Ya no es solo el vocero presidencial. Tiene un peso específico que lo viene encumbrando de manera exponencial. Prueba de ello fue su último ascenso.
En apenas nueve meses de gestión, el vocero presidencial Manuel Adorni se convirtió en algo más que un portavoz gubernamental: el licenciado en Economía y Contabilidad, de 44 años, es la expresión pública exclusiva de la comunicación oficial del Gobierno de La Libertad Avanza.
Adorni es el encargado de defender a capa y espada al Gobierno en la conferencias de prensa diarias -ahora ya no tan habituales- y se ha destacado por su verba para difundir a rajatabla la versión oficial de todo lo que involucra a la administración libertaria, y también para explicar lo inexplicable.
Por eso este miércoles fue ascendido con rango de ministro. Ya no depende de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sino directamente del presidente Javier Milei.
Todo un gesto de confianza, en un Gobierno en el que las decisiones políticas se toman entre la hermana del jefe de Estado y el ahora cascoteado asesor Santiago Caputo.
Menos de un puñado de personas gobiernan.
El detalle de su ascenso no es administrativo. El rol de portavoz lo lleva a hablar cotidianamente con ministros e integrantes del “triángulo de hierro” -Karina Milei y Santiago Caputo- y últimamente también con el presidente.
El vocero habla con todo el mundo libertario relacionado con la Casa Rosada y también el Congreso.
Además, Adorni ha cultivado una especial relación en un área en la que se siente cómodo -la del ministro de Economía, Luis Caputo-, pero también con temas que no le eran tan cercanos como la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
El “Triángulo de hierro” -del cual depende y al cual obedece con los ojos cerrados- ha evaluado que su parte en la comunicación -la otra son la de los violentos y despiadados trolls- la cumple sobradamente.
Adorni empezó el 11 de diciembre las conferencias de prensa en Casa Rosada, con un estilo informativo al que le añadió hace meses un libreto editorial que expone los fines de la política liberal.
Atravesó turbulencias e intentos de confrontación con los periodistas de la Sala de Periodistas, pero recalculó a tiempo.
Hace ya un par de meses que sus conferencias de prensa diarias se espaciaron a dos por semana.
Y sus apariciones últimas desde mayo son ya a nivel estrella. A tal punto que acompaña habitualmente al presidente en sus salidas de Casa Rosada para actividades y actos.
Diferentes mediciones lo muestran en el top de imagen de los funcionarios gubernamentales, en las que sobresalen Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Por eso meses atrás se habló de una posible candidatura suya en la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras tanto, avanza casilleros.