La Cámara alta realizó una docena de sesiones, en las que en concreto se trataron temas en nueve de ellas. Se cayeron vetos, fracasó ficha limpia y se rechazaron pliegos de jueces de la Corte. Solo en el inicio y el final, el Gobierno vio sancionadas leyes que impulsó.
El recinto del Senado durante la última sesión del año (Foto: Comunicación Senado)
Al igual que sucedió en la Cámara de Diputados, el segundo año de la gestión de Javier Milei -marcado por sus decisiones en torno a leyes impulsadas y aprobadas por la oposición en el Congreso y el abandono de la iniciativa legislativa por meses- encontró al Senado como otro escenario propicio para numerosas derrotas y votaciones inéditas, o de las que hacía mucho tiempo no se registraban.
La pérdida de aliados dentro de un recinto en el que los libertarios eran apenas seis, el poderío de Unión por la Patria hasta el pasado 10 de diciembre, más la nula relación entre Victoria Villarruel y el Gobierno, resultó una combinación perfecta para la aprobación de temas no deseados por Casa Rosada y para darle la puntada final a proyectos que venían desde la otra cámara.
Durante 2025, el Senado realizó la misma cantidad de sesiones que el año anterior: 12 en total. De esa cantidad, fue 9 en las que en concreto se trataron temas. Y, al igual que en la Cámara baja, fue en el inicio y el final del año cuando el oficialismo pudo celebrar la sanción de iniciativas impulsadas por el Poder Ejecutivo.
Las sesiones fueron 6 ordinarias, 2 extraordinarias y 4 especiales, dentro de las cuales hubo una de homenaje, una informativa y una de jura de los nuevos senadores.
A partir del recambio que se dio en diciembre, con una bancada que aumentó significativamente e incorporó figuras como Patricia Bullrich, el oficialismo logró cerrar el año con otra impronta de cara al 2026.

Asamblea del 1ro. de marzo de 2025. La relación entre Villarruel y Milei terminó de romperse ese año.
Qué pasó en cada sesión del Senado en 2025
La primera sesión del año fue la extraordinaria del 20 de febrero. En esa jornada, LLA logró sancionar la suspensión de las PASO y un paquete impulsado por Bullrich, por ese entonces ministra de Seguridad: Ley Antimafias, Reincidencia y Reiterancia, y Juicio en Ausencia.
Recién un mes después de iniciado el período ordinario, la Cámara alta se reunió en una trascendental sesión, el 3 de abril: fue cuando, con un amplio rechazo, se cayeron definitivamente los pliegos de los jueces propuestos para la Corte Suprema de Justicia Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. El trámite había comenzado casi un año atrás, pero ante la falta de aprobación por parte del Senado, el Presidente decidió designarlos por decreto en febrero. Lijo no alcanzó a asumir, pero García-Mansilla sí. Finalmente, tras la votación, renunció al cargo.
Para esa sesión, la estrategia de LLA solamente fue la de apostar a que no hubiera quórum. No lo logró. Tampoco escuchó a aliados que fueron a pedir en Casa Rosada que el Ejecutivo retirara los pliegos y evitara las derrotas en el recinto. La frase “los dos o ninguno”, que desde el Gobierno repitieron en más de una ocasión, terminó cumpliéndose. Fue ninguno.

El interbloque de Unión por la Patria en la sesión en que se rechazaron los pliegos de los jueces de la Corte.
Tres semanas después, al igual que lo hiciera la Cámara de Diputados, la paz irrumpió en el Congreso con sesiones homenaje al Papa Francisco, por su fallecimiento, y el Senado hizo lo propio el 24 de abril.
A comienzos de mayo, el 7 de ese mes, tras varias postergaciones, la oposición dialoguista festejaba -aunque no sin fuerte incertidumbre- que el recinto se abriera para tratar la ley de ficha limpia. Fue el tema central de esa jornada, en la que además salió la media sanción de la emergencia para Bahía Blanca, pliegos de embajadores y una serie de tratados internacionales.
Al momento de votar, ficha limpia se cayó por un voto, con el rechazo no sólo de Unión por la Patria sino de los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, del oficialismo provincial, quienes mayormente actuaron como aliados del Gobierno. Tras lo sucedido, desde todo el engranaje que supo ser Juntos por el Cambio salieron a reforzar sus denuncias de “pacto” entre LLA y el kirchnerismo. Por esos días, la pelea LLA-Pro era total, debido a la campaña porteña, y la Corte todavía no había confirmado la condena de Cristina Kirchner.
En esa sesión había asumido como secretario Administrativo Emilio Viramonte, quien era hasta ese momento mano derecha de la vice. Sin embargo, renunció pocos días después y no llegó ni al mes en sus funciones. Fue el segundo en irse, después de María Laura Izzo.
Después de la caída de ficha limpia, el recinto estuvo cerrado casi por dos meses. Con motivo de la visita del exjefe de Gabinete Guillermo Francos, la Cámara alta volvió a convocarse para una sesión informativa el 26 de junio, pero ésta terminó de forma abrupta. Cuando llevaba poco tiempo el tramo de preguntas de los senadores de Unión por la Patria, Francos se levantó enojado de su silla ante el discurso de la fueguina Cándida Cristina López, quien lo llamó "mentiroso" al cuestionar la política del Gobierno sobre Malvinas. La reunión pasó a un cuarto intermedio para la siguiente semana, pero el funcionario decidió no volver.

