El legislador que fuera involucrado en el intento de magnicidio expuso durante cinco horas ante la Justicia, rebatiendo las acusaciones que le hicieron a él en su momento y sugiriendo los puntos oscuros que presenta la investigación.
El diputado nacional Gerardo Milman se presentó este miércoles en el juzgado de la doctora María Eugenia Capuchetti para realizar una declaración testimonial vinculada con el atentado del que fuera víctima el 1 de septiembre de 2022 la entonces vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner.
Lo hizo en el marco de una declaración espontánea en la que solicitó su sobreseimiento por no existir ninguna vinculación suya en la causa en la que fue involucrado a raíz de una declaración de un asesor del exdiputado camporista Marcos Cleri, Jorge Abello, quien sugirió hace dos años y medio la posibilidad de que el legislador nacional supiera de antemano lo que iba a pasar, reportando haberlo escuchado decir dos días antes del ataque la frase: “Cuando esté muerta yo voy a estar en la costa”.
Eso dio lugar a una investigación en la que Milman pidió ser sobreseído, al cabo de una prolongada exposición de 5 horas ante la jueza Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo. Ante ellos sostuvo que en caso de haber habido uno o varios autores intelectuales del ataque a CFK, deberían buscarlos en las entrañas mismas del poder de la época y no en él.
En el marco de su exposición, según pudo saber parlamentario.com, el diputado del Pro mostró una cronología de sucesos donde hay a su juicio responsables políticos, viendo los hechos concatenados.
Por qué lo involucraron
Según declaró ante la justicia, Milman piensa que hay tres motivos que justificarían que él haya sido vinculado a la causa. Cree que hay gene cercana a Cristina Kirchner que quiso ser “más papista que el papa” y por eso lo pusieron en la mira. El primer motivo lo sitúa en su primera gestión como diputado, cuando se discutía una ley de blanqueo, y él mencionó en pleno recinto la escala “no prevista” que la entonces presidenta había hecho en las islas Seychelles, lugar que definió como un “paraíso fiscal”. Al cabo de la sesión, el entonces titular del bloque FpV, Agustín Rossi, lo acusó de mentiroso, diciendo que esa escala no había existido, ante lo cual Milman le mostró una copia del Boletín Oficial que lo probaba.
Para citar el segundo motivo por el cual habrían querido involucrarlo a él, se remontó a los tiempos en que formó parte de AFSCA en tiempos de la discusión de la Ley de Medios. Cuando en una conferencia de prensa el titular de ese organismo, Martín Sabbatella, anticipó la intención de intervenir el Grupo Clarín, él y Marcelo Stubrin -que integraban el directorio del AFSCA en representación de la oposición-, emitieron un dictamen en minoría que luego fue usado por Clarín para demostrar la irregularidad del procedimiento y la justicia les dio la razón.
Y el tercer episodio estaba vinculado con el avión venezolano-iraní que pasó por nuestro país en tiempos de Alberto Fernández y fue detenido junto con sus tripulantes a instancias de una denuncia suya realizada ante el juzgado federal de Lomas de Zamora, del doctor Federico Villena. Años después, ya durante la gestión de Javier Milei, luego de que la aeronave fuera remitida a Estados Unidos, donde fue desguazada, él promovió dos denuncias contra el ministro de Seguridad de cuando sucedió el hecho, Aníbal Fernández, y el interventor de la AFI, Agustín Rossi.
Esos tres casos son los que para Milman motivaron que lo hubieran involucrado luego, como revancha, en el ataque a la expresidenta.
Según la información a la que accedió parlamentario.com, el diputado dedicó buena parte de su presentación a argumentar la falsedad de la acusación en su contra y planteó la posibilidad de que en el entorno de la expresidenta existieran vinculaciones con el episodio. Arrancó planteando que la pistola utilizada en el hecho, si bien tenía municiones en el cargador, al no estar los mismos en la recámara no podía ser disparada por más veces que gatillaran. Y citó el discurso por cadena nacional del presidente Alberto Fernández en la medianoche del atentado, donde habló de un “discurso de odio” que atribuyó a “distintos espacios políticos, judiciales y mediáticos”, lo que lo lleva a pensar que el entonces presidente encontró culpables.
Con relación a la denuncia de Jorge Abello, a quien denunció por “falso testimonio”, Milman señaló entre otras cosas que en caso de haber sido real la frase que se le adjudica, respecto de que cuando la mataran él estaría camino a la costa, sería lógico que el eventual autor intelectual debería permanecer lejos cuando ocurriera el hecho, y, por el contrario, el 1 de septiembre de 2022 él abandonó a las 8 el hotel de Pinamar, adonde había ido y a las 12.15 estaba en CABA.
