El bloque shale oil elevó la producción de crudo a niveles récord y potenció las ventas y el EBITDA, pese a la baja internacional de precios. La compañía consolida su perfil exportador y acelera inversiones.
Durante el tercer trimestre de 2025, el bloque Rincón de Aranda se transformó en el principal motor operativo y financiero de Pampa Energía, consolidando a la empresa como uno de los jugadores más dinámicos del shale oil en Vaca Muerta.
La producción promedio del bloque alcanzó 14,4 mil barriles diarios, 13,2 kbpd más que un año atrás y 6,9 kbpd por encima del trimestre previo. Este salto llevó la producción total de petróleo de Pampa a 17,3 kbpd, un crecimiento del 220% interanual, con 20 pozos activos frente a solo 2 en 2024.
El avance incluyó la instalación de una Planta de Procesamiento Temporal y tres nuevos pads, lo que permitió manejar mayores volúmenes con costos operativos apenas superiores (US$6,4 por boe, +7%). El impacto fue inmediato en las finanzas: el EBITDA ajustado consolidado llegó a US$322 millones (+16%), impulsado por el segmento de Petróleo y Gas, que trepó 40% hasta US$171 millones. Las ventas totales sumaron US$591 millones (+9%), con hidrocarburos creciendo 35% hasta US$308 millones.
Aunque el precio del crudo cayó 15% interanual (US$61,1/bbl), el aumento de volúmenes compensó la baja y reforzó el perfil exportador: el 47% de las ventas de petróleo se destinó al exterior. Las inversiones totalizaron US$267 millones, 65% en Rincón de Aranda, lo que elevó la deuda neta a US$874 millones en septiembre, aunque luego bajó a US$790 millones (1,1x EBITDA).
Con el bloque en plena producción y nuevos pads en planificación, Pampa Energía apunta a sostener el ritmo de crecimiento y consolidarse entre los mayores productores privados de shale oil del país. El desafío: equilibrar inversiones, costos y deuda en un contexto de precios internacionales más bajos.