Tras dar una serie de datos para desmitificar la supuesta desfinanciación de la empresa, una diputada camporista alertó sobre aquellos legisladores a los que tildó de cómplices.
Una de las voces más críticas durante el inicio del debate de la privatización de Aerolíneas Argentinas fue sin dudas Florencia Carignano. La diputada camporista intervino sobre el final del plenario de las comisiones de Transportes y Presupuesto y Hacienda, y cargó con especial dureza contra el titular de la empresa aérea, Fabián Lombardo, el gran ausente de esa primera jornada de debate. Ácida, la diputada santafesina trató de traidor a Lombardo, recordando que ya había estado durante la gestión anterior.
Este viernes volvió a emprenderla contra el Gobierno por su intención de venderla, asegurando que se buscan “que se enriquezcan” los amigos del Gobierno, “vaciándola”.
Luego da datos, que enumera así:
1) Hablan de desastrosas gestiones populistas pero el actual presidente de AA designado por ellos fue director de la empresa entre 2009-2015 y 2019-2023. ¿Cómo lo explican?
2) Dicen que el Estado aportó u$s 8.000 millones a la empresa, que es la cifra total desde su reestatización en 2008, es decir a lo largo de 15 años. Lo que no te cuentan es que solo en 2023 Aerolíneas generó u$s 8.000 millones de impacto positivo en la economía.
3) El impacto económico positivo de Aerolíneas calculado con metodología de IATA para el período 2011-2023 es de u$s 51.600 millones.
4) La empresa es el principal motor de la expansión del mercado local gracias a que pasó de 5.700.000 pasajeros en 2008 a 11.685.000 en 2022.
5) Ponen de excusa a los argentinos que nunca subieron a un avión, pero muchos de ellos a lo largo y ancho del país son beneficiados con la comercialización de bienes y servicios que genera el turismo, que solo en 2023 significó un aporte de más de u$s 58.000 millones.
Carignano cierra advirtiendo que “la pérdida de nuestra aerolínea de bandera constituye un daño irreparable al país del cual el Gobierno de Milei es el principal responsable, pero también son cómplices los diputados colaboracionistas que cambian sus votos por las migajas que caen de la mesa de los poderosos”.