El diputado de la Coalición Cívica cuestiona "la intervención del Gobierno" sobre el índice de inflación, al tiempo que advierte que "en cualquier país serio sería inaceptable" que el presidente del Banco Central "actúe como un empleado más".
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili
Hay un patrón de conducta del Poder Ejecutivo que preocupa, no respeta ni la autonomía técnica del INDEC ni la independencia del Banco Central, las dos instituciones más importantes y relevantes para la confianza y la credibilidad de la Argentina.
En el medio de la polémica por la intervención política del Gobierno al suspender la nueva metodología del IPC, quedó explícita la violación del secreto estadístico por parte del ministro de Economía, Toto Caputo.
Lo traicionó el inconsciente. Evidentemente es algo que hacía con frecuencia, probablemente en ámbitos privados, y ahora lo dijo sin ningún desparpajo.
El funcionario que toma las decisiones macroeconómicas más importantes del país no puede "jugar" con el número de la inflación. Hay mucho dinero en el medio, inversiones atadas a ese dato y, además, un compromiso asumido con el FMI por parte del BCRA sobre la actualización metodológica que ahora va a ser incumplido.
Y con el Banco Central pasa exactamente lo mismo. Se mantiene el estado de excepción respecto de su independencia. Una cosa es la coordinación macroeconómica y otra muy distinta es sostener un modelo de injerencia permanente del Ejecutivo sobre una institución que necesita recuperar su autonomía. Para que la desinflación sea duradera, también es indispensable que el presidente del BCRA deje de obedecer y de aparecer públicamente junto al ministro de Economía o al Presidente como si fuera un empleado más. En cualquier país serio eso sería inaceptable; acá nos hemos acostumbrado y el Gobierno usufructúa eso.
Estos también son los cambios que necesita la Argentina. Existen proyectos de ley para hacerlo y, aunque hoy haya un silencio cómplice, estoy seguro de que hay una mayoría de diputados y senadores que, en su fuero íntimo, comparten la necesidad de avanzar en este sentido.
Abandonen el fundamentalismo, no le harían un daño al Gobierno, le harían un gran favor al país.