El Gobierno porteño anunció reformas y reorganización en la gestión y el Pro. Eso incluyó el despido del asesor catalán, blanco predilecto de Milei. Mientras tanto, la negociación en la Provincia no está tan encarrilada. Los cruces oficiales a las figuras públicas no hacen excepciones con nadie.
A poco de cumplirse dos semanas de lo que representó una catástrofe para el Pro, el Gobierno porteño anunció lo que venían reclamando internamente en el partido amarillo desde el minuto cero de la derrota: una reorganización de la gestión en la Ciudad y, también, del Pro en el distrito.
Las medidas anunciadas la noche del viernes a través de las redes sociales comprenden cinco ítems que atienden las demandas que se le plantearon a la administración de Jorge Macri durante la reciente campaña, tales como seguridad y limpieza, entre otras cosas, pero al quinto punto ya el posteo lo resalta en negrita: Reforma y simplificación del Estado. Lejos de admitir que esa sea una concesión al espacio vencedor el 18 de mayo en la Ciudad, en el Gobierno de Macri prefieren mostrar que están atendiendo cuál fue la demanda que su electorado hizo en las urnas ese día. Tienen claro en tal sentido que los votos de La Libertad Avanza de ese domingo aciago para el Pro eran amarillos y deben recuperarlos.
Pero el posteo que hizo el Gobierno porteño a través de su vocera Laura Alonso concluye anunciando el despido de Antoni Gutiérrez-Rubí como asesor del Pro. Así, la cabeza más preciada que demandaba el presidente dela Nación rodó finalmente. Más allá de representar eso una concesión hacia Milei, el despido estaba más cantado que Despacito: el catalán asesoró primero a Cristina Kirchner, después a Sergio Massa y ahora al Pro en CABA. Todas derrotas. Pero también era blanco permanente de la cólera presidencial desde que en la campaña 2023 Milei le atribuyera haber jugado sucio, aunque desde el Pro se cansaron de asegurarle que en esas trapisondas no tuvo que ver el español, sino los brasileños que le recomendó Lula a Massa. Cosa que Milei nunca aceptó y la siguió con Gutiérrez-Rubí.
Lo cierto es que el español se ganó la eyección al errarle fiero en la mayoría de sus predicciones. Fue el que entre otras cosas reclamó priorizar una mujer al frente de la lista y no por ejemplo a Fernán Quirós; como tampoco acordar con sus aliados habituales en la Ciudad -UCR y CC-. Entre esos votos y los que se llevó Rodríguez Larreta -nunca se entendió por qué alimentaron la ira larretista denostándolo tanto y propiciando así su revanchismo- le hubiera alcanzado a Silvia Lospennato para pelearle el segundo puesto a Santoro.
El alcalde porteño cerró así una semana que arrancó con el inaceptable desaire presidencial en la Catedral Metropolitana, cuando un mandatario que privilegia el rencor y solo alienta la indulgencia para quienes se someten, lo dejó con la mano extendida. Una descortesía extrema que el presidente extendió a continuación a su vicepresidenta. Que en el Pro no haya habido voces que condenaran la actitud presidencial del 25 de Mayo dice bastante sobre la desazón que se vive por estos días en el partido creado hace justo 20 años.
Lejos de preocuparse por el destrato a uno de sus jefes, la atención de la dirigencia del Pro está por estos días puesta exclusivamente en el acuerdo que el lunes pasado prácticamente se dio por alcanzado en la provincia de Buenos Aires con La Libertad Avanza. Aunque todavía no hay nada cerrado. En lo que están de acuerdo es en acordar… pero hasta ahora los detalles del entendimiento alejan a las partes. El 26 de octubre la lista oficialista en la Provincia se llamará La Libertad Avanza, será violeta y no hay manera de que le den a Diego Santilli el primer lugar en la lista de candidatos a diputados, como pide el Pro en lugar de a José Luis Espert. No es que Karina Milei prefiera al economista en la cima de la lista bonaerense -lejos está de eso-, pero es una imposición del presidente, que no suele meterse en cuestiones electorales.
Peor, al Pro le quieren dar solo dos lugares entre los primeros 12 de la lista bonaerense para diputados. Menos que los tres que le dio Massa a Macri en 2013, cuando el Pro no compitió y puso dirigentes propios en los puestos 6°, 11° y 12° de la lista del Frente Renovador que encabezó Sergio Massa. Y hasta llegaron a sugerir los negociadores de LLA que Santilli encabece alguna lista de legislador provincial en la elección del 7 de septiembre.
La verdad es que el ganador de la elección intermedia de 2021 en la Provincia con JxC no se desvive por seguir en el Congreso; por el contrario, preferiría un ministerio. El de Seguridad, obvio, como en CABA entre 2018 y 2021. Eso si Patricia Bullrich fuera candidata a senadora en octubre en la Ciudad. El Colo escoge alternativas que lo posicionen para el premio mayor que espera sea la candidatura a gobernador bonaerense en 2027.
