En busca de destrabar esta semana la autorización para endeudarse, tras el rechazo en Diputados y las tensiones con La Cámpora y el massismo, el gobernador se reúne hoy con intendentes y dará una conferencia para exigir que la Legislatura apruebe el proyecto sin más dilaciones.
Alexis Guerrera y Facundo Tignanelli, escuchando el llamado de Sergio Massa, en lo que Kicillof entiende fue una puesta en escena.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof decidió tomar el toro por las astas y este lunes por la tarde, tras reunirse con intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), y luego ofrecer una conferencia de prensa para pedir a la Legislatura terminar la “extorsión” sobre el Ejecutivo y le vote “sin chistar” el endeudamiento solicitado, requerimiento que incluirá principalmente a las huestes de La Cámpora y Sergio Massa.
La Cámara de Diputados viene dilatando esa sanción y el viernes ocurrió el colmo de los colmos para Kicillof, cuando se enteró de que no le habían votado ese pedido y, además, le reclamaban crear una comisión bilateral -es decir fuera de la potestad del Ejecutivo- para manejar el dinero que irá a todos los municipios.
El detonante de la bronca fue una simulación que tramaron el presidente de la Cámara de Diputados, Alexis Guerrera, y el jefe del bloque peronista, el camporista de Máximo Kirchner, Facundo Tignanelli.
Un fotógrafo registró un llamado en medio de la sesión de Massa a Guerrera, por WhatsApp (se veía la foto del líder del Frente Renovador y la abreviatura STM), quien le hacía escuchar a Tignanelli el “pedido” de que había que sancionar la ley de endeudamiento y había que bregar para que fuera esta misma semana.
Para los dirigentes cercanos a Kicillof, eso fue “una puesta en escena burda” y por ello Kicillof hizo una ronda de consultas y decidió convocar para las 16 de este lunes a los intendentes de su espacio, el Movimiento Derecho al Futuro, y luego ofrecer una conferencia de prensa.
Ante los periodistas, el gobernador planea pedir a la Legislatura que le vote el pedido de autorización para tomar deuda por hasta USD 3.035 millones, contenido en dos artículos: uno por USD 1.990 y otro por USD 1.045.
El problema radica en que hay un punto que traba y tensa al máximo las negociaciones y es la creación del Fondo de Fortalecimiento de la Inversión Municipal, y la discusión es cómo y quién lo va a distribuir.
Kicillof garantiza el fondo y aceptó a que se conforme no solo por el 8% de la autorización de la deuda que vaya a colocar por USD 1.990, sino que comprenda asimismo al otro endeudamiento, es decir el de USD 1.045.
Incluso, el gobernador se mostró predispuesto a consensuar sobre el uso de ese dinero por parte de los intendentes y aceptó también que sean de “libre disponibilidad”.
El mandatario no dirá que quiere una solución “sin chistar” (la frase del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, en campaña, justamente pidiéndole a La Cámara apoyen sin tapujos a Kicillof en la Legislatura), pero está enojado con sus socios de Fuerza Patria, el camporismo/kirchnerismo y el Frente Renovador de Sergio Massa, porque entiende que son ellos los que obstruyen la sanción.