Los teléfonos borrados
Milman dedicó buena parte de su exposición ante la Justicia a hablar de su teléfono, el cual fue entregado a la justicia. Aclaró que por tener relación con agencias internacionales de origen secreto, y otras cuestiones personales y secretos, suele borrar periódicamente las comunicaciones, en prevención a que el aparato pueda ser extraviado, robado o hackeado. Lo dijo por las especulaciones que se hicieron respecto de lo sucedido con su celular.
Luego relató la persecución periodística que se desató cuando lo involucraron en el hecho, como así también lo que debió pasar en pleno recinto del Congreso, donde colegas oficialistas le gritaban “asesino”. También habló de cómo un medio kirchnerista exhibió sus facturas, violando su secreto fiscal, como así también mostraron en TV resúmenes de su tarjeta de crédito. Esto es, violación a su secreto fiscal y bancario, como así también denunció haber sido víctima de amenazas e intimidaciones a sus hijas. Aseguró por otra parte que lo persiguió la propia AFIP.
También se refirió a la manera como fueron tratadas en los medios las colaboradoras con las que estaba cuando Abella dijo haberlo escuchado decir lo que luego denunciaría. Una de ellas, contó Milman, estaba muy deprimida, lloraba todo el tiempo y le pedía ayuda económica ya que había sido despedida de la Cámara de Diputados por la presidenta Cecilia Moreau. El la ayudó las veces que pudo, pero no siempre, hasta que finalmente ella consiguió un abogado, también dinero para pagar el alquiler y desarrollar un emprendimiento, y finalmente se presentó ante ese juzgado para decir que su teléfono había sido borrado por un perito en oficinas de una ONG de la que él era director ejecutivo. Milman sugirió que le habían pagado para decir eso y que en realidad el teléfono no había sido borrado, pero que si lo hizo fue motu proprio.
Dudas sobre el atentado
Entre las cosas que le llaman la atención del atentado contra Cristina, mencionó la ausencia del jefe de la custodia de la entonces vicepresidenta el día que sucedió el ataque. El comisario general Diego Carbone practica kickboxing y en vísperas del ataque concurrió a Río de Janeiro para participar de un campeonato en el que salió campeón. En el torneo se lastimó una mano y justo el 1 de septiembre de 2022 había resuelto atenderse en esa mano.
Asimismo recordó que en vísperas del atentado, el ministro Aníbal Fernández había resuelto incrementar la custodia personal de la vice, como así también denunció que la Policía de la Ciudad había puesto una cámara adicional apuntándole al domicilio de Cristina Kirchner para espiarla.
Luego se refirió al autor del atentado, Fernando Sabag Montiel, quien no fue detenido por la Policía Federal que cuidaba a Cristina, sino por militantes de La Cámpora. Sabag Montiel también descartó el arma y su teléfono celular, pero no fue la Policía Federal la que los encontró, sino otra vez militantes de La Cámpora. Y cuando en un momento el autor del fallido magnicidio logró zafar de su detención y escapó, lo detuvo la Policía de la Ciudad y no la Federal.
También su novia Brenda Uliarte estaba cerca y sorteó la seguridad para escaparse, lo mismo que el jefe de los copitos. En ningún caso esos cómplices se fueron demasiado lejos.
Milman planteó otro interrogante al alertar sobre otro militante de La Cámpora llamado Cristóbal José Elgueta Collado, quien había grabado el video del intento de asesinato y lo hicieron entrar al edificio donde vivía Cristina. Allí, a él y su amiga llamada Sofía Manusovich -a quien le había mandado el material- les hicieron borrar los videos. Milman se preguntó porqué alguien de civil, supuestamente de la custodia de CFK, había querido borrar la principal prueba de la causa.
Sumó las dudas de Gregorio Dalbón, uno de los abogados de Cristina Kirchner, quien tuiteó el 9 de septiembre de 2022 que cuando Cristina lo deseara llevarían a juicio a todos los autores materiales, intelectuales, cómplices y encubridores. También Dalbón aseguró que su olfato le decía que el enemigo es “tropa propia”. Y por último citó el cabo de la Federal sin experiencia tecnológica que terminó borrando el celular de Sabag Montiel, todo lo cual lo lleva a una sumatoria de hechos que hacen pensar que hubo detrás de todo esto algo más. Milman dijo no saber si hubo uno o más autores intelectuales, pero que hay que buscarlos. De lo que sí está absolutamente seguro es de que él es “absolutamente inocente”, les dijo a la jueza y el fiscal.