La volatilidad que preocupa al presidente no parece ser la de las tasas, sino la de su propio entorno. Mientras Karina Milei se consolidaba como Jefa en el cierre de listas, la hermana presidencial quedó en el centro de un escándalo que el Gobierno eligió enfrentar con silencio, con un Congreso cada vez más adverso y con reformas clave en suspenso.
Estaba por concluir el último debate de otra sesión muy adversa para el oficialismo en el Senado y el oficialismo se aprestaba a sufrir otra sonora derrota por más de los dos tercios con la emergencia pediátrica, cuando volvió a pedir la palabra la senadora del Pro Guadalupe Tagliaferri. Minutos antes había hablado otro miembro de su bancada, pero a diferencia de ella muy cercano al Gobierno y de excelente relación con los hermanos Milei, Luis Juez, quien por una vez mostró un distanciamiento con las posturas del Gobierno. “No sé cuánta plata es esto -dijo el senador cordobés la ley que viene a atender la crisis del Hospital Garrahan, en un discurso que emocionó a todos-. No lo sé, le juro que no lo sé. Pero lo que necesite el Garrahan claramente se lo merece… Necesitamos darle a esa gente los instrumentos que se merece para que nos sigan generando a nosotros la esperanza que desesperadamente salimos a buscar cuando pareciera que el cielo se nos cae encima”.
La senadora Tagliaferri -ya sin puntos de contacto con la estrategia de su partido- pidió salir brevemente de ese proyecto para aludir al primero de los temas debatidos esa larga jornada: la eliminación de cinco decretos del Poder Ejecutivo. Contó que a las 18.05 el Senado había rechazado el decreto 462 de facultades delegadas aplicadas sobre organismos como el INTA y el INTI, y a las 19.28 el Gobierno despedía a 367 trabajadores de esos organismos, en su mayoría profesionales. Indignada, exclamó: “Esto los pinta de cuerpo entero. Este Senado, juntamente con Diputados, rechazó ese decreto delegado; le dijo que no lo podía hacer. Y mientras esperan que la formalidad burocrática llegue a la Casa Rosada, despiden y siguen operando con un decreto ¡que este Congreso le dijo que no es válido, que se lo rechazó!”.

Tagliaferri: “Mientras esperan que la formalidad burocrática llegue a la Casa Rosada, despiden y siguen operando con un decreto que este Congreso rechazó”.
En efecto, el Gobierno buscaba sacar partido de unas facultades que se aprestaba a perder, pues a diferencia de las leyes que viene aprobándole la oposición contra su voluntad, los cinco decretos que el Congreso terminó ese día de rechazar no tienen vuelta atrás.
Fue otra semana negra para el oficialismo en materia legislativa, con sesiones en ambas cámaras en días consecutivos, en las que sumó derrota tras derrota. Aunque la jornada del miércoles en Diputados terminó con una sensación agridulce para la oposición, que se había ilusionado luego de rechazar el veto a la Emergencia en Discapacidad con conseguir lo mismo con el aumento a los jubilados. Pero ahí operó fuerte el Poder Ejecutivo con los gobernadores más afines y logró así torcer voluntades, cambiar posturas de modo tal de que ese veto no fuera volteado.
Tan golpeada quedó la oposición por ese traspié que no le alcanzó con el resultado positivo para los tres temas siguientes, y terminó retirándose del recinto sin debatir los dos vetos que quedaban, a sabiendas de que perdería esas votaciones. Por eso fue que el Gobierno celebró, asegurando que en realidad el resultado había sido “uno a uno”, considerando solo los vetos, el tema que más desvela al Gobierno. Incluso llegaron a decir que, de no haberse levantado la sesión, hubieran salvado 3 de los 4 vetos.
La verdad es que sí, aunque el resultado concreto de ese miércoles fuera 5 a 1 en favor de la oposición.
El mileísmo minimiza esa adversidad legislativa esperanzado en que termine siendo funcional a lo que suceda en las elecciones de octubre, cuando se definirá el futuro Congreso. Si la gente quiere revertir esa debilidad de Milei en el Poder Legislativo, tiene que votar violeta, es el mensaje. Pero la realidad indica que La Libertad Avanza seguirá siendo minoría en ambas cámaras, más allá de que consiga un rotundo éxito en estas elecciones. En el mejor de los casos, duplicará su caudal en ambas cámaras… pero en Diputados le estarán faltando el año que viene 50 diputados para abrir cada sesión, y en el Senado una veintena. Demasiado, que habrá que ver si consigue entre los bloques del medio que ya hoy no le son suficientes.

