La Legislatura comenzó lentamente a mostrar su futura cara y se duda de la unificación de los bloques opositores, incluso entre aquellos que compartieron transitorias alianzas electorales.
Sin distinción alguna, la oposición en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires se repartirá luego del 10 de diciembre entre 53, los suficientes como para impedir el cuórum propio del oficialismo como así también para imposibilitar los dos tercios necesarios para determinados trámites parlamentarios.
Lo primero que aparece a la vista, en el universo opositor, es cual será el futuro de la alianza transitoria más ambiciosa de la elección próxima pasada, la alianza LLA entre los libertario y facciones del Pro, y la posibilidad de ella se pueda empezar a reconstruir en un polo opositor que funcione como freno al actual oficialismo.
En Diputados, es el lugar donde mayores posibilidades hay de encontrar el mencionado freno. Una simple suma replicada en varios medios de comunicación da cuenta de una futura bancada de LLA, que no solamente sumaría los diputados del Pro con los que compartieron lista, sino que también incorpora los ahora integrantes del Pro y que tienen mandato hasta 2027.
Así se destaca una bancada LLA-PRO con 30 diputados para el período 2025/27. Sin embargo, nadie da cuenta de varios movimientos previos que habría que dar para que eso sea el resultado.
Se puede enumerar que a los 7 diputado LLA actuales que tienen mandato hasta el 2027 se le puedan incorporar los 18 diputados electos con la alianza LLA+Pro. De esos 18 electos hay 6 diputados que ingresaron por el Pro, que responden mayormente a Diego Santilli y Cristian Ritondo.
Pero sucede que dentro de ese grupo republicano como dentro de los que no ingresaron a la alianza como candidatos, hay actualmente 5 diputados que no integran el bloque de LLA, no estarían mirando con buenos ojo la integración.
En definitiva, a esa bancada de 30 se llega sin considerar que algunos diputados del Pro estarían más cómodos seguir como hasta ahora con “bancada independiente” y que podría crecer en independencia de los referentes principales, Ritondo y Santilli, atento a los resultados electorales.
Siguiendo en el caso de los diputados, tal vez una bancada independiente podría articular mejor con los diputados de Hechos y antiguos aliados; radicales, lilitos y opositores independientes; que inmerso en una bancada que a todas luces tendrá que ordenar su “horda libertaria primitiva”.
Sin tener en cuenta a la representación que responde a Patricia Bullrich que también se encuentra en cavilaciones, junto con los seguidores de Diego Valenzuela, todos remiten “más al pasado que el futuro”, deslizan en voz baja.
Por lo tanto, los seis diputados Pro electos; Natalia Blanco, Alejandro Rabinovich, María Sotolano, Leticia Bontempo, Gustavo Coria Gustavo y Julieta Quintero más los cinco que tiene mandatos hasta 2027, en principio podrían tener un destino común independiente.
Los 12 diputados libertarios electos, que si se incorporarían al bloque de LLA que cuenta con 7 diputados que extienden mandato hasta 2027, haciendo un bloque de 19 miembros.
La bancada del Pro independiente podría reabrir conversaciones con los tres electos diputados de Hechos, dos de los cuales están ligados al apellido Passaglia que fueron aliados de los republicanos durante mucho tiempo. Aunque pasaron cosas.
Otro inconveniente adicional que tiene la negociación de los libertarios con el PRO son la multiplicidad de “terminales” que poseen los republicanos, porque en LLA hay una conducción clara, bicéfala acaso.
Sebastián Pareja y Karina Milei serían los referentes de la inmensa mayoría, con aliados de republicanos incorporados, Patricia Bullrich y Diego Valenzuela y dos diputados de las disminuidas Fuerzas del Cielo.
Completan el escenario múltiples bloques minoritarios, comenzando con Unión y Libertad, de cinco miembros, de buen diálogo con el oficialismo, al igual que los tres de Nuevos Aires, aunque con un poco más de independencia según se expresan, aunque no se ha podido comprobar en el recinto debido a que funcionaron como bloque único.
El radicalismo y sus aliados que tiene por ahora dos bancas independiente tendrá que debatir su existencia y podría conformar un bloque de 7, aunque en muchos distritos compitieron con el sello de Nuevos Aires y podría existir la posibilidad de funcionar bancadas con esos representantes.
Luego aparece la CC-ARI con tres representantes, uno electo y dos con mandatos, que también podrían engordar bandadas opositoras, aunque por el momento ratifican independencia; un diputado de la Derecha Popular y los dos electos diputados del FIT.