El diputado Maximiliano Ferraro advirtió que, tal cual establece un principio del Derecho, “nadie puede alegar en su favor su propia torpeza. Mucho menos un presidente”.
Luego de más de seis horas de haber mantenido a la vista un tuit fijado en el que promocionaba un token de criptomonedas, generando una gran polémica entre propios y extraños, el presidente Javier Milei lo borró y aclaró no haber estado “interiorizado de los pormenores del proyecto”, ante lo cual decidió “no seguir dándole difusión”. Fue lo más cerca que estuvo de admitir un error propio, pero trascartón utilizó su estrategia de atacar como defensa. “A las ratas inmundas de la casta política que quieren aprovechar esta situación para hacer daño les quiero decir que todos los días confirman lo rastreros que son los políticos, y aumentan nuestra convicción de sacarlos a patadas en el culo”, lanzó.
Uno de los que primero salió el viernes a cuestionar que promocionara $LIBRA fue el diputado Maximiliano Ferraro, quien este sábado hizo hincapié en el tiempo transcurrido entre la publicación y el momento en el que finalmente se desligó de lo que definió como una “estafa crypto que él mismo había compartido y promovido”. Y consideró que tantas horas de silencio “no solo alimentan el mito sobre la realidad que lo rodea: su supuesta infalibilidad, su mandato incuestionable y su omnipotencia”.
Con todo, Ferraro consideró que “esto no es un simple error. Es una negligencia grave, una posible ilegalidad y una muestra de irresponsabilidad por parte de quien ocupa la máxima investidura del país. No estamos hablando de un hecho menor, sino de transacciones por miles de millones de dólares”, dijo.
Para el titular de la Coalición Cívica, “el problema no radica solo en la promoción que hizo, sino en su incapacidad para reconocer el daño causado”. A su juicio, “un presidente que comete un error de esta magnitud debe asumirlo con responsabilidad. En cambio, elige una vez más la soberbia, la vulgaridad y la violencia”.
“¿Cómo es posible que no entendiera los pormenores? ¿No intentó asesorarse con su equipo económico? ¿No comprendía el riesgo al que sometía a miles de argentinos y a personas de todo el mundo?”, se preguntó el diputado nacional, que recordó que “en Derecho existe un principio claro: ‘nadie puede alegar en su favor su propia torpeza’. Mucho menos un presidente”.
Por último, Ferraro aclaró estar muy lejos de cualquier actitud destituyente, y remarcó que “no se trata de socavar su gobierno, sino de exigirle la responsabilidad que le corresponde como primera magistratura. Porque la investidura presidencial no es un escudo contra la crítica, sino un compromiso ineludible con la verdad y el bienestar de los ciudadanos”.