El abogado constitucionalista reclamó que el máximo tribunal debe contar con “plazos, una agenda y orden cronológico”, por lo cual ampliar su composición “no va a generar una reorganización eficaz de funcionamiento”.
Foto: Comunicación Senado
Al participar en un plenario de comisiones del Senado sobre el debate de ampliación de la Corte Suprema de Justicia, el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez consideró que “si se trata de forma aislada será un pequeño paso, pero no va a generar una reorganización eficaz de funcionamiento de la Corte”.
“La integración de la Corte Suprema en cuanto a número y en cuanto a cualidades o calidades que deben representar sus miembros es un aspecto muy importante, pero debe englobarse en un debate más amplio, que se vincula con la necesidad de tener una nueva ley orgánica que se dirija a reestructurar el funcionamiento integral de la Corte”, planteó.
En ese sentido, resaltó que “hoy, el máximo tribunal argentino está funcionando gracias a un conjunto de normas que vienen del siglo XIX, decretos-leyes de dictaduras militares del siglo XX y acordadas de la Corte que invaden la potestad del Poder Legislativo”.
Para Gil Domínguez, es necesario “una ley que se encargue de delinear aspectos jurisdiccionales de la Corte”, al tiempo de “establecer claramente que la Corte tiene que tener plazos, agenda, orden cronológico”.
“Tomando en cuenta el proceso histórico, el número de la Corte tendría que ser entre 9, 11 o 13 integrantes”, opinó y señaló que con un número mayor “tendría más relevancia la diversidad de géneros, que es una obligación que emerge de nuestra Constitución” y también de convenciones internacionales.
También tomaría relevancia la perspectiva federal y “la diversidad ideológica entendida desde lo político o doctrinaria”. “En esta aritmética estas variables tienen una posibilidad mayor de tener sustento, repercusión y garantía”, completó.