Karina Milei acelera el armado político para asegurar la reelección de su hermano en 2027, mientras avanza sobre las ruinas del Pro y habilita un entendimiento con Cristina Kirchner para debilitar a Axel Kicillof.
“El Jefe” violeta “punzó” Karina Milei aprieta el acelerador en el tórrido verano y diagrama el armado electoral para entronizar en 2027 por otros cuatro años (¿y luego otros cuatro años ella?) a su hermano Javier Milei, y para ello planea la ofensiva final contra su ¿aun aliado? Pro y, en paralelo, negociar con Cristina Fernández de Kirchner y ayudarla a asfixiar al gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Guardiana celosa de los secretos más íntimos del jefe de Estado y de cada uno de sus pasos, Karina dice a su séquito tener todo controlado: Patricia Bullrich en el Senado le puso un límite al ímpetu “golpista” de la vicepresidenta Victoria Villarruel; Martín Menem maneja la Cámara de Diputados; al asesor Santiago Caputo lo tiene controlado (le confirmó su cuota de poder en la Casa Rosada) y los tiene “cortitos” a los funcionarios del Gabinete, custodiados por el edecán Manuel Adorni.
Como secretaria general de la Presidencia, es la única que ingresa al despacho presidencial (los une solo una puerta) sin permiso y es la indiscutible jefa partidaria de La Libertad Avanza a nivel nacional.
Por eso diagramó de puño y letra el derrotero electoral para intentar llevar a una nueva victoria presidencial a su hermano, quien “descansa” ciegamente en ella y el apodo “El Jefe” (en masculino) expresa el vínculo real.
Milei no perderá el tiempo en vacaciones: Karina afina los próximos viajes del jefe de Estado al interior provincial, con la excusa ya iniciada el año pasado del denominado “tour de la gratitud” (agradecimiento por la apabullante victoria en octubre) en Corrientes, donde “El Jefe” violeta “punzó” lanzó la reelección, y Córdoba.
Un eje para propagar y multiplicar la reelección será la gestión y la otra es intentar avizorar y anestesiar a los candidatos de la oposición, en especial en el peronismo, al que creen que finalmente no lograron “ponerle el último clavo al cajón” mortuorio.
El séquito violeta “punzó” cree que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner continuará liderando al kirchnerismo, sector con el que tiene vínculos y negocios aceitados e incluso acuerdos, como el último de los nuevos integrantes de la Auditoría General de la Nación.
No hay nexos con el gobernador Kicillof, a quien buscan ahogar económicamente, ya desde 2023 y ahora acentuaron esa tarea, a la vez que la idea es también hostigarlo desde la Legislatura, al haber crecido el número de integrantes violetas punzó en ambas cámaras.
Simultáneamente, nunca dirán que van a operar para apoyar al kirchnerismo/La Cámpora en detrimento de Kicillof, quien el año pasado creó su propia agrupación: el Movimiento Derecho al Futuro, con la cual prevé dejar sin silla de presidente del PJ bonaerense a Máximo Kirchner e ir por un armado nacional con un frente nacional para enfrentar a la “ultraderecha” que expresa Milei.
El Pro está virtualmente desmembrado y con deadline de defunción: apenas agónicos comunicados o declaraciones de Mauricio Macri y de María Eugenia Vidal recuerdan que ese partido ganó una elección presidencial en 2015.
Además, en una jugada estratégica, “El Jefe” ingresó al séquito violeta punzó al otrora amarillo, ahora ministro del Interior, Diego Santilli, y Cristian Ritondo, jefe del bloque Pro en Diputados y titular del partido en la provincia de Buenos Aires, que se ofusca y gruñe pero siempre (siempre) termina apoyando a la Casa “Violeta”.
“El Jefe” también cree tener controlado al radicalismo a través de su operador preferido: el disciplinado gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, exmano derecha de Julio Cobos cuando sellaron la denominada y fracasada “Concertación Plural” con Néstor Kirchner, en 2005.
La ingeniería violeta punzó (que tiene in pectore al candidato a vicepresidente que acompañará en la fórmula a Milei) no ve en gobernadores como Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro o Ignacio Torres dirigentes de fuste para enfrentar a La Libertad Avanza.
Acerca de las últimas noticias de que el nuevo presidente en 2027 puede ser un outsider como Milei, el séquito no observa hoy con preocupación a Dante Gebel, un reconocido pastor evangélico, conferencista y conductor de televisión argentino radicado en Estados Unidos.
Por eso van por ponerle “el último clavo al cajón” del Pro de Mauricio Macri; estrangular económica y políticamente a Kicillof y darle aire judicial y mediático a Cristina Fernández de Kirchner, hoy en prisión domiciliaria condenada por corrupción.
Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, tienen la más difícil: empezar a obtener resultados con la ingeniería económica y con variables que -pese a la narrativa “adornista”, aún no se pueden controlar: la mayoría de los economistas afirman que en agosto no se bajará la inflación a cero como prometió el Presidente y que es cada vez más visible que la reconvención de la matriz productiva genera inactividad industrial, pérdida de trabajo y cierre de empresas.