El presidente reivindicó el ajuste, prometió aumentos en áreas sensibles y lanzó críticas al modelo económico peronista, mientras busca reposicionarse de cara a las elecciones de octubre con un discurso más conciliador hacia gobernadores y legisladores.
En un tono casi profético y solemne, el presidente Javier Milei anunció este lunes por la noche noche el presupuesto que envía al Congreso de la Nación y adelantó que pese a las “turbulencias coyunturales, lo peor ya pasó”, al lanzar una mensaje de optimismo para la elección del 26 de octubre.
En soledad -esta vez no fue al Parlamento, como el año pasado y además no estuvo acompañado de sus ministros-, Milei habló desde el Salón Blanco de la Casa Rosada del “temple” de los argentinos para bancar al ajuste y la motosierra y reiteró que el equilibrio fiscal no se negocia”.
“Ningún país del mundo puede funcionar sin un presupuesto equilibrado”, pontificó, al insistir en una de sus premisas económicas, en un tono suave, inusualmente sin chicanas, términos chabacanos o insultos, como lo hacía meses atrás.
Al mismo tiempo, el jefe de Estado hizo una crítica directa a los gobiernos peronistas de Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Alberto Fernández: “Estimular el consumo es un eufemismo”.
Y lanzó su diagnóstico: “El problema no era el cocinero sino la receta”, al insistir en que el problema argentino es el modelo y el adecuado es el del “equilibrio fiscal”.
En su corto discurso, Milei anunció aumentos en las áreas en que los fondos estatales estaban congelados o escasean, y que originaron el rechazo de una gran parte de la sociedad y del Congreso, que sancionó leyes de ayuda en esos temas y que fueron vetadas por el Ejecutivo.
El mensaje no dejó claro si el incremento es por encima de la inflación y a esta hora todos hacen números y piden el contenido total del presupuesto nacional.
Otro giro singular del mensaje de Milei, es que aseguró que va a “trabajar codo a codo con los gobernadores y los legisladores”, cuando especialmente los tildada de integrantes de la “casta política” y a los congresistas ser parte de un “nido de ratas”.