Durante un momento de la sesión del 10 de julio, se cayó el sistema electrónico de votación.
Considerada “inválida” por el bloque oficialista, la oposición se autoconvocó en el recinto del Senado el 10 de julio y logró “meter todos los goles”, con la aprobación de un temario rechazado de plano por el Gobierno. Los senadores impulsores de esa reunión bajaron al recinto en uno de los días y horarios elegidos por el pleno -en su sesión preparatoria- para la realización de las sesiones ordinarias; en ese marco fue que defendieron la legalidad de la sesión.
Aunque Ezequiel Atauche, el jefe de LLA, protestó, alcanzado el quórum Villarruel bajó a presidir el comienzo. Más tarde, vía la red social X, en respuesta a Bullrich, dijo: “La sesión ordinaria del día de hoy fue estipulada en fecha y hora en la sesión preparatoria anual. Como vicepresidente cumplo con mi rol institucional el cual implica que presida las sesiones me gusten o no”. Meses después ambas pasarían a convivir bajo el mismo techo.
Así, antes de irse al receso invernal, la Cámara alta sancionó la ley que preveía un aumento del 7,2% en todas las jubilaciones y un incremento de 70 a 110 mil pesos del bono extraordinario; la restitución de la moratoria previsional y una serie de cambios en la PUAM; y la emergencia en discapacidad hasta fines de 2026. Además, el Cuerpo rechazó el veto a la emergencia en Bahía Blanca. Salvo la moratoria, los demás temas salieron con mayorías contundentes.
Como si fuera poco, tuvieron media sanción los proyectos pedidos por los 23 gobernadores y el jefe porteño sobre reparto de fondos a través de los ATN y lo recaudado por el impuesto a los combustibles.
Finalmente, también se aprobó un proyecto para declarar a la ciudad 28 de Noviembre, en la provincia de Santa Cruz, como Capital Nacional del Cóndor Andino.
Las votaciones adversas para el Gobierno continuaron con fuerza en la previa y durante la campaña electoral en ambas cámaras. El 21 de agosto, el Senado dio por caídos totalmente cinco decretos desregulatorios que el ministro Federico Sturzenegger había impulsado antes de que culminaran las facultades delegadas otorgadas al PEN por la Ley Bases.

La caída de cinco decretos del PEN, con el tablero en rojo.
Ese día, además, la Cámara alta sancionó las leyes de Emergencia Pediátrica y Financiamiento Universitario, venidas de Diputados. Otros temas fueron pliegos de ascensos militares y la aceptación de la renuncia del secretario Administrativo.
Dos semanas después, el 4 de septiembre, el tema discapacidad fue el eje central de una nueva sesión ordinaria: la reunión arrancó con varias cuestiones de privilegio contra el Gobierno por la denuncia contra los periodistas Jorge Rial y Mauro Federico, lo que había derivado en censura previa por parte de un juez ante la difusión de los audios relacionados con presunta corrupción en la ANDIS; continuó con un fracaso para votar una interpelación a Karina Milei y siguió con la insistencia de la Ley de Emergencia en Discapacidad, lo que representó todo un hecho ya que hacía 22 años no se rechazaba un veto presidencial.
Por si fuera poco, en aquella jornada se dio media sanción a una reforma de la Ley 26.122, que regula el trámite parlamentario de los decretos del Poder Ejecutivo, con el objetivo de limitar su uso por parte del Presidente. El tema había llegado al recinto tras un acuerdo exprés entre el kirchnerismo y otros sectores de la oposición dialoguista; puso en alerta a Casa Rosada, que más adelante lograría dejarlo trunco.
Si de vetos se habla, otro que rechazó la Cámara alta fue el referido a la Ley de ATN, aunque luego la norma no pudo ser ratificada en Diputados. Esto ocurrió el 18 de septiembre, mismo día que se trataron temas largamente pendientes como la Ley Nicolás, de seguridad del paciente; declaración de monumentos, un proyecto para incorporar la atrofia muscular espinal a los controles prenatales y otro sobre agravamiento de penas por delitos viales. Por la tarde, la sesión se cayó y quedaron iniciativas sin tratar, entre esas, dos convenios internacionales y la derogación de la Ley de Manejo del Fuego.

