La administración mileísta atraviesa su mes más crítico desde que asumió: perdió el control de la agenda, enfrenta derrotas legislativas, escándalos internos y una creciente incertidumbre económica. En medio del silencio oficial, la figura de Karina Milei queda en el centro de las sospechas y el desconcierto se instala en la Rosada.
El Gobierno y el presidente Javier Milei han perdido -extrañamente- la iniciativa política y la imposición de la agenda de temas diarios, que curiosamente fue una de las principales virtudes de la aun precoz era libertaria, pero lo que más preocupa a la Casa Rosada es que parecen estar sin brújula.
El primer año el Gobierno logró el control de la agenda pública, sin sobresaltos, hasta que en diciembre del año pasado empezó la volatilidad cambiaria que terminó con un auxilio económico del Fondo Monetario Internacional, en abril último.
Antes, había estallado el llamado “criptogate”, por el escándalo con la empresa $Libra, que involucró nada menos que a Milei, quien apareció sorpresivamente una noche instando a invertir en ese emprendimiento, que finalmente terminó siendo una estafa.
Pero el mes fatal es agosto, justo antes de las elecciones del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires y el 26 de octubre para renovar la Cámara de Diputados y la de Senadores.
A lo largo de este mes, el Parlamento le asestó al Gobierno una de las peores derrotas de un Poder Legislativo a un Ejecutivo desde la democracia recuperada en 1983, rechazando vetos y bloqueando cierres de empresas públicas de infraestructura.
Este mes también asoma nuevamente la volatilidad cambiaria y, para tratar de que el dólar no suba por encima de la banda oficial de 1400 pesos -lo cual sería una catástrofe para la hoy turbulenta administración libertaria-, se están pagando tasas de interés altísimas.
A ello se le sumó la asombrosa inacción del Ministerio de Salud nacional y de la Anmat para frenar e investigar el grave caso de contaminación con fentanilo, que causó ya al menos casi un centenar de muertos.
La historia mundial no recuerda un caso de tamaña calamidad en el área de salud, con tantos fallecidos.
Y como si fuera poco ahora explotó en el corazón de la Casa Rosada el presunto caso de coimas en el área de la discapacidad, denunciado por su titular Diego Spagnuolo -amigo y abogado del presidente-, quien fue echado sin dar explicaciones oficiales.
El caso enmudeció al área presidencial de la Casa de Gobierno, ya que la cadena involucraría a Karina Milei y a Lule Menem, y -según Spagnuolo- ese presunto delito se lo anotició al propio jefe de Estado.
En paralelo, algunos sondeos electorales de las últimas semanas indican una preocupante paridad -cuando pensaban aplastar- en la elección del 7 de septiembre entre los candidatos de La Libertad Avanza y la alianza peronista Fuerza Patria.
A todo esto, lo curioso es que hoy la iniciativa política la tiene otro poder, el legislativo, que con la rebelión de algunos legisladores opositores -que en la primera etapa se habían convertido en oficialistas- han empezado a forcejear con Milei para poner un límite a la motosierra libertaria.
Ese inédito e impensado debate pone el foco al presidente Milei y su Gabinete, acostumbrado a imponer la agenda de la motosierra, el superávit fiscal, la flotación libre del dólar o la baja de la inflación.
¿Qué paso estas últimas semanas para que a Milei se le escurriera como agua en las manos el relato libertario y la agenda de temas?
Esas preguntas se las hicieron varios funcionarios al jefe de Estado este fin de semana, y no encontraron respuestas.
Milei está dolido y furioso porque le han tocado a la intocable, a su juicio, de este Gobierno: Karina Milei, quien desde julio del año pasado ganó un poder omnímodo en la Casa Rosada y en todas las decisiones políticas y electorales de la Casa Rosada.
La revelación de Spagnuolo caló duro: los hermanos Milei están mudos, no han aclarado el episodio, e igualmente Lule Menem, a quien no se le conoce su voz desde que arrancó el Gobierno.
Mientras tanto, el presidente juega sus fichas a través de periodistas amigos reconocidos, a quienes les hace decir que Spagnuolo es parte de una operación para perjudicarlo en las elecciones de septiembre y octubre.
De hecho, se dice que fue el primer candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, quien presentó a Spagnuolo al jefe de Estado.
Espert, un exasperado tuitero y panelista serial de la TV en programas oficiales, se llamó a silencio, igualmente que otros frecuentes defensores del Gobierno como Patricia Bullrich, Diego Valenzuela y Diego Santilli, todos candidatos en los próximos comicios.
Hay desconcierto y un silencio que aturde.