Una especificación de Victoria Villarruel sobre la manera de votar generó la reacción de José Mayans y una discusión en la que Patricia Bullrich sorprendió poniéndose del lado del formoseño. Quién tenía razón.
A la hora de la votación sobre la reforma laboral en el Senado el viernes, se planteó una polémica entre la presidenta de la Cámara y el bloque conducido por José Mayans. Es que, para que no hubiera dudas, Victoria Villarruel intentó ser muy precisa: “Los que voten por la afirmativa, lo van a hacer por la aceptación de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados.
Repito: en tal sentido, los que van a votar por la afirmativa, lo van a hacer por la aceptación de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados”, explicó… encendiendo las dudas.
Porque Mayans pidió la palara para aclarar el sentido de su interbloque: “Nuestro bloque y los bloques que nos acompañan votaremos en contra tanto del proyecto enviado por el Senado como del que fuera enviado por Diputados. No estamos de acuerdo con ninguno de los dos. Por eso votamos en contra”, aclaró.
“Quiero hacer esta aclaración: en esta votación, únicamente están disponibles dos opciones”, planteó la vicepresidenta dela Nación. “La primera es la aceptación de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados. La segunda es la negativa a las modificaciones del proyecto de ley y, por ende, se ratifica el dictamen original”.
Fue ahí cuando intervino Patricia Bullrich, para plantear algo que difícilmente vuelva a hacer: coincidir con el kirchnerismo. “A mí me parece que es absolutamente razonable lo que dice el senador Mayans -dijo la presidenta del bloque oficialista-. Acá estamos discutiendo un proyecto. Nosotros vamos a votar que sí y ellos van a votar que no. Esa opción ha quedado como restringida. Me parece que está bien que voten que no y que se interprete que es una votación por no al proyecto. Si no, van a quedar como que votan el proyecto que no quieren votar. Y no me parece justo eso. Entonces, que quede claro eso.
Pero la titular del Cuerpo insistió: “Yo entiendo, pero no tenemos opción por lo que establece el artículo 81 de la Constitución Nacional”. Ante las protestas, Villarruel dijo entender las acotaciones que le estaban planteando, pero explicó que “el voto es por la aceptación de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados al proyecto de ley o por la negativa a las modificaciones al proyecto de ley, ergo, votan por el dictamen (…) O sea, la segunda es la insistencia sobre el dictamen original”.
En medio del griterío, la presidenta del Senado insistió en decir que no tenía otra opción, ante lo cual Mayans amagó con pedir que se leyera la ley completa para saber cómo había quedado el articulado”, mientras que el puntano Fernando Salino repuso: “Esto que nos está aclarando ahora se lo debió aclarar al miembro informante, ya que empezó esta sesión diciendo ‘está en consideración el proyecto…’. Si está en consideración el proyecto, votamos por la negativa. Nuestra negativa, claramente, es al proyecto en general y en cada uno de sus artículos, aun cuando la formalidad proponga otra cosa”.
“Senador Salino: comprendo perfectamente su razón, pero cuando el secretario parlamentario leyó, era la votación sobre el dictamen. Estamos hablando de un dictamen”, explicó Villarruel, y cerró el debate: “Entonces, se insiste sobre el dictamen original o se aprueban las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados. Cada uno, luego, le da el simbolismo que quiere. Se vota…”.
La interpretación jurídica
Para el constitucionalista Félix Lonigro, la vicepresidenta de la Nación estaba en lo cierto. Consultado en torno a esta polémica, señaló a este medio: “En el contrapunto formal que hubo entre ellos con relación al modo en el que debía votarse en segunda instancia la ley de reforma laboral, Villarruel tuvo razón: cuando un proyecto de ley es modificado por la cámara revisora (en este caso Diputados), a la de origen (en este caso el Senado) sólo le quedan dos alternativas: o vota el proyecto original o vota el modificado”.
El especialista explicó que “el kirchnerismo no quería votar ninguno de los dos, pero la Constitución Nacional no les deja otra alternativa (o votan el original o votan el modificado). Y eso no significa que, quienes no hubieran votado a favor del proyecto original en su momento, ahora lo estén votando favorablemente. La realidad es que están eligiendo entre las dos únicas posibilidades que les da la Constitución Nacional”.