Con Karina Milei como poder político central y Javier Milei concentrado en la economía, el Gobierno terminó de ordenar un Gabinete de lealtades verticales, internas soterradas y figuras que orbitan más por poder real que por cargos formales. Quién es quién en el ejército violeta “punzó” que gobierna la Casa Rosada.
El presidente Javier Milei y su “Jefe” y hermana, Karina Milei, moldearon un gabinete nacional a medida, en el que el jefe de Estado da las directrices económicas y la secretaria general de la Presidencia controla las áreas políticas, y la característica uniforme es que todos componen un ejército violeta “punzó” que responde verticalmente al generalato.
Contra su voluntad, Milei se va interesando cada vez más por las internas en la Casa Rosada (al principio decía que la política lo aburría), Palacio que su hermana decidió esculpir de violeta intenso, con ministros fieles al generalato.
El siempre polémico asesor presidencial Santiago Caputo no integra los papeles formales del Gabinete, pero sobrevuela en cada decisión que se toma, ya sea en las áreas neurálgicas que maneja o trabajos especiales que le encarga Milei, como lo que mejor hace: vender imagen y a veces humo, es decir la propaganda comunicacional.
Los Milei se encuentran con una particularidad respecto al otrora a multi asesor presidencial: políticos, empresarios y sindicalistas -y hasta algunos funcionarios- preguntan por él y dicen sentirse cómodos en la negociación con él, porque “conoce el juego”, a diferencia de otros actores.
Esa es una particularidad que muchos habitantes palaciegos detestan y le envidian a Caputo: su “poder de convencimiento”, tal como lo describieron admirados los anteriores jefes de la CGT cuando se reunieron con la cúpula del Gobierno en el primer verano libertario en la Casa Rosada.
Karina es la que siempre dijo que su hermano sería presidente y la que lo contiene y hace reflexionar, y demostró su fortaleza y templanza cuando en plena crisis por la ANDIS de Diego Spagnuolo rechazó que el jefe de Estado la dejara sin sus dos consejeros confidentes y armadores preferidos un 26 de agosto, cuando el principal habitante de la Casa Rosada le dijo que la suerte de ambos estaba echada.
“El Jefe”, en masculino como le dice Milei, tiene mano de hierro: lanzó por los aires del espacio de La Libertad Avanza a un amigo de su hermano, el por entonces ascendente Ramiro Marra, hoy recluido en un profundo anonimato que solo altera al mostrar su preferencia por las rubias.
Fue la única que se le enfrentó a Santiago Caputo, y a su hermano (cuando le hizo modificar decisiones que el Presidente le había comentado a otros); y fue la armadora que logró engordar exitosamente la Cámara de Diputados y de Senadores a números insospechados (aunque perdió la mayoría de las distritales, salvo CABA, que estruendosamente la catapultó al éxito).
Luis Caputo, el ministro de Economía, es el ejecutor de las políticas de Milei y sus asesores del establishment, y este año levantó su bajo perfil y se sumó a Milei en el hobby de las redes sociales y en algunas diatribas lanzadas hacia los periodistas y algunos opositores.
En su haber tiene dos pedidos de créditos al Fondo Monetario Internacional (uno con Macri y otro en abril pasado con LLA) y también en este gobierno sumó dos corridas cambiarias, en abril y septiembre pasados.
La experonista (luego pasó por otros varios partidos hasta ser candidata presidencial por el Pro/Juntos por el Cambio), Patricia Bullrich, quien se fue al Senado como jefa de bloque de La Libertad Avanza, se ganó el respeto de Milei y Karina (quien al principio no la aceptaba) a base de haber acabado con las manifestaciones callejeras de los piqueteros y de sectores de izquierda.
La ahora senadora mostró mano dura en la calle como hace tiempo no se veía, incluso con algunos excesos contra jubilados, trabajadores del Garrahan, familiares de discapacitados y periodistas, pero esa actitud fue celebrada y estimulada siempre por el jefe de Estado.
Luis Petri, ahora vicepresidente de la Cámara de Diputados y de origen radical, se fue de un plumazo de Juntos por en Cambio (había sido candidato a vicepresidente de Bullrich) y ocupó el Ministerio de Defensa, del que se va tras la adquisición de viejos aviones F-16 que no llegan a las islas Malvinas y una gran polémica en torno a denuncias en la obra social de las fuerzas armadas.
Petri también se ganó el respeto de Milei y los militares (que en masa votaron a LLA en octubre y noviembre de 2023) festejaron su llegada al edificio Libertador, pero el político mendocino no se va desde la misma manera.
Ahora va por la gobernación de Mendoza en 2027, a la que el actual mandatario, Alfredo Cornejo, no podrá aspirar a reelegir, pues lo impide la Constitución provincial, y a los dirigentes que dominaron la era, como el exgobernador y expresidente Julio Cobos, se les pasó el tiempo.
