El efecto Kueider no se detiene y la principal oposición en el Senado ya pidió una sesión para destituirlo. Como reacción, el Gobierno, que frenó hace pocos días el proyecto de ficha limpia, ahora amenaza con una medida más extrema.
Propios y extraños coinciden en que el Gobierno no evaluó bien la reacción que podría generar en la sociedad -pero sobre todo en su electorado- el freno abrupto que tuvo la ley de ficha limpia, cuya sesión fue vaciada a instancias del oficialismo justo al filo de la media sanción. Desde entonces en el Gobierno ensayaron diversas medidas, comenzando por un mensaje presidencial mandado a Silvia Lospennato, según el cual el Gobierno elaboraría un proyecto menos “endeble” judicialmente hablando.
Y en eso estaban cuando estalló el escándalo de un senador nacional descubierto en Paraguay con más de 200 mil dólares que no declaró ni pudo justificar. La noticia es que ahora está detenido en aquel país, mientras en la Argentina el oficialismo y la principal oposición lo adosan a su rival. Mientras el Gobierno insiste en que Edgardo Kueider fue elegido en las listas del Frente de Todos, desde el peronismo recuerdan que el entrerriano hace tiempo que armó su propio bloque y que ha sido funcional durante todo este año a la Rosada, que lo premió con la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
En este marco es que el interbloque que encabeza José Mayans se propone el jueves que viene intentar sesionar para tratar de expulsar del Cuerpo a Kueider, que ya pidió licencia hasta que la justicia se expida. Atentos a que el tema va a dominar la agenda parlamentaria de esta semana es que el Gobierno comenzó a agitar un proyecto más ambicioso: que sean expulsados de ambas cámaras todos aquellos diputados y senadores que tengan causas abiertas.
Algo que se da de bruces con los argumentos que hace poquísimos días daba el propio oficialismo para resistir el proyecto que iban a debatir sobre ficha limpia: que las condenas en dos instancias no alcanzaban para librar de sospechas sobre causas amañadas y que hacía falta el fallo de la Corte, o bien antes una instancia más.
Ahora pareciera que con un simple procesamiento alcanza.
Lo cierto es que el presidente de la Nación tuvo un fin de semana muy activo en las redes, donde se dedicó a repostear mensajes referidos a la necesidad de “fumigar el Congreso” para liquidar a las ratas. “Fuera las ratas, a fumigar el Congreso”, era uno de los mensajes en los que proliferaban imágenes de un león lanzando gas contra roedores que huían del recinto legislativo, en tanto que la Escuela Austríaca de Economía iba directamente sobre el proyecto oficial: “Sería una excelente medida, una limpieza de diputados y senadores que se encuentran procesados por corrupción y otros delitos”.
La idea del Gobierno para contrarrestar la embestida opositora es doblar la apuesta y poner en la misma línea de Kueider a otros legisladores de Unión por la Patria procesados, señalando puntualmente a Victoria Tolosa Paz y Oscar Parrilli, por ejemplo.
En la misma línea, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich sostuvo que la de Kueider “es una causa de contrabando de divisas que lo pueden categorizar como lavado de activos. No es el único diputado o senador que tiene procesamiento, hay varios. Hay que sacar a todos y de paso limpiamos bastantes. Hay varios que están en procesamiento”.
En diálogo con Radio Mitre, Bullrich dijo que Kueider “es parte de un sistema, está en la boleta del kirchnersimo, es una persona que pertenecido a ellos. La verdad que se hagan cargo de que han sido corruptos del primero al último. Que no joroben y que no digan cosas que no tienen nada que ver”.
De paso, también Bullrich le pegó a Mauricio Macri, al señalar en defensa de este Gobierno que Cambiemos, con 108 diputados, entre 2016 y 2019 no aprobaron ficha limpia. “¿Por qué no la sacamos? Yo nunca estuve en esa área, con lo cual no tuve una total dedicación”.
“En los últimos años estuve dedicada a los temas de Seguridad, a la conducción del partido; luego fui candidata. La verdad es que endilgarle a este Gobierno que se tome un poco más de tiempo para analizarla. Quizás el error fue no haberlo dicho claramente”, expresó la ministra.
En rigor, no es verdad que Cambiemos tuviera ese número de diputados durante sus cuatro años. Arrancó con 87 en 2015 y sí alcanzó ese número en 2017, con las elecciones intermedias. Y si bien avanzaron con el proyecto, no alcanzaron a llevarlo al recinto.