El presidente de Industriales Pymes Argentinos, Daniel Rosato, alertó que la apertura comercial con la Unión Europea podría provocar el cierre de miles de fábricas si no se implementa antes un plan de competitividad para el sector. Reclamó financiamiento, reducción de costos en dólares y una mesa de trabajo urgente.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, advirtió que el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea puede transformarse en un fuerte golpe para la producción nacional si el país no define antes una estrategia integral para fortalecer a las pequeñas y medianas industrias.
Según Rosato, sin un plan de competitividad que permita a las fábricas enfrentar la apertura de mercados, la profundización de la crisis actual será inevitable. El dirigente estima que, en ese escenario, podrían desaparecer dos de cada diez establecimientos fabriles, lo que agravaría la pérdida de empleo y el proceso de desindustrialización.
Frente a ese panorama, el titular de IPA reclamó la “inmediata conformación” de una mesa de trabajo entre el Estado, las cámaras empresarias y el sector productivo para delinear políticas que permitan aprovechar las oportunidades del tratado en lugar de quedar expuestos a una competencia desigual.
La postura de la entidad fue dada a conocer a través de un informe del Observatorio IPA, donde se sostiene que los países europeos avanzan en planes para incentivar la exportación de manufacturas y asegurar la importación de materias primas. Ese esquema —advirtió Rosato— amenaza de manera directa al empleo local y a la capacidad de producción del país.
“Si la Argentina no toma nota de ese accionar para equilibrar la cancha, estaremos ante una masacre de pymes industriales que sufrirán una inundación sostenida de productos importados”, afirmó el dirigente.
Para evitar ese desenlace, Rosato remarcó la necesidad de contar con financiamiento accesible, incentivos productivos y una reducción sustancial de los costos operativos en dólares, elementos que considera indispensables para lograr niveles de competitividad internacional.
Además, alertó que un acuerdo basado principalmente en la exportación de materias primas conduciría a un déficit comercial insostenible, por la falta de dólares para sostener la actividad. “Si la integración está planteada en esos términos, no seremos socios de la Unión Europea, sino apenas un cliente”, sostuvo.
Rosato insistió en que la apertura comercial promovida por el Gobierno solo será beneficiosa si antes se define un rumbo económico claro y se adoptan medidas que permitan a las pymes competir en igualdad de condiciones. “En una economía abierta, bajar nuestros costos en dólares es clave”, concluyó, al advertir que el tratado no generará ventajas automáticas para la industria nacional.