Con representantes de todos los sectores, en la Comisión de Industria comenzaron a analizar un proyecto de la diputada Constanza Alonso, reclamando un rápido tratamiento y aprobación antes del recambio legislativo.
Comenzó en el seno de la Comisión de Industria de la Cámara baja el debate de un proyecto para crear un Régimen de Promoción de la Industria del Calzado y su Cadena de Valor. Se trata de una iniciativa presentada por la diputada nacional Constanza Alonso, que ponderaron todos los sectores convocados al abogar por un pronto tratamiento y sanción antes del 10 de diciembre de este año.
Fue una reunión informativa, tal cual dejó claro el presidente de la comisión, Marcelo Casaretto, en el inicio de la reunión de la que tomaron parte industriales, trabajadores y empresarios del sector que contaron el desarrollo de este proyecto de ley.
Un proyecto que, contó su autora, fue gestado por la propia industria. En tal sentido, Alonso agradeció a todos los que colaboraron en su proyecto que llevó un año de desarrollo. “La génesis de esta iniciativa es la historia reciente de la Argentina en la industria del calzado”, planteó, citando el ejemplo de un caso testigo que fue muy mencionado a lo largo de la reunión y que ofició como disparador de esta iniciativa: la fábrica Paquetá.
Oriunda de Chivilcoy, Alonso resaltó que esa empresa era en ese municipio una ensambladora que daba trabajo a 1.200 trabajadores y que en 2018 cerró y dejó a todos en la calle. Habló de una “tragedia social” y la presentó como “una foto de lo que pasó en muchísimas otras ciudades”. Pero al menos esa historia tuvo final feliz, pues en 2021 reabrió la empresa con la inversión de capitales nacionales.
Constanza Alonso llamó a ponerse a trabajar “para que esta industria sea estratégica”, y pidió “que no sea una ley solamente para el ensamble, sino representativa para todos”.
“Logramos una ley que va a permitir que este sector pueda crecer, que los distintos sectores puedan tener una previsibilidad y se pueda generar más puestos de trabajo, no solamente proteger. Que este sector pueda exportar”, dijo la diputada camporista, que marcó un eje al destacar la intención de “discutir esta ley en el recinto antes de fin de año, porque este sector necesita una protección especial”.
Un sector que, se destacó una y otra vez durante el encuentro, emplea de manera directa e indirecta a más de 55 mil personas.
A continuación expuso Juan Recce, de la empresa Bicontinentar Footwear Technologies, quien en el mismo sentido habló de la necesidad de “tener antes del 10 de diciembre esta ley aprobada y reglamentada, para tener una autopista para el desarrollo de diez años”.
Recce destacó que la iniciativa propone tres conceptos. “Queremos ser responsables de nuestro propio destino; la herramienta es una ley que nos permitirá crecer con previsibilidad”, dijo, remarcando que “esta no es una ley de ensamblado, sino integral para la industria”. Una ley que, agregó, “nos obliga a relacionarnos con todo el ecosistema productivo”.
El empresario habló de “retomar un camino que la Argentina comenzó a transitar en 2007 y que después abandonó”. Destacó también la necesidad de establecer lo que definió como “simultaneidad”, lo cual significa atender a las cosas que pasan al mismo tiempo. Emparentó entonces el deseo de proteger a los 55 mil puestos de trabajo, con el debate de la Ley de Alquileres, o la protección de empresas nacionales como Aerolíneas e YPF (todos temas justamente tratados estos días en la Cámara baja). “Agradecemos que se atienda la simultaneidad”, insistió, para agregar luego un tercer escalón, que es el del largo plazo. Lo dijo porque este proyecto establece políticas para la próxima década.
El proyecto tiene cinco títulos. El primero, dijo, contempla los conceptos de proporcionalidad y gradualidad. Habló de “escala” y citó en ese caso que Asia produce el 90% del calzado del planeta. “Es difícil competir”, concluyó sobre algo que resultaba obvio, pero destacó que esta ley promueve “herramientas para que gradualmente se vaya virando hacia una mayor integración nacional”.
Al respecto señaló que “se va sustituyendo el calzado integrado por ensamble, al que se le irá exigiendo gradualmente una mayor integración por ensamble”.
Otro de los títulos establece un régimen de inversiones, y señaló al respecto que “lo que no se puede amortizar con volumen se amortice con un régimen especial de impuestos”.
