El presidente se encamina a capitalizar el resultado electoral del domingo próximo, pero el verdadero desafío comenzará el lunes, cuando los mercados evalúen si logró el respaldo legislativo necesario para sostener su programa de reformas. El peronismo, por su parte, busca consolidar su competitividad de cara a 2027.
El domingo, el presidente Javier Milei se atribuirá haber ganado las elecciones por el notable incremento de legisladores en el Congreso, mientras que el peronismo también celebrará: gane o empate en votos, demostrará que sigue siendo competitivo para las presidenciales de 2027.
Hace menos de tres meses, el Gobierno de La Libertad Avanza proyectaba “teñir de violeta” el país, frente a un peronismo que parecía aletargado, dividido entre la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner —en prisión domiciliaria— y el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Milei llega a esta elección con dos corridas cambiarias a cuestas y dos salvatajes económicos de Estados Unidos. El segundo, inédito en la historia argentina, está en curso: se concretaría mediante un swap y una intervención directa en la City con compra de pesos para contener el dólar.
La atención estará puesta en si se confirma la polarización que se viene observando, y en el desempeño de la naciente fuerza multicolor Provincias Unidas, que podría imponerse en Córdoba, Corrientes y Jujuy, y disputar el primer lugar en Santa Fe, Chubut y Santa Cruz.
Los distritos con mayor peso electoral —más del 60% del padrón— son Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La provincia gobernada por Kicillof concentra el 37% del electorado, y según las encuestas, Fuerza Patria (el nuevo nombre del peronismo) se impondría allí.
Provincias Unidas, por su parte, se perfila para ganar en Córdoba y competir en Santa Fe, mientras que CABA volvería a ser un bastión de La Libertad Avanza. El peso electoral bonaerense no tiene comparación: CABA representa poco más del 7%, Mendoza el 6% y Entre Ríos el 3%, todos enclaves donde se espera un triunfo violeta.
Córdoba, gobernada por el histórico dirigente peronista Juan Schiaretti, representa casi el 9% del padrón nacional, y Santa Fe, con casi el 8%, será escenario de una pulseada entre el gobernador radical Maximiliano Pullaro, LLA y un peronismo renovado con fuerte presencia en Rosario.
Cada fuerza hará su propia lectura del resultado, pero Milei podría quedar golpeado si el peronismo logra una buena elección no solo en Buenos Aires, sino también en el tradicional norte peronista, especialmente en Tucumán, que representa casi el 4% del padrón.
La verdadera encrucijada para Milei comenzará el lunes 27 de octubre a las 10, cuando abran los mercados y se evalúe si logró suficientes legisladores para alcanzar el “tercio” que le permitiría bloquear futuros vetos opositores, una herramienta que el peronismo y sus aliados en el Congreso han utilizado con frecuencia este año.
El mercado no quiere un regreso del peronismo al poder, y menos si viene de la mano de Cristina Fernández de Kirchner, quien, pese a su condena por corrupción, mantiene influencia sobre La Cámpora y sectores kirchneristas en varios distritos.
Ni hablar de la reacción que podría tener el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, si el país, en lugar de teñirse de violeta como prometía Milei hace apenas tres meses, se inclina hacia el celeste, color favorito del PJ.
El verdadero veredicto electoral lo darán los mercados, a través del riesgo país, el dólar y las acciones. Trump ya anticipó que la ayuda norteamericana solo se concretará si triunfa La Libertad Avanza.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que no habrá devaluación post-electoral, aunque ningún jefe del Palacio de Hacienda suele anticipar una medida que podría profundizar la pobreza.
Por último, Milei analiza la reconfiguración del Gabinete nacional, con Karina Milei como principal armadora y el asesor Santiago Caputo en camino a ocupar un cargo formal de peso. Dos nombres suenan con fuerza: Rodrigo de Loredo para Defensa y Cristian Ritondo para Seguridad.
No será una tarea sencilla para el presidente: esos movimientos podrían debilitar al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y a su hombre en Interior, Lisandro Catalán, ambos figuras clave en el diálogo político, una virtud escasa en el actual escenario.
La incógnita es quiénes completarán el nuevo equipo. El titular del Pro presiona para incorporar exfuncionarios de su gestión, y está por verse si Milei abrirá el juego a extrapartidarios en la Casa Rosada.