Pero ya todos sabían que si a La Libertad Avanza le iba mejor que al Pro en la Ciudad se pondría más exigente. Ni qué decir si ganaba, como sucedió. El oficialismo en modo exitoso se pone difícil, porque no se contiene y muestra cartas que guardan para cuando tengan una mayoría legislativa que les permita ejecutar la batalla cultural con la que sueñan.
Lo hicieron los últimos días al trascender los cambios que quieren en el canal Paka Paka, donde buscan imponer una ideología afín al libertarismo gobernante. O maltratos como el que el propinaron al hasta ahora intocable Ricardo Darín, por haberle adjudicado a las empanadas un precio de 48.000 pesos. Previsiblemente el protagonista de El Eternauta fue presa de los trolls libertarios. Lo que no esperaba el actor era que el mismísimo Toto Caputo liderara la embestida al día siguiente de sus dichos en la mesa de Mirtha. Fue irónico y despectivo, y logró un objetivo: se habló más de las empanadas de Darín que del severo diagnóstico trazado esa mañana por monseñor García Cuerva en su homilía del 25 de Mayo.
En su segunda experiencia en la gestión nacional, el titular del Palacio de Hacienda sigue sorprendiendo por su aspereza. Ya lo había hecho al proclamar la inminente muerte del periodismo; la siguió maltratando a un periodista que le preguntó por sus cuentas offshore; y finalmente destrató a “Ricardito” Darín por lo de las empanadas. En el mundo libertario saben que eso suma ante el presidente, quien por su parte convalidó la embestida llamando al actor con el mismo diminutivo, pero fiel a su estilo fue más allá al tratarlo de “ignorante y operador berreta”.
No deja de llamar la atención la audacia libertaria de no medir las consecuencias al elegir rivales de fuste que pueden concitar la adhesión social. Lo hizo ya con Lali Espósito; ahora fue contra Darín. No tuvo empacho el Gordo Dan al meterse con la figura de Maradona… Pero mientras algunas peleas las buscan adrede, otras las dan sin propiciarlas.
Es lo que sucedió con el Hospital Garrahan, una vaca sagrada respetada por todos, orgullo nacional y al que nunca antes nadie vinculó al kirchnerismo. Hasta que el Gobierno optó por ese camino ante la protesta de los médicos, dándole un cariz político a la protesta. Habló también de un sobredimensionamiento de la planta administrativa que bien podría haber modificado en el año y medio que lleva este gobierno. Desde el hospital refutaron los datos, asegurando que las 900 personas citadas despectivamente por los voceros del Gobierno son de logística.
Vale aclarar también que los reclamos del personal médico no son nuevos en el Garrahan. El 16 de octubre del año pasado una delegación de trabajadores del hospital se presentó en la Comisión de Salud del Senado para explicar la grave situación que ya entonces atravesaban. Ese día, María Althabe, coordinadora de una de las cinco unidades de Cuidados Intensivos del Garrahan aseguró que los reclamos salariales llevaban varios meses y no encontraban respuesta. “El modelo de atención el hospital corre riesgo”, dijo esa mañana. Datos que se brindaron ese día: 700 mil consultas ambulatorias; 36 mil sesiones del hospital de día; 27 mil internaciones; entre 10 mil y 12 mil cirugías; 120 trasplantes, todo a lo largo del año pasado. El Garrahan atiende el 40% de los pacientes con cáncer del país; el 50% de los trasplantes, y resuelve el 70% de las cardiopatías congénitas que requieren intervención dentro de los tres primeros meses de vida en la Argentina.
El hospital es además “pilar en la formación de funcionarios de la salud”, con numerosos cursos de capacitación a nivel nacional. Es además pionero en telemedicina. Sin este modelo hospitalario, no existe ningún otro establecimiento que pueda atender estas demandas.
Desde el Gobierno la cara visible ante este conflicto es la de Cecilia Loccisano, viceministra de Salud, quien negó que hubiera motosierra en el hospital. Habló de “plus de productividad” como alternativa y fue quien denunció un sobredimensionamiento de la planta.
Como Caputo, Patricia Bullrich y Sturzenegger, Loccisano proviene del Pro. Desempeñó diferentes roles en el Ministerio de Salud durante más de años y en tiempos de Cambiemos fue subsecretaria de Coordinación Administrativa del Ministerio de Salud. Como esposa del entonces ministro de Trabajo Jorge Triaca y debió dejar el cargo cuando Mauricio Macri firmó un decreto prohibiendo nombramientos de familiares de funcionarios en el Estado. Hoy está separada de Triaca. También del Pro.