la Corte del diputado oficialista Rodolfo Tailhade al presidente del interbloque Federal, “Topo” Rodríguez, lo que pone duda que con esos antecedentes pueda generarse un diálogo que habilite a los legisladores propensos a acompañar a hacerlo.
