El nuevo acuerdo petrolero entre EE.UU. y Venezuela marca el punto culminante de una relación que se gestó tras una histórica apuesta de las grandes compañías energéticas por el regreso de Trump: en 2024, su apoyo económico a la campaña republicana fue cinco veces mayor que en 2020, y hoy esas firmas celebran un giro que redefine el mapa energético global.
Mientras Donald Trump anuncia que “Venezuela le cederá hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos” y que el país sudamericano “comprará exclusivamente productos fabricados en Estados Unidos con el dinero que reciban de nuestro nuevo Acuerdo Petrolero”, las grande compañías petroleras de Estados Unidos evalúan haber adoptado, a partir de 2022, una decisión que superó las expectativas que en ese entonces tenía el sector.
Sucede que la contribución real de las compañías petroleras a la campaña presidencial de Trump 2020 no había tenido la contundencia que el candidato republicano esperaba, ni la que creía merecer.
El total, por todo concepto, no superó los 90 millones de dólares.
Es cierto que a Joe Biden le aportaron muchísimo menos; pero la realidad es que el republicano perdió esa elección y los petroleros terminaron lidiando con la administración demócrata en un rol netamente defensivo, tanto por cuestiones regulatorias, como por el acceso a las tierras y a las aguas públicas, así como por la agenda climática.
Ya en 2022, las petroleras comenzaron a planear el escenario Trump Presidente 2024, con un programa de expansión histórico para el sector.
Eso explicó un drástico giro: la ayuda de las petroleras a la campaña trumpista de 2024 terminó siendo 500% mayor a la de 2020.
Se estima que las grandes compañías petroleras y de gas de Estados Unidos colaboraron con aproximadamente 445 millones de dólares a la campaña presidencial de Donald Trump en 2024, mientras que la contribución a los demócratas no superó un millón de dólares, por todo concepto.
En ambos casos, las cifras contabilizan no sólo los aportes directos, sino también las contribuciones a través de publicidad y otras acciones que favorecen una candidatura.
Entre las empresas petroleras y energéticas que más contribuyeron con la última campaña presidencial de Trump se destacan Koch Industries, Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillip y Occidental Petroleum, entre otras.
Sólo una de ellas, Chevron, opera sin romper la continuidad en Venezuela desde hace más de 100 años. Por eso hoy marca los pasos del reposicionamiento norteamericano en aquel país y es el primer soporte de la administración Trump para la nueva etapa.
Hubo también importantes donantes individuales pertenecientes al sector de hidrocarburos y energía.
Por ejemplo: Harold Hamm, de Continental Resources; Kelcy Warren, de Energy Transfer Partners; Jeffrey Hildebrand, de Hilcorp Energy Co.; y George Bishop, de GeoSouthern Energy.
Algunos de ellos donaron hasta 5 millones de dólares y, en algún caso, también hubo importantes contribuciones directas de sus esposas por hasta 500 mil dólares.
Además de empresas y personas, aportaron asociaciones como el American Petroleum Institute (API), una asociación que promueve y defiende activamente los intereses del sector de petróleo y gas.
Si el “entrecruzamiento” entre Trump y los petroleros necesitaba una “prueba de amor” visible e irrefutable, esa fue la designación del Secretario de Energía de los Estados Unidos.
Se trata del funcionario que, entre sus responsabilidades primarias, debe encargarse de “gestionar la Reserva Estratégica de Petróleo de los Estados Unidos de América”, SPR, por sus siglas en inglés.
La SPR se creó en 1975 y tiene capacidad para acumular más de 700 millones de barriles de petróleo, cuya propiedad es del gobierno de Estados Unidos. Su objetivo es evitar la vulnerabilidad ante cualquier acontecimiento que ponga en crisis la normal provisión de petróleo en Estados Unidos.
El hombre que Trump eligió para Energía es Christopher Allen Wright, más conocido como Chris Wright, fuerte empresario petrolero al que llaman “el magnate del fracking”.
Hace unas horas, Wright formuló el anunció más importante de los últimos días y el más trascendente de su carrera como funcionario: aseguró que Estados Unidos comercializará “indefinidamente” el petróleo de Venezuela.
“Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela; primero este petróleo almacenado de respaldo y luego, indefinidamente, en adelante venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”, es lo que les dijo Chris a los participantes de un encuentro sobre energía organizado por Goldman Sachs, en Miami.
Es mucho más de lo que la industria petrolera imaginó en 2022. Y significativamente más, aún, de lo que pudiera lograrse si funcionaran los mercados.
Alejandro “Topo” Rodríguez se director del Instituto Consenso Federal