Southern Energy firmará la semana próxima un contrato con la estatal alemana SEFE para exportar 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años. El acuerdo, que supera los USD 7.000 millones, consolida a la Argentina como proveedor estratégico para Europa y proyecta una inversión total de más de USD 15.000 millones.
La Argentina dará la semana próxima un paso decisivo en su intento de ingresar al club de exportadores relevantes de gas natural licuado (GNL). Southern Energy, el consorcio integrado por PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, tiene previsto firmar un contrato de largo plazo con SEFE (Securing Energy for Europe), la comercializadora energética del gobierno federal alemán.
El acuerdo contempla el suministro de 2 millones de toneladas de GNL por año durante ocho años, lo que lo convierte en la operación de exportación más importante que haya concretado el país, tanto por volumen como por la duración del compromiso. De acuerdo con estimaciones preliminares, los ingresos proyectados podrían superar los USD 7.000 millones, monto sujeto a la evolución del mercado internacional del gas.
Los envíos comenzarán hacia fines de 2027, cuando entre en funcionamiento el “Hilli Episeyo”, el primero de los dos buques de licuefacción que Southern Energy instalará en el Golfo San Matías, en Río Negro. El contrato ya compromete más del 80% de la capacidad anual de esa embarcación y más del 30% de la capacidad total prevista para el proyecto cuando ambas unidades estén operativas.
La iniciativa global de Southern Energy implica inversiones acumuladas por encima de los USD 15.000 millones en dos décadas. Abarca el montaje de la infraestructura, la operación de las terminales flotantes y la logística necesaria para procesar y exportar el gas proveniente de Vaca Muerta. El proyecto también promete un impacto directo en la región: se estiman 1.900 empleos entre puestos directos e indirectos, con prioridad para mano de obra local.
En paralelo al avance comercial, el gobierno alemán confirmó que analiza otorgar garantías UFK para créditos destinados a infraestructura asociada al proyecto. Estas herramientas se activan únicamente cuando Berlín considera que una iniciativa es de interés estratégico para su seguridad energética. En caso de contingencias o incumplimientos, el Estado alemán absorbería parte de las pérdidas, facilitando el ingreso de bancos internacionales al financiamiento.
Si bien no trascendió quién inició formalmente el pedido de garantías, fuentes oficiales señalaron que se trata de una etapa preliminar y que la solicitud provino de entidades financieras, no de la compradora SEFE. El análisis técnico se desarrolla mientras Alemania revisa los criterios ambientales para este tipo de instrumentos, un debate que se reabrió tras el cambio de conducción en el Ministerio de Economía y Clima.
El interés de Berlín está ligado a la necesidad de diversificar su matriz de abastecimiento tras la abrupta reducción de los flujos de gas ruso. La Unión Europea viene acelerando la búsqueda de proveedores estables fuera del eje euroasiático, y el proyecto argentino aparece como una alternativa competitiva por escala y por horizonte de producción.
El gas se transportará desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, donde se instalarán las terminales flotantes encargadas de la licuefacción y carga de los buques metaneros. Para Alemania, este suministro representa no solo un refuerzo para la seguridad energética en plena transición, sino también un posible puente hacia la futura industria del hidrógeno, aprovechando la infraestructura y los vínculos comerciales que emergerán de este acuerdo de largo plazo.