Las figuras ausentes de la cumbre del viernes entre el Poder Ejecutivo y la parte del Legislativo que le responde a Milei. Ausencias sonoras que tienen sus respectivos trasfondos.
¿Acaso podía tener éxito una reunión de pesos pesados del Gobierno y el Congreso sin Santiago Caputo ni Martín Menem, los dueños de las s en esos centros de poder?
La respuesta es no.
El viernes a la noche el presidente Javier Milei encabezó en Casa Rosada -contra su voluntad, ya que es sabido es que esos encuentros político no le gustan- una reunión con los tres bloques que apoyan sus políticas en el Parlamento, y la idea era consensuar un interbloque, de forma de conformar un sociedad política para poner coto a las sucesivas derrotas de las últimas semanas.
Al convite fueron las principales espadas del bloque de La Libertad Avanza, el Pro y el del MID; o sea el oficialista y los dos que apoyan al Gobierno.
Al lado de Milei estaban el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
No estaba Santiago Caputo, el hombre fuerte del Gobierno -el que manda a ministros y legisladores- y el que en la última semana fue declarado enemigo público número 1 por el expresidente Maurcio Macri.
Precisamente ese conflicto con Macri, a quien presuntamente le envió agentes de la SIDE para investigar viejas causas que involucran al actual presidente del Pro, lo sacó de la cancha en la reunión del viernes.
A regañadientes -porque desde el 10 de diciembre le le confió la conducción de gran parte del Gobierno-, Milei le pidió detener ese avance contra Macri y lo dejó en el banco de suplentes, hablando en términos futbolísticos.
Menen tampoco concurrió, disgustado con Macri, quien un día antes lo criticó, sin nombrarlo.
“Hay que saber conducir Diputados”, dijo en Entre Ríos, en un acto de la Fundación Pensar.
En primera fila, en el auditorio, estaba el titular del bloque del Pro en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, a quien Macri quiere ungir (ya lo había intentado infructuosamente antes del 10 de diciembre pasado) en la presidencia de la Cámara baja.
Todos los presentes, especialmente Ritondo y Oscar Zago (MID), se fueron el viernes masticando bronca porque no se constituyó el tan ansiado interbloque para unificar criterios en las sesiones, en las que últimamente vienen perdiendo en temas centrales como el aumento de fondos a la SIDE, la reforma a la Movilidad Jubilatoria y la presidencia de la Bicameral de Inteligencia en manos del titular de la UCR, Martín Losteau, aliado impensado del kirchnerismo.
Quizá el único que ganó una pulseada importante el viernes fue Francos, quien fue bendecido por el jefe de Estado para articular las negociaciones entre la Casa Rosada y el Congreso.
La pregunta es si Santiago Caputo fue al banco de suplentes por una cuestión táctica coyuntural o si lo lastimaron las esquirlas de Macri y legisladores libertarios como Francisco Paoltroni.
Esas astillas hirientes se agigantan en privado. Tanto ministros como legisladores de peso en el Congreso están muy enfadados con sus decisiones políticas, consideradas erróneas por todo ese arco crítico que crece semana a semana.