El jefe de Gobierno porteño anunció que planteará en la apertura de sesiones un proyecto para que los destrozos en el espacio público y las agresiones en manifestaciones dejen de ser contravenciones y pasen a constituir delitos penales, con prisión efectiva. Además, reclamó avanzar en la misma dirección con los llamados “trapitos”.
Jorge Macri volvió a cargar contra los incidentes ocurridos en las inmediaciones del Congreso durante el debate parlamentario y adelantó que su administración propondrá cambios legislativos para endurecer las sanciones. “Desgraciadamente, estamos acostumbrados a que delincuentes, no manifestantes, intenten interrumpir el funcionamiento normal de la democracia. Son grupos minúsculos muy violentos, van preparados: tuvieron un plan, romper, lastimar, prender fuego un policía o un edificio”, afirmó por radio Mitre.
El jefe de Gobierno remarcó que en esas jornadas se armaron bombas molotov “en la calle”, se llevaron “mazas para romper baldosas y usar las piedras como armas” y que ese tipo de conductas debe dejar de estar tipificada como contravención en el Código Contravencional porteño. “Tiene que ser considerado un delito. Ya presentamos un proyecto y lo voy a plantear el día de apertura de sesiones, para que este tipo de desastres contra los bienes públicos sean un delito penal, no una contravención. No les importa una multa: necesitamos consecuencias concretas, prisión efectiva”.
Macri sostuvo que existe acompañamiento técnico de la Policía de la Ciudad, que continúa revisando cámaras para identificar a los responsables. “Muchos han sido identificados. Hay que hacer un trabajo forense hacia atrás para ver el momento en que se ponen las máscaras y los vamos a seguir agregando a la lista de los demandados”, aseguró. En la misma línea, reclamó que los costos de los arreglos no recaigan sobre los contribuyentes. “Estos arreglos los pagan los mismos jubilados que después reclaman por la mínima. Vamos a reclamar para que no lo paguemos todos”.
El mandatario porteño extendió el mismo criterio a la regulación de los cuidacoches informales. “Con los trapitos es lo mismo, porque el trapito no te pide: te extorsiona, y la extorsión es una figura penal. ¿Cuánto le importa una multa a un trapito que es un marginal? Se le ríen en la cara a la Policía. Lo que no funciona hay que cambiarlo, y si algunas pocas personas quieren marcarle el ritmo a la mayoría silenciosa y honesta, van a tener responsabilidad penal”.
Durante la entrevista, insistió en que la vida democrática debe resolverse “hablando, dentro de los recintos”. “Si no tienen suficientes representantes dentro del Congreso no pueden tratar de romper el país. No les importan las multas, necesitan consecuencias penales”, enfatizó.
Macri también celebró el avance hacia el traspaso del Fuero Laboral a la órbita de la Ciudad. “La Corte Suprema ya fue clara: la Ciudad es autónoma, con el mismo régimen que una provincia. Los porteños tenemos derecho a nuestros fueros judiciales y legales. Yo me comprometí a generar un fuero laboral propio para dar certeza a las PYMES y los comerciantes, que se sienten en riesgo cada vez que reciben una carta documento”.
Sostuvo que la “industria del juicio” fue uno de los factores que más afectaron el empleo formal y destacó que el Tribunal Superior de Justicia porteño ya emitió fallos “muy claros” para limitar las actualizaciones y multas. “Volvemos a un esquema histórico: un mes de indemnización por cada año de trabajo”, dijo.
Sobre la baja de edad de imputabilidad, volvió a plantear un criterio basado en la gravedad del hecho antes que en la edad. “Para mí, delito de adulto es pena de adulto. Si el delito es grave, hay que tratarlo como adulto, aunque detenido en un sistema distinto. Lo más importante es que haya pena efectiva. Si bajamos la edad y pasa lo mismo que con los adultos —que nadie cumple condena porque hasta que hay pena firme pasan siete u ocho años— seguimos igual”.