Se trata de una iniciativa que busca establecer un régimen previsional especial para los empleados de la industria del pescado, permitiendo la jubilación a los 55 años con 30 años de aportes, reconociendo las duras condiciones laborales del sector.
En un contexto de reclamos sindicales y reconocimiento a las labores insalubres, la diputada nacional Eugenia Alianiello, representante de Chubut por Unión por la Patria, ingresó al Congreso un proyecto de ley para crear un régimen previsional diferencial destinado a los trabajadores de la industria del pescado y sus subproductos. La propuesta busca facilitar el acceso a la jubilación anticipada para quienes se desempeñan en plantas de procesamiento, congelamiento y elaboración de productos pesqueros, argumentando un envejecimiento prematuro debido a las condiciones adversas del trabajo.
Según detalla el articulado del proyecto, los beneficiarios podrían jubilarse a los 55 años, sin distinción de género, siempre que acrediten 30 años de servicios con aportes, de los cuales al menos el 60% deben haber sido en la industria pesquera. Esto incluye tareas como la elaboración de conservas, fileteado, tratamiento de harinas, industrialización de mariscos y atención de cámaras frías. “Los trabajadores que presten servicios directa y habitualmente en la industrialización del pescado y subproductos de la pesca gozarán de un régimen previsional diferencial”, establece el artículo 1º, enfatizando la necesidad de reconocer el desgaste físico acumulado.
El proyecto excluye expresamente al personal administrativo y de supervisión que no participe directamente en las tareas productivas, como telefonistas, choferes, enfermeros, laboratoristas y técnicos de mantenimiento, para focalizarse en quienes enfrentan los riesgos inherentes al proceso industrial. Además, permite a los trabajadores continuar en actividad hasta los 60 años si lo desean, y considera las licencias especiales como tiempo de servicio. El régimen general de jubilaciones actuaría de forma supletoria para aspectos no contemplados.
En los fundamentos, Alianiello destaca que se trata de una reproducción de un proyecto original presentado en 2010 por la entonces diputada Nancy González, también de Chubut, y que fue impulsado durante su mandato como senadora. “Este proyecto es una representación del proyecto de autoría de la senadora mandato cumplido, quien, durante su mandato como diputada nacional en el año 2010, lo presentó por primera vez”, explica la diputada, subrayando su colaboración continua con González y los sindicatos del sector.
La iniciativa se basa en la riqueza pesquera del Mar Argentino, con más de 1.000 especies y una plataforma de un millón de kilómetros cuadrados, pero resalta los riesgos laborales que enfrentan los trabajadores. Entre ellos, menciona patologías como tenosinovitis, síndrome del túnel carpiano, lumbalgias, exposición al frío que agrava condiciones como el fenómeno de Raynaud, y accidentes frecuentes por pisos resbaladizos o manipulación de herramientas. “Los trabajadores sufren un deterioro subclínico por factores como el frío, movimientos repetitivos y exposición a agentes químicos, que repercuten en una disminución en la calidad de vida”, argumenta el texto.
Alianiello invoca normativas como la Ley 24.557 de Riesgos del Trabajo y decretos complementarios que enumeran enfermedades profesionales vinculadas a la pesca, pero insiste en la necesidad de un enfoque preventivo más allá de la reparación. “Es la jubilación diferencial el remedio biológico porque disminuirá la incidencia de patologías laborales”, afirma, citando definiciones de envejecimiento prematuro como un estado de fatiga crónica acumulada.
El proyecto cuenta con el respaldo de sindicatos como el Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP) y filiales de la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación en provincias patagónicas como Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Tierra del Fuego. Estos gremios reclaman desde hace años la equiparación con otros sectores insalubres, como la industria cárnica o avícola, que ya cuentan con regímenes diferenciales mediante decretos de los años 70 prorrogados por la Ley 24.241.
De aprobarse, la ley beneficiaría especialmente a las regiones australes, donde las contingencias climáticas agravan las condiciones laborales, y reivindicaría el rol de las mujeres en las plantas procesadoras. “Tras años de marginación y olvido, se pretende reivindique la labor de los trabajadores mencionados y, sobre todo, la de las mujeres que laboran en las plantas de procesamiento”, concluye Alianiello en los fundamentos, solicitando el apoyo de sus pares en la Cámara de Diputados.
El proyecto fue girado a las comisiones de Industria y Previsión y Seguridad Social de la Cámara baja.