La senadora rionegrina que está en “jaque al CAREM futuro de la Tecnología Nuclear en Argentina”, y expresó preocupación por el desfinanciamiento que lleva adelante el Gobierno en materia de ciencia y tecnología.
La senadora nacional Silvina García Larraburu (UP) presentó un pedido de informes solicitando al Ejecutivo que brinde detalles sobre los avances de los proyectos de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) y la Planta Industrial de Agua Pesada.
La Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) es el primer reactor de potencia de diseño y construcción completamente argentino, enmarcado en el proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
“Es una central nucleoeléctrica más pequeña que las tradicionales. Su principal objetivo es generar electricidad y cuenta con un diseño integrado y una serie de ventajas en términos de seguridad”, explicó.
García Larraburu destacó: “La central CAREM y su planta demostradora se encuentra en avanzado estado de construcción (alrededor de un 65% de avance físico general) esto configura una ventana de oportunidad inmejorable para la Argentina, la ventaja competitiva y estratégica es fundamental para ganar mercados y abrir las posibilidades de colocar este reactor argentino en muchas regiones del mundo, abriendo un potencial mercado exportador de tecnología y alto valor agregado que podría representar varios miles de millones de dólares durante los próximos años”.
“El Reactor Nuclear Argentino Multipropósito RA-10, es un proyecto que lleva adelante el Estado Nacional, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica, desde el año 2016”, ponderó y contó que “es resultado de una de las mayores inversiones del Estado Nacional en las áreas de Ciencia, Tecnología e Innovación y potencialmente se convertirá en un polo regional de producción de radioisótopos e investigación básica. Se localiza en el Centro Atómico Ezeiza (Provincia de Buenos Aires) e incluye el diseño, construcción, montaje, puesta en marcha y entrega para la operación de un reactor nuclear multipropósito, con un aporte de más del 80% de empresas nacionales e instituciones locales en tecnología y servicios asociados”.
Además, agregó: “Es de público conocimiento que la paralización de las inversiones en infraestructura, obras y recursos humanos que promueven un desarrollo en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, solo supondría un atraso para el país en las metas de crecimiento económico, estratégico y desarrollo industrial. En tiempos donde la racionalidad es la excepción y no la norma, es menester ampliar los argumentos, puntualizando incluso en la legislación comparada de los países denominados desarrollados”.
“Querer ir a contramano del mundo solo conlleva a hacer de la Argentina un país más pobre y atrasado en el desarrollo científico y tecnológico, con consecuencias altamente negativas”, alertó y apuntó: “En este sentido, al Gobierno no le ha bastado solo con arremeter verborragicamente contra todo lo ‘público’ y ‘nacional’, sino que, como corolario, el desfinanciamiento proyectado en la Ley de Presupuesto 2025, tiene una incidencia aún más perniciosa sobre la Ciencia, la Tecnología y la Innovación”.