El tercer título va a la búsqueda de las personas que saben hacer el trabajo y hoy están en lo informal. Al respecto resaltó que hay en el país mucho “calzado falsificado”, y aseguró que “está muy bien hecho. Esa mano de obra tiene que estar del lado formal”. En ese sentido, destacó que el proyecto crea “un régimen para que esos trabajadores informales sean nuestros proveedores de capellada, por ejemplo”.
Otro título está representado en el etiquetado. El proyecto propone agregar el año de fabricación, para que ante un producto que lleve por ejemplo 4 años se pueda exigir que no se cobre por el mismo lo mismo que por un calzado que ha sido recién terminado. Puso como ejemplo lo que sucede en el exterior, donde esas piezas pasado un determinado tiempo incluso pasan a ser quemados.
Recce habló de elevar la producción nacional y “para eso necesitamos rotación de stock”.
El quinto título consiste en la creación del Instituto de Promoción del Calzado Argentino, destinado a establecer estrategias de promoción global para exportar más. “En la tierra del cuero, se deberían exportar botines de fútbol, no solamente calzados de moda”, razonó.
Otro expositor fue Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, entidad que agrupa a fabricantes nacionales y tienen como objetivo defender a la industria de la competencia desleal. Propicia además el trabajo conjunto en pos de fortalecerla. La Cámara cuenta con 1.200 empresas, generalmente PyMEs.
El empresario habló de un despegue productivo que relacionó con un “récord histórico de producción nacional” que se marca con una producción que superó los 150 millones de pares. “El proyecto de ley nos parece una herramienta fundamental para el posicionamiento de nuestra industria en el largo plazo. Todo generará mayor inversión genuina, más tecnología, industria más competitiva y fortalecer la cadena de valor”, sostuvo. Para Sellaro, contar con un régimen “es estratégico; no solo incentiva el crecimiento del mercado interno, hace hincapié en la inversión”. Representan “proyectos de largo plazo que generen previsibilidad y las bases para la inversión nacional e internacional”.
En el marco de la implementación de esta ley, detalló, “las importaciones de calzado terminado tendrán un porcentaje descendente a lo largo de una década. La oferta deberá crecer de manera paulatina y ordenada”. Asimismo resaltó la necesidad de establecer mecanismos para generar el empleo del sector mediante una reducción de las contribuciones patronales.
En representación de los trabajadores, participó Agustín Amicone, secretario general del sindicato del sector, quien arrancó ponderando a Constanza Alonso al señalar que “nunca en la historia ningún diputado tomó como iniciativa la industria del calzado”.
“En 1948, un alumno de la Facultad de Ciencias Económicas, Emanuel Fernández, elaboró su tesis para recibirse como economista sobre la industria del calzado de aquel entonces. Fíjense la importancia que supo tener la industria del calzado en la Argentina, que lamentablemente fue perdiendo espacio por los vaivenes de tipo económico que debió soportar”.
Un eje que cruzó fuertemente el desarrollo de la reunión fue sin duda el contexto electoral, tal cual citó en ese momento Amicone, al señalar que “en estas elecciones se va a jugar el destino de la industria del calzado. También el nuestro, también el de sus trabajadores”, y citó una vez más lo sucedido con la empresa Paquetá en 2018.
“El proyecto tiende a evitar esos vaivenes que puedan plantear la política argentina con medias económica que van en contra de los intereses de los trabajadores”, planteó el dirigente gremial, convencido de que “esta ley va a terminar con ese vaivén que ha sufrido el sector de no poder desarrollar y crecer por falta de esas políticas que ayuden a crecer. Es una industria que no tiene escala, no tiene previsibilidad”, y puso como ejemplo que “hoy está sufriendo las consecuencias de la última devaluación”.
Hubo también funcionarios presentes en la reunión, sobre todo de la provincia de Buenos Aires. La secretaria del Ministerio de Producción de ese distrito, Mariela Bembi, destacó que más de la mitad de las industrias del sector están en la Provincia.
“Esta es una industria que cuando hay previsibilidad y políticas que acompañan, rápidamente se puede poner en funcionamiento y pueden tomar puestos de trabajo”, destacó, valorando lo que pueda hacerse en ese sector en “un momento en que se está discutiendo para dónde va a ir la Argentina con una ley que le dé previsibilidad al sector”.
Bembi dijo que “estamos compitiendo con países que ya han desarrollado su industria y no han tenido los problemas que nosotros”, razón por la cual es importante “poder generar las herramientas”, y abogó por declarar “estratégico” al sector, algo que “nos parece fundamental”. Tan estratégico, dijo, como la industria automotriz, o la economía del conocimiento.
