Para el autor de este artículo, Diputados se dispone a tratar a toda velocidad la ley de “regla fiscal”, cuya redacción —según especialistas y legisladores de distintos bloques— colisiona con la Constitución, condiciona las facultades del Congreso y otorga amplias prerrogativas al Ejecutivo en materia presupuestaria.
Detrás del noble fin que muchos compartimos de garantizar el equilibrio fiscal y la estabilidad monetaria, el Gobierno y La Libertad Avanza quieren hacer pasar a las apuradas la ley de “regla fiscal”, con un texto choca abiertamente con la Constitución, vacía al Congreso y concentra poder en el Ejecutivo en materia presupuestaria y fiscal.
Hoy lo trata la Comisión de Presupuesto y Hacienda y mañana lo llevan al recinto, a pesar de estos puntos, que me parecen gravísimos y que me hacen creer que pocos lo han leído o estudiado:
1.- Disciplinamiento del Congreso: El proyecto pretende condicionar y ponerle un cepo al debate y sanción de leyes sobre prioridades presupuestarias. Con exigencias previas al debate en comisión o con vigencia condicionada de las leyes, lo que están haciendo con esta simple ley es alterar el espíritu y el texto constitucional, que establece claramente cómo es el proceso de sanción y formación de las leyes en la Argentina.
2.- Superpoderes al jefe de Gabinete: Lo habilitan a recortar y modificar el presupuesto que vota el Congreso, sin límites, sin topes y sin control ex post. Así, el Congreso solo hará el acto formal de aprobar un presupuesto que después el Ejecutivo va a poder borrar con una lapicera. Esto es usurpación y concentración de funciones constitucionales.
3.- Inventan nulidades absolutas e insanables que no existen: Pretenden declararlas automáticamente para las leyes que no se ajusten a la “regla fiscal”, pero las nulidades absolutas e insanables están expresamente reservadas por la Constitución. Una ley ordinaria no puede inventar nuevas nulidades ni colocarse por encima de leyes futuras del Congreso.
4.- Amenazan a los legisladores con el Código Penal: Estiran y abusan del artículo 36 de la Constitución, que sanciona delitos gravísimos contra el orden democrático, como los de lesa humanidad o la corrupción estructural, y lo utilizan como herramienta de amenaza y disciplinamiento político.
5.- Modificaciones penales sin debate penal: Crean nuevos tipos de delitos y ni siquiera envían el proyecto a la Comisión de Legislación Penal. Todo se va a cocinar en Presupuesto y Hacienda, esquivando a propósito a los diputados especialistas en materia penal. Si lo hicieran, este disparate no pasaría ningún control serio.
6.- Disciplinan al Congreso, pero para el Ejecutivo no hay prohibición: Hablan de estabilidad monetaria, pero no se animan a prohibir de verdad el gasto vía emisión del Banco Central. No modifican la Carta Orgánica ni restringen los adelantos transitorios; apenas expresan que el Ejecutivo “deberá abstenerse” de pedirlos. Justo donde más daño se hizo, la limitación es tibia y decorativa.
Estamos a tiempo de evitar este papelón. Con estudio, diálogo y respeto por la Constitución, se puede construir una regla fiscal seria y sostenible. Otros países lo hicieron y Argentina también puede hacerlo.
Ojalá que los diputados del presidente sean algo más que levantamanos y demuestren que pueden leer el proyecto, estudiarlo y evitar una ley que nacería muerta por inconstitucional.
Si no lo hacen, entonces la regla fiscal será circo para la tribuna, cepo al Congreso y concentración en el Ejecutivo. Las leyes en la República tienen que ser pensadas más allá del propio gobierno, tienen que ser sostenibles en el tiempo, pero con esta redacción eso no va a pasar.