La comodidad electoral de Milei no es la que tendrá si le toca gobernar

Si en octubre repite su performance de las PASO, LLA tendrá poco más del 10% de los senadores y algo más del 15% de la Cámara baja. Lejísimo del quórum y -dato no menor- del tercio para bloquear determinadas medidas. Pero hoy Milei puede plantarse en la “no política” y eso lo vuelve invulnerable. Mientras sea solo candidato…

Por José Angel Di Mauro

Cuando la jueza Ana María Figueroa se presentó en mayo pasado ante la Comisión de Acuerdos del Senado para defender su postulación a permanecer otros 5 años en el cargo, el senador radical Julio Martínez le dijo que después de meses de inactividad, el Senado había vuelto a moverse “gracias a usted y el interés que tiene el oficialismo y Cristina Kirchner en que siga siendo jueza”. Con cierta ironía, ella contestó: “Si es así, bienvenido. Ojalá haya sido por mí que la tercera parte de las vacantes en el Poder Judicial se cubran de una buena vez”.

Ahora bien podrían decirle a la camarista que el Senado nacional estaba parado por ella.

En efecto, la Cámara alta no sesiona para tratar leyes desde el 13 de abril pasado: 5 meses. De hecho, esa fue la única sesión que hubo en el año para ese fin, y los temas importantes se van acumulando sin ser sancionados. Entre ellos, la reforma de la Ley de Alquileres. Se está tratando en comisiones y el oficialismo y bloques afines quieren modificarla, por lo que en ese caso volvería a Diputados. El problema hasta ahora era que abrir una sesión significaba habilitar la posibilidad de que el kirchnerismo aprobara el pliego de Figueroa, para lo cual tenía el número suficiente.

Sin posibilidades ya de prorrogar la estadía de esa jueza afín al kirchnerismo, las resistencias de Juntos por el Cambio persisten, pues además del de Figueroa había otros 74 pliegos judiciales, buena parte de los cuales son cercanos a los K. Y el cristinismo no va a hacer semejante concesión: resignar esa aspiración a cambio de que el Senado vuelva a funcionar. Ya bastante malestar les ha provocado que la Corte haya intervenido para bajarle el pulgar a la jueza que debía votar en dos causas muy sensibles para Cristina y su familia: Hotesur y Los Sauces.

El Senado no sesiona desde que Cristina perdió el control del quórum, formalmente desde febrero pasado, aunque el parate viene desde fines del año pasado. Señal de que ya algo intuía la presidenta del Cuerpo. Pero llevar 9 meses en esa condición en la Cámara en la que hacía y deshacía Cristina a gusto y placer, es toda una muestra de su propia debilidad. No por nada ella se ha apartado totalmente de la campaña. No volverá -aunque algunos insistan en afirmar lo contrario-, pues ella percibe que la ola en contra es tan grande que podría dejarla expuesta de manera definitiva.

El parate del Senado es más notorio por sus características inéditas. Desde la vuelta de la democracia, el peronismo solo una vez perdió el control de esa Cámara y fue por breve tiempo (en 2009). Pero en Diputados, donde han sesionado más este año, las cosas son aun peores para el Frente de Todos. La paridad es tal, que hoy el FdT tiene apenas un diputado más que JxC (118 contra 117). Solo consensuando los temas, el oficialismo puede garantizarse sesionar. Así y todo planea un sprint final aprobando cosas que sabe que a partir del 10 de diciembre le serán imposibles.

El paquete de proyectos incluye por ejemplo la creación de ocho universidades, un régimen de promoción para la industria del calzado, o la ampliación de licencias laborales. Desde hace semanas se especula con una sesión inminente, pero las fechas probables se van corriendo. La realidad es que el oficialismo no llega al número necesario para el quórum. Desde JxC avisaron que mientras el Frente de Todos incluya el blanqueo en el temario, no darán quórum. Una de las reglas de la política dice que “a ningún gobierno se le niega tener su blanqueo”, pero desde la oposición aclaran que al actual ya le dieron no uno, sino dos. Y que ni sueñen con tener otro a tres meses del cambio de gobierno.

Estos datos sobre las dificultades para sesionar en ambas cámaras vienen a cuento de las expectativas que podrían corresponderle a un eventual gobierno de Javier Milei. La gran elección que tuvo en las PASO, donde ganó en 16 provincias, le permitiría al libertario consagrarse presidente de no haber mediado hace 29 años una reforma constitucional que eliminó el Colegio Electoral. Con todo, el resultado del 13 de agosto le hubiera permitido en una elección general alzarse con triunfos en tres de las ocho provincias donde se votaban senadores, como así también sumar senadores por la minoría en otras dos provincias. Así y todo, ese número apenas le garantizaría a La Libertad Avanza 8 senadores. Apenas un 11% de un cuerpo de 72 miembros. En Diputados sumaría 42; esto es, el 16% del total.

En ninguno de los dos casos estaría ni cerca del quórum, pero tampoco a tiro del tercio de alguna de las dos cámaras, un elemento clave para todo oficialismo. Porque alcanza, sin ir más lejos para -digámoslo con todas las letras- evitar un juicio político, por ejemplo.