Un sector que, agregó, en 2019 produjo 80 millones de pares, y hoy ha llegado al récord de 130 millones. Cosa que habla de “la importancia de generar un mercado interno pujante importante que pueda garantizar el desarrollo del sector”.
Además, dijo, “es un proyecto consensuado con cámaras del calzado, el sindicato, etcétera. Es una ley que engloba a todos y llevó tiempo de discusión, que generó un proyecto que hace que todos estemos sentados acá, pensando en el desarrollo del sector en estos diez años”.

Otro funcionario bonaerense fue Ariel Aguilar, secretario de Comercio de la Provincia, que se ocupó de destacar cómo se llegó al escenario actual. “Vamos a trabajar desde la provincia de Buenos Aires para hacer todo lo posible para que esta ley sea aprobada, pero lo fundamental es lo que viene después. Lo que nos estamos jugando es un emblema de la discusión que se va a dar en la Argentina en los próximos dos meses. Es un proyecto de país si es industrial; me parece fundamental que salga esta ley, no solo por todo lo que se dijo, sino por la discusión del futuro industrial de la provincia y de la Argentina”.
Así las cosas, abogó por “llegar a diciembre con la aprobación de esta ley quizá pueda marcar una señal para todos los sectores productivos de la Argentina”.
También estuvo Débora Giorgi, exsecretaria de Industria de la Nación y hoy secretaria de Industria de La Matanza. Entre otras cosas, Giorgi habló de “dar un paso institucionalizado para evitar los vaivenes y que se transforme en esta ley”.
Tras destacar que ese municipio es “la capital nacional del calzado”, por lo que conocen bien la realidad del sector, comentó que es un sector donde la mano de obra ha desaparecido; “esta ley está hoy institucionalizando una realidad”. Giorgi dijo estar “totalmente de acuerdo” con la cuestión escala, “pero creo que esta industria es estratégica y necesita la gradualidad en la integración, porque las partes y los insumos del calzado es donde más mano de obra insume. Vamos a tener una escala, pero también una integración que va a dar la competitividad”.
Con relación a la creación del Instituto del Calzado, el mismo también genera un observatorio de precios y calidad. “Es decir, estamos también defendiendo a los consumidores”, apuntó, enfatizando que “la industria del calzado es estratégica, tanto como la automotriz y tiene posibilidades de exportar. También es cierto que tener un resguardo en cuanto a calidad, costos y precios, va a permitir separar la paja del trigo”.
A su turno, Guillermo Moretti, vicepresidente de la UIA, citó al del calzado como “un sector al que golpea muchísimo una apertura indiscriminada de los mercados. Es fundamental el desarrollo de este sector”. Y como ejemplo puso el de Manuel Belgrano, a quien citó como “el primero que marcó la importancia de este sector”, al preguntarse “cómo puede ser que las botas las traigan los ingleses y no las hagamos acá”.
Estuvieron también presentes en el encuentro Horacio Moschetto; Silvio Zurzulo, presidente de la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires; Mayra Blanco, de la Comisión Nacional de Comercio Exterior; Gustavo Lavintman, de la Cámara Argentina de Industriales Proveedores de la Industria del Calzado; Inés Jantus, consultora, desarrolladora de calzado; Sylvie Geronimi, propietaria de calzados de moda; Leonardo Tasca; Ariel Aguilar; Ariel Notta, concejal de Luján y Carla Pitiot.
Sobre el final, Marcelo Casaretto aclaró que todos los bloques habían sido invitados, a pesar de lo cual solo habían concurrido algunos. “Nuestra tarea siempre es tratar de convencer y ampliar los niveles de consenso para que la ley pueda prosperar”, dijo.
Y al dar la palabra a algunos diputados del oficialismo, varios no evitaron trazar un parangón con el contexto electoral. Fue el caso de la joven Brenda Vargas Matyi, para quien la que estaban dando era “la respuesta que venimos a darle al liberalismo económico que viene a querer robarnos a la Argentina”, y concluyó con un “unidos o dominados”, o la diputada camporista misionera María Cristina Britez, quien alertó con lo sucedido durante la gestión de Cambiemos y citó puntualmente a Patricia Bullrich como “el horizonte que estamos viendo” y que amenaza a la industria. “Necesitamos hacer presión para que pueda salir este dictamen para que pueda ser ley antes de la nueva composición de la Cámara el año que viene. Por eso es importante apoyar, promover y militar este proyecto de ley en defensa de la industria del calzado”.