Las derrotas en Formosa y Santa Fe sacudieron al oficialismo libertario y pusieron bajo la lupa a Karina Milei y Santiago Caputo. En medio de internas y reproches, el Gobierno busca rearmarse en Corrientes para evitar otro traspié antes de la crucial elección bonaerense.
Karina Milei y Santiago Caputo quedaron en el ojo de la tormenta por la caída en Formosa -estrepitosa- y en Santa Fe, y ahora hay acusaciones cruzadas en Casa Rosada por la mala performance.
La paliza electoral que los gobernadores opositores Gildo Insfrán y Maximiliano Pullaro le propinaron este domingo al presidente Javier Milei encendieron las alarmas en la troupe propagandística y electoral del Gobierno libertario.
Ahora, ante esas caídas, el Gobierno evaluaba emular en Corrientes el acuerdo enhebrado en Chaco, donde la unión con el gobernador radical Leandro Zdero le permitió alcanzar el único triunfo electoral del año junto a la ciudad de Buenos Aires.
Este lunes vence el plazo para presentar las alianzas y por eso la armadora electoral de La Libertad Avanza, Karina Milei, aceptaría como candidato a gobernador de Vamos Corrientes y LLA -hasta ahora lo resistían- al hermano del gobernador Gustavo Valdés, Juan Pablo.
De todos modos, habría un contrapunto con las autoridades de Corrientes de La Libertad Avanza que este lunes publicaron en la red social X que han sido víctimas de "operaciones" de todo tipo y manifiestan su deseo de "competir" con lista propia exclusivamente libertaria.
La semana pasada, en la Casa Rosada se inclinaban por la alianza con Valdés porque el Gobierno necesita sí o sí una victoria el 31 de agosto en Corrientes, a una semana de la crucial primera elección de la "madre de las batallas", el 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires.
Karina y el asesor en propaganda y comunicación, Santiago Caputo,
apostaban a un triunfo en Rosario y a derrotas dignas en Formosa y Santa Fe, pero con los magros resultados quedaron cuestionados ambos.
En las reuniones previas ambos daban datos de supuestos buenos resultados y otra vez la realidad les pintó la cara, como en los comicios de meses atrás en Santa Fe (constituyentes), Salta, Jujuy, San Luis y Misiones.
Algunos analistas políticos advierten ahora como más claro que el triunfo del vocero presidencial Manuel Adorni en la ciudad de Buenos Aires respondió más a múltiples errores del Pro porteño que a las bondades de LLA.
Ahora el presidente Milei dice "suelto de cuerpo" que van a dar el "batacazo" y ganar las elecciones de septiembre y octubre en la provincia de Buenos Aires y el jueves inició un ataque con insultos contra Kicillof.
El jefe de Estado apuesta a nacionalizar la campaña electoral bajo el mismo eje de "kirchnerismo o libertad", esgrimido en el comicio en CABA, cuando se pensaba que podía ganar el neoperonista Leandro Santoro.
El encarcelamiento de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien había manifestado que se presentaría en la elección del 7 de septiembre, hizo esfumar el empeño en nacionalizar el comicio.
La elección provincial de septiembre es particular: son ocho secciones electorales, por lo que se estima que los ciudadanos darán más preponderancia a quiénes son los candidatos que al nombre de la boleta.
El denominador común de los postulantes de LLA es que mayormente son poco conocidos en comparación con sus aliados del Pro.
Por eso los beneficiaría que ahora que no va Cristina, sí lo haga su hijo Máximo Kirchner.
Ello haría que pasen a un segundo plano los pergaminos de los candidatos libertarios, que por cierto no son los mejores en algunos casos.
Y haría realidad el sueño de Milei: vivir diariamente en campaña con Cristina enfrente, ya sea en el Instituto Patria o en la prisión de San José 1111.