Horacio Marín, CEO de YPF, proyecta para 2030 hasta 750.000 barriles diarios exportables y US$ 20.000 millones anuales en ventas de crudo. Con el VMOS y nuevos ductos orientados al mercado externo, la petrolera avanza además con LNG: primer barco en 2027, financiamiento en marcha y costos operativos que ya compiten a nivel global.
“Vaca Muerta es una realidad, el petróleo es una realidad.” Con esa definición, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, abrió la entrevista con El Cronista y trazó una hoja de ruta que, según sus cálculos, convertirá a la Argentina en un exportador masivo de energía antes de fin de década.
Para 2030, YPF estima que el país podrá exportar hasta 750.000 barriles de petróleo por día, lo que se traduciría en US$ 20.000 millones por año en ventas de crudo. La clave, explicó Marín, es el cambio de paradigma en infraestructura: mientras la evacuación actual atiende sobre todo al mercado interno, los nuevos proyectos—como el oleoducto hacia Sierra Grande—están diseñados exclusivamente para exportar.
“Las obras que se están haciendo agregan todo y sumarán los US$ 20.000 millones tranquilamente por año de exportación”, afirmó.
El Gas Natural Licuado (LNG) es el segundo pilar. YPF ya tomó la decisión final de inversión para el primer barco, que comenzará a exportar en 2027 y aportará unos US$ 2.500 millones anuales. “Son US$ 50.000 millones en 20 años”, dijo Marín.
La ambición va más allá: un proyecto de 12 a 18 millones de toneladas, equivalentes a 50–75 millones de m³/día, que podría facturar entre US$ 200.000 y US$ 300.000 millones en dos décadas. La petrolera trabaja en incorporar un nuevo socio y ampliar de entrada a 18 millones de toneladas.
“Estamos muy avanzados. Esta semana JP Morgan empezó a llamar a 200 bancos para medir el apetito de financiamiento”, aseguró.
Tras optimizar costos, Marín sostiene que el proyecto argentino se ubica entre los más rentables del mundo, “muy cerca de Qatar”. Para transparentar supuestos, YPF usa una especie de REM internacional: el promedio de precio del petróleo para 2026 dio US$ 63 por barril. “Hicimos una reserva y las ventas de convencionales nos sirven de colchón en un año de precios bajos”, explicó.
Consultado por cómo podría influir un eventual regreso de Venezuela como actor pleno del mercado, Marín admitió que podría haber presión a la baja por expectativa, pero relativizó el impacto en el corto plazo por el deterioro de la infraestructura.
“Hay que reconstruir, está muy dejado y lleva su tiempo”, señaló.
La desinversión en áreas convencionales, que sacudió a la Patagonia Sur, respondió—según Marín—a pérdidas reiteradas. “YPF perdió muchísimo dinero en Santa Cruz y en convencionales de otros lados. Terminaba siendo un subsidio encubierto: los negocios tienen que ser sustentables" y puntualizó que “si tengo un costo en Santa Cruz arriba de US$ 40 por barril y en otro lugar US$ 4… Los accionistas me piden que invierta en Vaca Muerta; los recursos que necesitamos tienden a infinito”.
Para alcanzar escala y eficiencia, YPF implementa el Toyota Well, una filosofía de mejora continua aplicada a la industrialización de la perforación. “La productividad no es despedir: es trabajar con procesos y menor costo por resultado”, remarcó. Hoy, la compañía reporta costos totales entre US$ 4 y US$ 8 por barril, niveles que la posicionan entre las más eficientes de la región.
Con obras orientadas al mercado externo, LNG en marcha, costos competitivos y financiamiento global, la petrolera se propone multiplicar su valor y meterse entre las 20 principales empresas energéticas del mundo para 2031.