La ministra de Desarrollo Humano, Sandra Pettovello, es la única que -junto a Luis Caputo- reporta directamente al presidente, quien tiene una especial predilección por la licenciada en Periodismo.
Milei eyectó de la jefatura de Gabinete, sin hesitar, a su amigo Nicolás Posse por Pettovello, cuando la ministra le dijo que su amigo devenido en funcionario la espiaba, y también supo ponerle coto a incursiones del asesor Caputo cuando era el virtual jefe de Gabinete en las sombras, en el inicio de la gestión libertaria.
Pettovello y Karina apenas tienen la relación necesaria por sus cargos, ya que ninguna simpatiza de la otra, pero tampoco se agreden, y la licenciada en Periodismo ejerce el poder también con mano firme y estilo militar vertical.
Mariano Cúneo Libarona, famoso antaño por defender a polémicos personajes, había vaciado su despacho para volver a su estudio jurídico, pero la posibilidad de que su segundo, Sebastián Armerio, quedase como nuevo ministro, alertó a Karina y desalentó al veterano abogado a volverse a casa.
Mario Lugones, el ministro de Salud, también está en ese cargo por Santiago Caputo, y la maquinaria propagandística y comunicacional del Gobierno ha logrado que por ahora salga indemne del escándalo del fentanilo mortal y la floja intervención de la ANMAT.
Pablo Quirno (exmano derecha de Luis Caputo) asumió horas antes de la elección legislativa del 26 de octubre y su meta es acompañar la política de alineamiento a rajatabla con los Estados Unidos e Israel, cueste lo que cueste.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, es uno de los principales autores de la Ley de Bases, sancionada a mitad del 2024 y con la que el Gobierno desreguló gran parte de la economía y otras áreas vitales en una sociedad como salud y educación.
Sturzenegger, con intervención cuestionada en el megacanje del exministro de Economía Domingo Cavallo, había estudiado esas desregulaciones para Bullrich cuando era precandidata presidencial por el Pro.
Milei lo llama “El Coloso”, por el respeto intelectual que le tiene, y su arribo al Gabinete nacional puso en guardia a su par de Economía, por la vieja rivalidad que siempre tuvieron, especialmente cuando integraban el Gobierno de Mauricio Macri.
Por último, hace pocas semanas ingresó al ejido libertario “punzó” el amarillo violáceo Diego Santilli, un peronista que se integró en su etapa naciente al Pro de Macri, del que últimamente se había distanciado.
Santilli fue una de las principales espadas del Pro que se tiñeron este año de violeta e impulsaron contra viento y marea -y Macri- el ingreso amarillo a una alianza incondicional con hegemonía de La Libertad Avanza.
Casualidad del destino, saltó al primer puesto como candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires cuando Milei barrió a José Luis Espert, y ganó la elección y quedó en la foto libertaria como uno de los postulantes top triunfales.
Le dieron un sillón caliente pletórico de reclamos de gobernadores y apenas una caja chica para viáticos, por lo que su trabajo para agrandar los bloques partidarios en el Congreso y en obtener votos para poder sancionar (con los votos libertarios no se llega) el presupuesto y las leyes laboral y tributaria cuenta con la ayuda de Karina y su equipo de consejeros, y de Luis Caputo.
El ex vocero presidencial Manuel Adorni saltó a la Jefatura de Gabinete, por decisión de Karina, para que sea sus ojos y oídos respecto a los ministros díscolos.
Adorni sigue siendo el vocero principal del Gobierno, en apariciones puntuales y esporádicas, ya que no hay más conferencias de prensa diarias, como al inicio de la administración de La Libertad Avanza.
Su ingreso al nuevo cargo causó cortocircuitos con algunos ministros, ya que filtró a la prensa que haría reuniones de Gabinete de seguimiento periódicas, sin Milei, y también auditorías, desliz que le causó una reprimenda de su jefa Karina Milei.
No es el jefe de Gabinete con las atribuciones que le da la Constitución de 1994, y además en los pasillos de la Casa Rosada lo denominan “figureti”, por el personaje televisivo que en su afán de sobresalir hace algunas apariciones en las redes con frases sin sentido y fotografías con funcionarios como si se dedicara al espectáculo y no a la función pública.
Milei no es el mismo que se sentó en la poltrona de Rivadavia el 10 de diciembre de 2023: el que prometía dolarización y el cierre del Banco Central, ni el que renegaba de Cristina Fernández de Kirchner, o que promete inflación cero para agosto del año próximo.
Va por la venganza contra la oposición en el Congreso, que según él le quiso dar un “golpe institucional” este año, y por frenar el ingreso a pie juntillas de China al país, para teñir y cincelar sus decisiones con los colores de la bandera de los Estados Unidos.
Ahora también Milei y Cristina se aprestan a negociar los nuevos jueces para la Corte Suprema de Justicia de la Nación.