Menuda tarea inicia el flamante ministro de Desregulación y Transformación del Estado. Las resistencias que encontrará y los proyectos que deberá elaborar y pasarán antes por un tamiz.
El flamante ministro de Desregulación y Tránsito del Estado, Federico Sturzenegger, encarará desde ahora una ardua y desafiante labor para su pensamiento liberal: reducir al mínimo la influencia del Estado en la economía y en la planta de la administración pública, como asimismo acelerar la eliminación de leyes proteccionistas “obsoletas”.
“El coloso”, como lo llama el presidente Javier Milei -ferviente admirador del autor del DNU 70/23, dictado en el inicio de la era desreguladora libertaria- habita desde diciembre el segundo piso de la Casa Rosada, y en estos siete meses ya tiene un diagnóstico hecho desde “adentro del Estado”.
De esa forma, el economista -reconocido en la gestión del radical Fernando de la Rúa cono uno de los arquitectos del polémico megacanje y, también, bastardeado expresidente del Banco Central en la gestión de Mauricio Macri (le cambiaron las metas de inflación)- será el brazo ejecutor de Milei, quien se definió a sí mismo como “el topo que destruye al Estado desde adentro “.
Claro que la misión del “coloso” tendrá obstáculos: los gremios estatales ya están con la “guardia alta”, no sólo en la administración pública sino también en los entes descentralizados como la AFIP -único organismo recaudador del Estado y, paradójicamente, castigado con una fuerte reducción salarial-.
Fuentes gremiales recordaron a parlamentario.com que algo similar quiso hacer el macrismo y, al final, todo terminó en la creación de más cargos con altos salarios para los funcionarios “políticos”.
Pero sus mayores rivales estarán en el corazón del Gobierno: uno también en la Casa Rosada y el otro en el Ministerio de Economía: son Santiago Caputo, el asesor estrella y alter ego de Milei, y Luis Caputo, el que conduce el timonel de la economía.
El asesor recela de las ínfulas de poder de Sturzenegger y el ministro es un viejo rival del “Coloso” en la interna de Juntos por el Cambio, especialmente lo fueron en la gestión macrista.
Ya de por sií el economista no será el “Terminator” del Estado, como quería inicialmente, sino el autor de los proyectos y leyes cuya definición pasará por el tridente de poder integrado por Milei. Karina Milei y Santiago Caputo, más en algunos casos por el propio Luis Caputo.
Efectivamente, Sturzenegger hará el rastrillaje y será solo el “recolector” de proyectos de leyes que fueron eliminados de la Ley de Bases original (del 27 de diciembre) y de normas supervivientes de otros gobiernos (“obsoletas “)y, también, establecer parámetros para el ingreso a la administración pública, una idea de muchos gobiernos nunca concretada.
El primer paquete de leyes que irá al Congreso ha sido denominado por Milei y Sturzenegger “Ley de Hojarasca”, en referencia precisamente a que son proyectos que la Libertad Avanza no pudo plasmar aún en el Parlamento.
El flamante ministro explicó a la prensa que para redactar la Ley de Hojarasca “se hizo un trabajo de revisión de todas las leyes” de las últimas décadas.
“Te encontrás cada cosa…”, refunfuñó y citó que inicialmente irá por reformas en el área de justicia y educación.
Por eso, su ingreso al Gabinete no tendrá la mejor bienvenida: ya les pasó a los ministros que el exjefe de Gabinete, Nicolás Posse, era muy celoso de darles libertad de acción y ese fue uno de los motivos por los que terminó eyectado de su cargo.
Así las cosas, Sturzenegger -quien apareció aterciopelado en una foto divulgada con esmero por la comunicación oficial junto a Luis Caputo en Tucumán, en el Día de la Independencia- caminará por terreno fangoso y hasta cenagoso estos primeros días de gestión.
Su sostén es Milei, pero todo el Gabinete lo tiene entre ojos. Dependerá de él encontrar la salida del laberinto.