Más allá de esa hipótesis extrema, Milei no tendría número siquiera para habilitar la dolarización que promueve, aunque se desdice permanentemente. Todo lo inherente a la moneda, e incluso el Banco Central, dependen del Congreso de la Nación. Un eventual gobierno de Javier Milei no tendría la mayoría necesaria para imponer ninguna de sus ambiciosas propuestas en los próximos dos años al menos. Ni tampoco en 2025, cuando las elecciones intermedias, así ganara con amplitud. Las renovaciones parciales del sistema vigente en nuestro país hacen que un partido nuevo necesite numerosas y sucesivas victorias para crecer lo suficiente.

Como sea, el líder libertario va consolidando su figura ante una opinión pública donde ya ganó al menos la batalla del relato. Milei sigue creciendo, aunque lo digan encuestas cuyo desprestigio ha sido probado, pero él mismo se arroga hoy un número cercano al 40%. Se verá.

Evitar un balotaje sería toda una novedad, teniendo en cuenta que las primarias apilaron a los tres principales candidatos en un margen de 2,77 puntos. En Juntos por el Cambio sostienen que la presentación de Carlos Melconian y el equipo con el que se instalará en el Palacio de Hacienda si es que gana las elecciones Patricia Bullrich fue un revulsivo que compensó parte de la decepción que dejaron los números de las PASO. Se verá si es suficiente para mantener a esa fuerza en el segundo lugar, con chances de llegar a un balotaje a todo o nada.

Sergio Massa está confiado en que será el oficialismo el que acceda a la segunda vuelta, y para eso hizo una gran apuesta este fin de semana en el norte argentino, desde donde espera comenzar a revertir el resultado del 13 de agosto. Trató allí de comprometer a los gobernadores para esforzarse más en las elecciones de octubre. Como sea, la coyuntura no lo favorece: la semana cerró con una noticia que no por esperada dejó de incomodar al oficialismo: el fallo de la jueza Loretta Preska que condena a la Argentina a pagar 16 mil millones de dólares por la mala estatización de YPF. Una cifra que no pagará el gobierno actual, y quizá tampoco el que venga, pero esa mala praxis le costará a los contribuyentes argentinos un esfuerzo enorme. Tengamos en cuenta que esa cifra es equivalente al rojo de las cuentas del Banco Central en la actualidad.

Todavía resuenan en los oídos las palabras del ministro/candidato el 9 de Julio, cuando la inauguración del Gasoducto Néstor Kirchner -la última vez que estuvieron juntos Alberto Fernández y Cristina Kirchner-, ocasión en la cual Massa agradeció “a quienes en 2012 tuvieron el coraje, a través del liderazgo de Cristina, de recuperar YPF”.

Lo que no está claro es que esta sanción jurídica y económica vaya a perjudicar al gobernador Axel Kicillof, entonces ministro de Economía y artífice del texto de esa expropiación. Estas elecciones están mostrando que la gente tiene una consideración especial a la hora de votar.

Lo sabe Javier Milei, a quien parecieran no entrarle las balas hoy en día. El analista Lucas Romero atribuye esta situación a las características que han adquirido las PASO. Quien supera allí las expectativas, sale potenciado, sostiene el director de Synopsis. Eso ha transformado a Milei en un candidato con las mayores perspectivas para ganar, así lo haya hecho en agosto por una diferencia de apenas 1,86% sobre Patricia Bullrich.

A partir de ese resultado, dice Romero, “la gente comienza a identificarlo como una opción de cambio y tiene una posibilidad más nítida por ser nuevo”. Más allá de las dudas que se plantean respecto de si podrá lograr los cambios que propone.

Ante ello, la gran pregunta es si la gente apuesta en definitiva a que pueda hacerlo quien representa a su juicio realmente lo nuevo, o apuesta a un cambio más posible.

“La dificultad que están teniendo sus rivales es que Milei está hablando desde un lugar muy cómodo, que es ‘la no política’. Cualquiera que se le ponga a confrontar, automáticamente se estará calzando el traje de ‘la casta’. Casi como no hay forma de enfrentarlo”, admite Lucas Romero.

Es lo mismo que plantea el consultor Carlos Fara, para quien “presentar equipos técnicos con gente capaz y proba, es excelente. Exponer la plataforma de gobierno con acciones fuertes, está muy bien. Prometer eliminar impuestos, está fantástico. Pero la mayoría social necesita ver una esperanza que los titulares técnicos no generan, y creer en un personaje. ¿En qué se parecen Massa y Bullrich? Para los votantes del león, ellos son la casta”.

Para Romero, Bullrich tiene la capacidad de representar un cambio y las condiciones de gobernabilidad, dos activos valiosos… Pero le está costando pararse en la escena, porque es difícil confrontar con Milei, y en la medida que la gente no entre a medir y asignarle importancia a este déficit de gobernabilidad del que adolece el libertario, esto lo deposita, de mínima, en la segunda vuelta, donde nadie duda que al menos él estará.

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