Le fue entregado el Diploma de Honor del Senado de la Nación al doctor en Medicina, Hugo Japaze, quien manifestó que “la aceleración científico-tecnológica requiere actuar y pensar, porque vivimos en una nueva era de la historia de la civilización”.
La senadora tucumana Beatriz Ávila promovió este jueves el homenaje al doctor en Medicina, Hugo Japaze, quien recibió el Diploma de Honor del Senado de la Nación por su “su invaluable aporte y su extensa trayectoria en el campo de la ciencia y la medicina”.
El acto se llevó a cabo en el Salón Arturo Illia del Palacio Legislativo, el cual contó con la presencia de familiares, amigos y reconocidos colegas, que compartieron vivencias con Japaze, en diferentes momentos y facetas de su carrera.
Por su parte, la senadora tucumana no pudo asistir y su discuro fue leído por la pampeana Victoria Huala, quien expresó: “El doctor Japaze encontró el modo más sencillo para hacer entender lo difícil, la palabra justa para acompañar una dura decisión, la empatía necesaria para que los preocupados o agobiados por un diagnóstico duro como es el cáncer se entreguen en la esperanza de una ciencia médica en continuo avance y superación”.
Luego, el doctor Japaze agradeció el homenaje y sumó: “Mi propuesta para la medicina es ocuparnos en rescatar el valor de la relación médico-paciente . Esto es el encuentro entre alguien que sufre y busca ayuda —a quien llamamos paciente— y una persona buena a quien llamamos médico. No hay que complicarlo tanto”.
“La aceleración científico-tecnológica requiere actuar y pensar, porque vivimos en una nueva era de la historia de la civilización. Estamos delegando decisiones de vida o muerte a sistemas que carecen de la capacidad para comprender el valor de la vida humana”, agregó el médico, y cargó que es necesario ir hacia una “convergencia operativa entre ética y aceleración tecnológica” desde una perspectiva humanista, centrada en la dignidad de la persona humana, "ordenada en los valores esenciales de la vida".
ntes del final, Japaze sentó posición ante los nuevos los retos tecnológicos de la inteligencia artificial desde una perspectiva ética: “El médico con formación humanista sabrá poner en su debido lugar a la tecnología para acompañar al paciente no solo con su saber, sino con la fuerza de su vocación; en el amor por lo que se hace y por quien se lo hace, o sea el paciente, el que sufre. En definitiva, es un acto de amor al prójimo que ninguna máquina, ningún algoritmo, ninguna red neuronal artificial podrá aportar”.