El cierre de listas dejó a la presidenta de La Libertad Avanza como gran ganadora. No queda ninguna duda de que Karina Milei hizo y deshizo como se le dio la gana con las listas, imponiendo en casi todos lados su voluntad en la confección de las mismas. La pregunta es si promediando la segunda mitad del mandato de su hermano su estrategia se revelará como acertada. Hay muchas dudas de que así sea, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el Pro, que hoy tiene 35 diputados, será a partir de diciembre un bloque de 14… más los que sume en octubre, un número muy menguado por todo lo que le ha concedido a su socio mayoritario, y el hecho de exponer 21 diputados.
La UCR, en tanto, quedó reducida a 14 miembros, como resultado de las tensiones que le creó su estrategia muy cercana al Gobierno nacional. Y renuevan 11 de esos diputados que le garantizaron parte de la gobernabilidad que el mileísmo tuvo en el Congreso.
Hay más: los “radicales peluca”, que desde el primer veto se pintaron de violeta y terminaron rompiéndole el bloque a Rodrigo de Loredo, son 6, pero en diciembre quedarán reducidos a la mitad.
De Loredo negoció hasta último momento un acuerdo con LLA que le permitiese presentar resultados dignos en su partido, de modo tal de morigerar los cuestionamientos internos, pero el primer lugar de la lista que le habían prometido terminó siendo el tercero, y el radical dejó la negociación. “Estaba dispuesto a acompañarlos en la lista, pero no a cualquier precio. No acepto la invitación”, confesó sobre el filo del cierre de listas. ¿Con qué argumentos convencerán en el futuro a un diputado opositor que les garantice más de una docena de votos con semejante antecedente?
La estrategia electoral del mileísmo es polarizar con el kirchnerismo, que ha preparado listas con un perfil aun más duro que el actual. En el medio, aparece una atomización producto del acuerdo de LLA con el Pro -desventajoso para los amarillos, pero acuerdo al fin-, que desinfló las chances de recrear un remedo de Juntos por el Cambio que sumara votos dentro del mismo caudal que La Libertad Avanza, con lo cual los votos se los dividirán el actual oficialismo y Fuerza Patria. Lo cual no aumentará el número que ya hemos anticipado.
La realidad es que al Gobierno no le interesa el Congreso. Se da por satisfecho con asegurarse el tercio por el que hoy tiene que penar tanto para garantizar todos los vetos que vaya a firmar Javier Milei. Y las ambiciosas leyes que promete para esta segunda etapa que arrancará tras el recambio legislativo, tales como las reformas laboral, impositiva y previsional... se verá si alcanza con lo que hay, o quedarán para un segundo mandato.
Previsor, el peronismo ha sumado muchos sindicalistas a sus listas, lo que garantiza un rechazo férreo a la mayoría de esas reformas. En tanto que el oficialismo no parece haber dotado a sus filas de figuras muy diferentes a las que ya tiene en un bloque que se ha caracterizado por una endeblez que va más allá de lo cuantitativo. Dominado además por las internas, como la que esta última semana generó la salida de tres diputados propios.
Si fue muy mala para La Libertad Avanza la semana legislativa (hay que sumarle el 7 a 0 del jueves en el Senado), ni qué decir para el Gobierno en general, con la olla que comenzó a destaparse el martes y cuyas dimensiones nadie se atreve a calcular. Comenzando por el propio Gobierno, que exhibió de manera dramática su desconcierto con el silencio que mantuvo. Dos veces se presentó el presidente ante auditorios desde que estalló el escándalo y en ambas se limitó a hablar de economía.
Había sobre todo gran expectativa el viernes por la noche en la Bolsa de Rosario, pero el presidente desinfló de entrada tal interés cuando al anunciar que hablaría “sobre un tema que yo creo que es importante y que hay mucho debate hoy”, se refirió a “la volatilidad de la tasa de interés”.
Que no le será sencillo al Gobierno salir de este brete lo dio el silencio mantenido, pues bien dice el dicho que “el que calla otorga”. Quedó muy claro que el mutismo obedecía a las incógnitas respecto de las pruebas que vayan a surgir, no sea cosa de dar argumentos que sean rápidamente contradecidos. En el ojo de la tormenta quedó la hermana presidencial, que pasó de ser un fin de semana la gran armadora del Gobierno… a ser protagonista el siguiente del peor escándalo de esta gestión. Así las cosas, en apenas una semana, el Gobierno pasó de administrar expectativas a administrar daños, en un escenario donde el silencio ya no es estrategia, sino síntoma.