Tras la fuerte polémica que desataron sus dichos, la senadora cordobesa del Pro se presentó en el recinto con “sentimientos ambivalentes”. Reconoció que su frase fue “desafortunada” y ofreció disculpas a las familias afectadas, aunque reafirmó su visión sobre la descentralización del sistema sanitario y criticó el uso político del debate.
Protagonista durante el debate en comisión de polémicas expresiones que desataron la reacción desde todos los sectores que la fustigaron durante días, era muy esperada este jueves la actitud que tendría durante el debate sobre el Garrahan la senadora cordobesa Carmen Alvarez Rivero.
“Yo no creo que los niños argentinos tengan derecho a venir al Garrahan a ser curados”, dijo esta semana la senadora del Pro, que este jueves en el recinto dijo haber concurrido “con sentimientos ambivalentes”. “Para una mujer como yo, que no viene de la política, ustedes dirían que soy una outsider; que la Legislatura de Córdoba; el Concejo Deliberante; los políticos de mi provincia, me repudien, me sorprende -confesó-. Porque ellos no repudian a los corruptos, porque no repudian a los gastos faraónicos, los gastos en publicidad, ni la destrucción de la educación pública, ni la politización de la justicia”.
“Pero son rápidos para repudiarme por intentar debatir las tremendas distorsiones que hay en el sistema de salud. También el kirchnerismo y otros más se han dedicado a repudiarme y han seguido impulsando las mismas acciones populistas con los más anticuados discursos que ya sabemos que lo único que hicieron fue empobrecer a la gente y acomodar la casta”, señaló.
Alvarez Rivero dijo que “ellos son políticos que no han hecho otra cosa en su vida, por eso solo creen en el Estado, no en la sociedad, la iniciativa privada que asfixian sin parar”.
“Si mi frase respecto al Garrahan ha sensibilizado a padres y pacientes de ese hospital de excelencia, les pido mis más sinceras disculpas, no fue mi intención y estoy dispuesta a reunirme con cada una de esas familias para explicarles el porqué… Aunque reconozco que la frase fue muy desafortunada”, planteó la cordobesa.
Luego dijo que todos coinciden en que el Hospital Garrahan es un centro de avanzada en pediatría. “Todos queremos que siga siendo un hospital de excelencia, pero no puede usarse como excusa para evitar el debate en profundidad que merece este tema de la salud”, dijo, y agregó que “la salud es responsabilidad provincial, y está bien que así sea, porque tiene que estar cerca de donde vive la gente, sino no sirve”.
Según la senadora, “la prevención y la salud primaria debe estar a cargo de los municipios; la mediana y alta complejidad en manos de las provincias. El Estado nacional debe dar un marco regulatorio. Cuando los distintos niveles del Estado comienzan a superponerse unos con otros, es un alerta que indica que nos va a costar más plata a los contribuyentes y tendremos menor eficiencia en el servicio que presta el Estado”.
Al referirse a los datos propiamente dicho, advirtió sobre cuántos chicos pueden ir realmente de las provincias al Garrahan. “El porcentaje es mínimo -respondió-. Fíjense que los datos propios del hospital mencionan con orgullo que atendieron a 350 mil niños del interior. De ellos, el 82% son de la provincia de Buenos Aires y CABA. Porque les queda cerca”.
En cambio su provincia, Córdoba, podría haber enviado a 35 mil chicos, solo envió a 1.275. “Todos los chicos de Argentina tienen derecho a una salud de calidad; el problema es que muy poquitos pueden ejercer ese derecho viajando a CABA”, dijo, afirmando que para ella “la verdadera solución es que cada provincia garantice la salud en su territorio, porque aunque el derecho es universal, tal cual lo han señalado y por supuesto lo reconozco, la posibilidad real de ejercerlo hoy está limitada a los casos más complejos”.
Sobre el final, Alvarez Rivero sostuvo que “la solución no es que un niño cordobés tenga que viajar a Buenos Aires; la solución es que sea atendido en Córdoba y esa atención la financien los cordobeses con sus impuestos”. Para ella, Argentina debería contar con más de un hospital de pediatría de excelencia y no solo uno en la Ciudad de Buenos Aires”.
La senadora concluyó diciendo que “aunque no soy del partido de Milei, sí comparto con él el compromiso para que el cambio nos lleve a una Argentina mejor”.