Será de 24 horas, sin movilización para este jueves o el día en que la reforma laboral llegue al recinto. En la conferencia de prensa brindada este miércoles sonó fuerte el tema del cierre de la fábrica Fate, con casi un millar de despidos.
La conducción de la CGT confirmó este miércoles que realizará un paro nacional de 24 horas, sin movilización, cuando el proyecto de reforma laboral del Gobierno sea debatido en la Cámara de Diputados. Todo indica que será este jueves, aunque la sesión aún no ha sido convocada oficialmente.
La decisión, comunicada en una conferencia de prensa en la sede cegetista de la calle Azopardo, instala un nuevo capítulo en la disputa entre la central obrera y la Casa Rosada en medio de un escenario laboral que los gremios califican de “crítico”.
Jorge Sola, integrante del triunvirato de conducción, ratificó que la huelga comenzará a partir del inicio mismo de la sesión, con la orden de que “no haya ninguna actividad” en los sectores representados por la CGT. Junto a Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, Sola volvió a cuestionar el proyecto oficial al que atribuyó un “sesgo ideológico” y consideró “inconstitucional”, al tiempo que reprochó la falta de diálogo con el Gobierno. También advirtió por el deterioro social y económico, con “ocho meses de inflación creciente” y un proceso de apertura de importaciones que, dijo, golpea a la industria.
La CGT insistió en lograr la adhesión plena de los gremios del transporte, especialmente los colectiveros, un punto que buscó despejar en público Sola, quien aseguró que tanto la CATT como la UGATT ratificaron su participación en la medida. La cúpula sindical avanzó en esta línea pese al debate interno sobre volver a las calles, una idea que perdió fuerza tras la escasa convocatoria de la semana pasada en el Senado. Por eso, el cuarto paro nacional desde el inicio de la gestión de Javier Milei apunta a mostrar el poder de paralización en los centros productivos.
Gran parte de los discursos de este miércoles estuvo atravesada por alertas sobre el agravamiento de la situación industrial. La CGT citó la pérdida de más de 300.000 empleos formales en los últimos dos años, la caída de la capacidad instalada y el cierre reciente de la fábrica de neumáticos Fate, que dejó sin trabajo a unos 920 operarios. “El problema del Gobierno hoy no está en las calles, está en las fábricas”, resumió uno de los dirigentes presentes.