Con los mercados en vilo y el Gobierno en modo repliegue, comienza el tramo más incierto del año político y económico: los 49 días entre el revés electoral del 7 de septiembre y el veredicto del 26 de octubre.
El mercado sigue con extrema atención y tensión el lapso de los 49 sinuosos días que median entre el 7 de septiembre y el 26 de octubre, las dos fechas clave
clave que definirán el rumbo de la economía y del modelo y, más aún, el futuro del libertario Javier Milei y del peronista Axel Kicillof.
La reacción del primer día hábil post elección no fue la mejor: cayó la Bolsa y el dólar y el riesgo país aumentaron a la vez que las tasas siguen a niveles astronómicos.
Todos los economistas independientes plantean una volatilidad peor, y el Fondo Monetario Internacional ya mira con preocupación el zamarreo al programa con eje en el ajuste fiscal, inflación controlada y dólar ahora indetenible como un globo aerostático.
El presidente Javier Milei respondió de una forma singular al domingo negro: Juan Perón decía que cuando algo no debía avanzar, había que crear una comisión, y el jefe de Estado creó el día después de la derrota una comisión por la que el “triángulo de hierro” pasó a ser un polémico heptágono, un virtual nuevo gabinete.
La nueva comisión la encabeza el presidente y le sigue su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a la vez que el asesor Santiago Caputo vuelve al círculo áulico y, además, ingresaron a la alfombra violeta el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, “el equilibrista” en la Casa Rosada, más Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad Nacional y candidata a senadora en la Ciudad de Buenos Aires.
De esa conformación, Menem empezó con el pie izquierdo, ya que el mismo lunes le llovieron críticas por la magra estrategia electoral de este año, especialmente la de la provincia de Buenos Aires, y viene de los coletazos y las esquirlas por la cadena supuesta de coimas que involucra a la hermana presidencial y a su primo Lule Menem.
Para Milei, su hermana es intocable, mientras que ahora a Santiago Caputo lo necesita para cambiar el rumbo, ensombrecido abruptamente por la caída por 13 puntos contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
A Francos también lo precisa en sus nuevas funciones, pese que hasta dos meses atrás tenía el “boleto picado” en la Casa Rosada.
Ahora suplió como vocero presidencial a Manuel Adorni y en sus medidas palabras es “la voz y los oídos” del jefe de Estado.
Y Bullrich es una voz de peso escuchada por el jefe Estado, pese a que no cuenta con las simpatías de Karina Milei. El séptimo es Adorni, quien no tiene voz ni peso, pero que es un soldado fiel de la secretaria general de la Presidencia.
De esa forma, sacando a Milei, en el sexteto tiene preponderancia la hermana presidencial contra la solitaria presencia de Caputo.
Francos no tiene afinidad con Karina, pero sabe de su poder de fuego y rol en la familia Milei -es “El jefe”- y nunca se atrevería a confrontarla.
Este martes a las 9,30, media hora antes de que se abran los mercados, iniciará sus deliberaciones el flamante heptágono.
Como dicen los críticos de los últimos meses de la gestión de La Libertad Avanza: "¿Qué puede cambiar si son los responsables de lo bueno y lo malo en el cenáculo de la Casa Rosada?