La tensa interna entre dos de los miembros del “triángulo de hierro” volvió a encenderse tras el avance de la reforma laboral y promete un nuevo capítulo en la Casa Rosada. El reciente abucheo a Sebastián Pareja en el Derecha Fest expuso una disputa que el oficialismo intenta mantener puertas adentro.
El "triángulo de hierro" tambalea, según algunas fuentes.
La pelea entre Karina Milei, la jefa del Gobierno de La Libertad Avanza (LLA), y el asesor presidencial Santiago Caputo, el otrora inicial co-dueño de la gestión libertaria, promete un capítulo estelar tras la aprobación de la reforma laboral que tiene proyectada el oficialismo en sesiones extraordinarias en el Congreso.
El armisticio entre los exintegrantes del “triángulo de hierro” gobernante -junto al presidente Javier Milei- parece llegar a su fin, como se previa ya el año pasado, cuando la espuma electoral del triunfo de las legislativas de octubre dejó para más adelante la resolución de esa despiadada e interminable interna.
En los pasillos de la Casa Rosada es archi sabido que el enfrentamiento es terminal: Karina y sus estrategas y gladiadores quieren a Santiago Caputo fuera de la Casa Rosada, y el asesor presidencial resiste a capa y espada los embates palaciegos de su rival y maneja muchos resortes de poder.
Pero ese encono y permanentes zancadillas de uno a otro y viceversa, nunca trascienden más allá del chisme interno, ya que ambos sectores se ocupan de que nada inconveniente sea divulgado.
Pero los controles no llegaron a 400 kilómetros de distancia de la Casa Rosada, cuando el jefe de Estado encabezó el lunes el festival partidario Derecha Fest y el titular de LLA en la provincia de Buenos Aires, el diputado nacional Sebastián Pareja, fue silbado por militantes de Las Fuerzas del Cielo, lideradas por Santiago Caputo.
El presidente Milei llevó a la Ciudad Feliz a sus espadachines Pareja y a Diego Santilli, uno de los dirigentes amarillo/violáceo que encabezó los pases del Pro a La Libertad Avanza el año pasado, en las elecciones de septiembre y octubre.
Cuando la polifacética diputada nacional Lilia Lemoine presentó en el Derecha Fest a Pareja, se produjo un silencio ensordecedor y luego insultos, a la par de que se escuchaba “Traductor, Traductor”, coreado por los militantes, en referencia al tuitero Esteban Glavinich, conocido en redes por su usuario TraductorTeAma, uno de los más férreos detractores del jefe de LLA en territorio bonaerense.
Para Las Fuerzas del Cielo (sector minoritario en el ecosistema libertario, pero de gran influencia digital) falta un candidato violeta “punzó” en la provincia de Buenos Aires; es decir un libertario de pura cepa, ya que consideran a Pareja un advenedizo del peronismo y a Santilli un camaleón.
Justamente, con el recambio ministerial pos electoral, Santilli (con el empuje que le dio su triunfo sobre el peronista Jorge Taiana) fue ungido como ministro del Interior, un cargo que horas antes se le había ofrecido a Santiago Caputo, para intentar encapsular su poder, en una maniobra karinista para acotar sus movimientos como asesor variopinto y todopoderoso.
Caputo, quien no tiene nada de tonto, lo rechazó porque entendió que la cartera de Interior iba a comprimir su poder de fuego interno y externo, y vería además reducida su influencia estratégica sobre áreas de la privatizaciones de empresas públicas, la SIDE, ARCA y otras oficinas de importancia.
Pero el rechazo del asesor no fue un rompimiento de relaciones, porque ambos entendieron que el envión electoral había que aprovecharlo y era necesario iniciar el tercer año de gestión con ínfulas suficientes para sancionar el Presupuesto, la reforma laboral y la impositiva (al final se sancionó solamente la ley de leyes).
Pero el músculo político del Gobierno, pese a la transfusión de sangre con la renovación del Gabinete, está adormecido por las internas y vacilaciones a la hora de negociar con los gobernadores, producto de la inexperiencia de funcionarios, de que a veces hay demasiados emisarios y también que la caja del gobierno tiene varias llaves.
Lo cierto es que el 1° de marzo puede empezar otro ciclo libertario, el que desean los karinistas con un lampazo a Santiago Caputo y sus Fuerzas del Cielo, u otro capítulo de esta guerra de titanes con final incierto.