El abadismo se despega de la alianza transitoria conformada por un sector de la UCR que de “forma provisoria” están conduciendo ex intendente Miguel Fernández y el diputado Pablo Dominichini en la provincia.
El abadismo se despega de la alianza transitoria conformada por un sector de la UCR que de “forma provisoria” están conduciendo Miguel Fernández y Pablo Dominichini en la provincia.
De cara al cierre de las alianzas para las elecciones provinciales del 7 de septiembre, el radicalismo apuró la creación de un frente llamado “Somos Buenos Aires”, con el que competirá en las urnas junto a la Coalición Cívica, el GEN y el peronismo no kirchnerista.
Sin embargo, el sector que responde al senador nacional y extitular de la Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense, Maximiliano Abad, comienza a despegarse lentamente de esa posición y advierte sobre la libertad de acción que de hecho funciona en el partido y se dispone a tener su propia táctica de cara a las elecciones al menos en la quinta sección.
El diputado Diego Garciarena, hombre de confianza de Abad y presidente de la bancada de diputados de la UCR+CF fue designado por el senador nacional para llevar adelante las negociaciones con las distintas alas de la UCR y además es integrante de la convención de contingencia que no firmó el acuerdo.
Garciarena, respecto de Somos Buenos Aires dijo que “es una alianza que algunos sectores del radicalismo firmaron para integrarla, nosotros no”, dijo el diputado oriundo de Mar del Plata.
Mientras el peronismo concretó un frente único y el Pro acordaba con La Libertad Avanza en el filo del cierre de alianzas, la Convención de Contingencia de la UCR bonaerense llegó a un acuerdo con otros sectores para conforma una tercera vía.
Sorpresivamente, el apoderado de Abad no firmó el acta para inscribirse en esa lista, por lo que quedó fuera del armado electoral promovido por las dos autoridades formales, aunque provisorias del partido, el dirigente de Evolución, Pablo Domenichini y el ahora exabadista, Miguel Fernández.
“En la Convención se decidió firmar un acuerdo de centro, lejos de los dos extremos o, si no se podía conformar un frente competitivo, se habilitaba la (partidaria) Lista 3. Este frente no es de centro ni competitivo, está más pensado en función del conurbano que del interior”, disparó Garciarena.
Es que, dentro de la alianza integrada por el radicalismo, los lilitos y el GEN, aparecen figuras del peronismo alejados de la triada Cristina Kirchner-Axel Kicillof-Sergio Massa, como el jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Gray, de Tigre, Julio Zamora, y el exalcalde de Hurlingham, Juan Zabaleta.
“Tienen que ver con la política del conurbano, tienen a una larga tradición en el peronismo y no tienen nada que ver con el armado que nos pidió la convención”, denunció Garciarena, un recado directo contra Domenichini y Fernández, los dos impulsores del frente.
De esta forma, Abad no solo rompió con los sectores de Martín Losteau y de Facundo Manes, que actuaron como oposición durante su participación como presidente de la UCR bonaerense, sino también con Miguel Fernández, que fue el candidato que apoyó Abad en las elecciones partidarias del radicalismo del año pasado, que terminó judicializándose y que permitió la conformación de los organismos de contingencia.
Además, otro de los socios de Fernández y de Abad en la última interna, Gustavo Posse oficializó también su alejamiento y comunicaba que iría a las elecciones con la boleta corta en San Isidro y San Martín, distritos donde tiene su base el ex intendente, sería candidato a concejal, y su lugarteniente, Walter Carusso; respectivamente.
Posse y Carusso, a los que se suma el abogado Mauricio D’alessandro, también llevan a delante conversaciones con la Alianza Nuevos Aires, el sello que habilitaron los libertarios dialoguistas bonaerenses que se agrupan en los bloques de Unión Renovación y Fe en la legislatura provincial.
“Que un radical pueda participar en otra lista, puede pasar, pero eso lo vamos a saber el 19 de julio”, aclaró el diputado Garciarena, adelantando la posibilidad de que la quinta sección o tal vez otra más, tengan un despliegue distinto en relación a la futura elección provincial que la adoptada por la “conducción de contingencia” de Fernández y Dominicchini.