El Senado bonaerense ,que preside la vicegobernadora Verónica Magario, se apresta a realizar una sesión preparatoria “privada”, es decir sin acceso libre de público a los palcos del recinto, para elegir sus autoridades.
Los senadores bonaerenses que conforman el actual oficialismo arrastraron hasta los últimos días febrero los desencuentros políticos, nunca del todo explicitados cabalmente, pero que atentan sobre el normal funcionamiento del cuerpo colegiado.
Las posiciones distintas en el bloque, que sigue ostentando el nombre de Unión por la Patria, quedaron expuesta en la pasada histórica primera sesión preparatoria “privada” del Senado provincial el pasado 8 de diciembre, cuando se realizó la jura formal de los senadores electos en las elecciones del pasado 7 de septiembre de 2025.
Sobre el final de la sesión, se fijaron los días y horas para desarrollar las sesiones ordinarias correspondientes al 154° período legislativo: martes, miércoles y jueves a partir de las 14 horas.
Además, el Cuerpo aprobó los pedidos de licencia solicitados por Gabriel Katopodis, que optó por seguir desempeñándose como ministro de Infraestructura y Servicios Públicos; y del senador Diego Valenzuela, actual funcionario nacional.
Allí apareció la primera objeción que dividió aguas en el propio oficialismo que se puso a discutir el reglamento interno ante la asombrada mirada opositora, que era solo eso: una mirada. Esa objeción era la punta del iceberg.
Sucede que el Senado hubiera podido, en esa sesión, definir sus autoridades, pero ello no sucedió. Solo la objeción criteriosa del senador Sergio Berni sobre la validez de las licencias otorgadas por el plenario, que dos días antes de asumir ya formalizaron decisiones, o en sesión que no autorizada para tal tratamiento, sobrevoló la escena.
Así el Senado tiene que formalizar ahora quienes ocuparan las seis vicepresidencias, también está vacante la secretaria legislativa y además hay pretensiones de modificar autoridades en la estructura administrativa; y eventualmente revisar aquellas decisiones.
Se podría agregar que la bancada de la alianza que gobierna la provincia también debe elegir sus propias autoridades como bloque político, además debería definirse en su seno quienes, de mínima, conducirán las tres comisiones importantes que tiene el Cuerpo; Asuntos Constitucionales y Acuerdo, Presupuesto y Legislación General.
Dada la demora del acuerdo, que en su momento se pensó que se iba a solucionar conjuntamente cuando se alumbró el acuerdo en el PJ, la organización políticas más importante de la alianza, las cuestiones se fueron amontonando y así se llega a esta sesión.
Está en el aire la pretensión de los seguidores del gobernador, aquellos senadores que se referencia con el Movimiento Derecho al Futuro de quedarse con el premio mayor, el primus inter pares, la titularidad de la Vicepresidencia I que hasta el 10 de diciembre ocupó el hoy diputado Luis Vivona.
El senador Mario Ishii es el único que hoy por hoy admite tener intenciones de ocupar ese cargo, en rigor, dice que se lo ofrecieron; agrega que es un cargo que le corresponde a la primera sección electoral en búsqueda del equilibrio geográfico político interno.
Desde la gobernación admiten que ese lugar es para alguien que tenga el visto bueno del primer mandatorio, en el entorno de Ishii aclaran que la relación del referente peronista del oeste urbano con el gobernador siempre fue “más que buena”; desde los tiempos que articularon en la construcción de la Universidad Nacional de José C Paz, casa de estudio que supo conducir Federico Tea, hoy integrante del Tribunal de Cuestas y personero de Axel Kicillof.
Pero el hombre del poncho no sería el único que pretende reemplazar a Magario en la presidencia del Senado ante una eventual licencia; también estaría anotada en la disputa la senadora Ayelén Durán, algo que se decodifica como una suerte de provocación del ministro Andrés Larroque, pues ambos fueron integrantes de La Cámpora, el sector mayoritario del bloque.
Sin nombres, es opinión mayoritaria que efectivamente “la orga”, La Campora será la mayor decididora que quien conduzca la bancada, aunque no se descarta que pueda ser alguien que no necesariamente salga de su seno.
Por el lado de las oposiciones, en lo que tiene que ver con los nombres para las vicepresidencias, no se han generados mayores comentarios, ni siquiera la idea del oficialismo, de que a partir de la Vicepresidencia III se destinen a esas minorías, lograron desplegar acciones costosas. Y así parece que va a ser.
El oficialismo por lo tanto tendrá premio consuelo, la vicepresidencia II podría ser compensación de quien quede fuera de la discusión de la vice I, pero allí se discute todo y todo está en disputa.
LLA tiene su nombre para lo institucional, será al igual que en Diputados un parejista de pura cepa, Gonzalo Cabeza, el hombre del norte, que amagó por el centro pero que fue electo por el oeste.
Por el lado de los republicanos todos señalan a Guillermo Montenegro como el senador que se quedaría con la Vicepresidencia IV; luego Carlos Kikuchi ascendería a la Vicepresidencia V y el flamante bloque de Hechos-UCRI sería el encargado de designar la titular de la Vicepresidencia VI.