Villarruel junto a jefes de bloques.
Antes de ir a las urnas, la oposición en el Senado hizo caer dos vetos más de Milei: por más de dos tercios de los votos se insistió con las leyes de Emergencia en Pediatría y Financiamiento Universitario. También, se votó una declaración contra Guillermo Francos para exigirle la aplicación de la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Otros asuntos tratados fueron el pliego de una camarista de Misiones; un cambio en el régimen de retiro de los empleados del Senado; un proyecto para evitar la subasta del Regimiento de Infantería Patricios; y la media sanción de una iniciativa para jerarquizar el Sistema de Alerta Sofía.
Al igual que sucedió en Diputados, las puertas del recinto de la Cámara alta no volvieron a abrirse nunca más hasta después de las elecciones en las que La Libertad Avanza se impuso. Con los resultados obtenidos, el oficialismo triplicó sus miembros en el Senado de cara a la renovación. Una ultra-activa Patricia Bullrich tomó las riendas de la transición y se coronó desde antes de asumir como la nueva jefa de la bancada oficialista. Desde allí, pragmática, aceptó que la rionegrina Lorena Villaverde no asumiera en la jura que se realizó -sin sobresaltos- el 28 de noviembre. No obstante, protagonizó un primer cruce público con Villarruel.

Santilli, Karina Milei y Adorni en la jura de senadores. Fustigaron a Villarruel por no tener asignado palco.
Bullrich ambicionaba un debate más que exprés de la reforma laboral, pero los pedidos de modificaciones de la oposición a un proyecto de casi 200 artículos la hicieron recular, pues los votos no estarían para llevar el texto a los ponchazos al recinto, e incluso junto a otros temas en esa misma sesión que se barajaba. Así, en medio de jornadas de debate intensas en comisiones, “Pato” anunció que el debate pasaría para febrero. Fue el mismo día que en la calle marchaba la CGT.
El temario de extraordinarias para el Senado tenía a la “Modernización Laboral”, la reforma de la Ley de Glaciares -que también se debatió velozmente- y la modificación del Código Penal, pero ese proyecto del PEN no fue enviado hasta ahora. Sin que estos temas se lleven a sesión, más allá de su tratamiento en comisiones, los senadores realizaron su única sesión extraordinaria luego de Navidad.
El 26 de diciembre debutó la nueva composición, con un peronismo disminuido como nunca en ese terreno y quejándose, un año más, del número de miembros que se les daba en las comisiones. Sin Villaverde, juró en su lugar Enzo Fullone y, por otra parte, Alejandro Eduardo Fitzgerald asumió como el nuevo secretario Administrativo.
El año se cerró con la sanción por parte del Senado del Presupuesto 2026 (el primero de la era Milei) y la Ley de Inocencia Fiscal, dos temas clave para el Gobierno. En Diputados se había caído el capítulo que preveía la derogación de las leyes sobre discapacidad y universidades y el oficialismo se encontró en la Cámara alta con la respuesta negativa por parte de la oposición dialoguista de intentar reponerlo. Sin los votos para ello, Bullrich afirmó que se iba a aprobar la “ley de leyes” sin cambios. Sin embargo, hubo suspenso en torno a otro capítulo que acumuló rechazos -sobre desfinanciamiento en educación, ciencia y defensa-, pero LLA salió victoriosa y logró sancionar todo con el apoyo dialoguistas y senadores que responden a gobernadores aliados, incluyendo peronistas. La bancada oficialista abandonó el recinto entre selfies, videos y festejo. Y se cerró así el telón en 2025.

La bancada oficialista en el final de la última sesión.
Cuántas sesiones realizó el Senado por año en la última década
2025: 12
2024: 12
2023: 5
2022: 13
2021: 15
2020: 31
2019: 10
2018: 15
2017: 18
2016: 23
2015: 13