El asesor estrella volvió a expandir su poder: tras sellar un entendimiento con Karina Milei, sumó el control de la estratégica ARCA y afianzó su dominio sobre la SIDE, consolidándose como el operador más influyente del Gobierno.
¿Vuelve el triángulo de hierro?
Santiago Caputo, el poli asesor presidencial, avanzó nuevamente como un hambriento pacman político en las entrañas del círculo palaciego de la Casa Rosada y se alzó nada menos que con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en un acuerdo con Karina Milei, la jefa partidaria y dueña del Gobierno de La Libertad Avanza (LLA).
ARCA, con su operador Andrés Vázquez ahora al frente, maneja la recaudación de impuestos en todo el país y por lo tanto datos sensibles de los bienes de cada ciudadano argentino, y también todos los datos del comercio exterior, a través de la Aduana.
A ese poder de fuego Caputo le agrega el control de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el organismo que tradicionalmente maneja los datos de políticos, legisladores, gobernadores, sindicalistas, periodistas y funcionarios, entre otros.
Días atrás, en una muestra de carácter, Caputo renovó la cúpula de la central de inteligencia: como su alfil Sergio Neiffert no le venía respondiendo a pie juntillas, lo desplazó y mandó a casa por Cristian Auguadra, un contador de su íntima confianza.
Lo sorprendente de estos dos movimientos es la confirmación a la luz pública sobre el armisticio firmado (pos elecciones legislativas) entre el asesor propagandístico y comunicacional y la hermana presidencial y secretaria general de la Presidencia.
A instancias de quien fuera junto a ellos la tercera pata del denominado “triángulo de hierro”, el presidente Javier Milei, ambos dividieron el territorio del Gobierno y ninguno mete la nariz en la casa del otro.
Milei ya no tiene un triángulo de poder con Caputo -quien sumó este año nada menos que el poderoso vínculo con el séquito del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump- pero le sigue teniendo alta estima y le encarga tareas especiales.
Además, un activo gravitante de Caputo es que por estos días muchas de las negociaciones con gobernadores, legisladores y sindicalistas, sin varios los que lo prefieren como el negociador más confiable.
Incluso van a su despacho del primer piso de la Casa Rosada, en el Salón Martín Fierro, cuando visitan al ministro del Interior, Diego Santilli, o al alfil de Karina Milei, Lule Menem.
A diferencia de la primera etapa, en que integraba el “triángulo de hierro”, Caputo no aparece ampuloso e irascible en público y tampoco en las fotos oficiales, en las que sale siempre a un costado, con una sonrisa intrigante.
Lo cierto que Caputo maneja las áreas más álgidas del Gobierno, como la ARCA, la SIDE y las privatizaciones de empresas públicas, y un paquete de temas urticantes que le traslada el jefe de Estado.